Sergio Corrieri, ante una cámara afincada

Resulta interesante descubrir cómo una hija va a narrar la historia de su padre desde la escritura de un filme documental. Aunque no se trate de un padre común, anónimo, de esos que abundan en geografías citadinas o serranas, de donde emergen relatos desconocidos. Esta es la propuesta de Luisa Marisy, quien traza en patinas cinematográficas al actor, poeta, director teatral y revolucionario coherente, hasta el último día de su vida, Sergio Corrieri.

Pero más allá del vínculo filial, la cineasta consigue dibujar a un hombre que superó los límites impredecibles de la popularidad, que marcó décadas de la cultura cubana, que trascendió sus propias leyendas; a un artista que encaró otros derroteros ajenos a los del oficio del actor, del director teatral. Corrieri se “desprendió” de los sabores del arte para asumir el encargo de ser uno de los directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión, primero, y de encabezar el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, después.

Tales decisiones implicaron desprendimientos: aparcar los sueños y posponer proyectos para convertirse en un servidor público. Sergio fue un intelectual que asumió sin fisuras los desafíos que las circunstancias y las urgencias de la nación le exigieron.

La hija biografía a su padre en tercera persona, en un denotado documental al que convoca a los amigos y a quienes estuvieron junto a él en sus más intensas jornadas, cuando edificó toda su obra. Actores, cineastas, críticos de arte, escritores, directivos de la cultura, familiares, son parte del cuerpo testimonial que esboza pasajes, conceptos, vivencias y memorias esenciales en la vida de Sergio.

El texto fílmico evoluciona en partes que son un todo, sin despreciar las múltiples rutas por las que transitó Corrieri. Hurga en significantes pasajes o capítulos, a manera de paradas, para atrapar lo esencial.

Con Sergio Corrieri… más allá de “memorias”, la documentalista mapea el talento del actor, su capacidad de asumir múltiples desafíos en sus entregados y difíciles oficios. El texto retrata esa necesidad de romper barreras que el protagonista comparte en el filme, emplazado ante una cámara afincada, dialogante, indagadora. Una cámara observante, estrictamente personal, que repasa los más descollantes momentos de su vida, sus sueños incumplidos y lo mucho que le quedaba por hacer.

Es este un capítulo sustancial del filme. Sergio es el núcleo de la narración y desde su propio testimonio también se estructura la historia. Así el espectador se va apertrechando de hechos inconclusos, proyectos vencidos y fabulas convertidas en realidades.

El andamiaje del documental es redimensionado por materiales de archivos de factura audiovisual y fotos que la realizadora no ha querido retocar por esa tesis legítima de autentificar lo “viejo”, lo que está detenido en el tiempo. Dichos recursos se revitalizan, se reescriben en otra textura y resultan genuinos, irremplazables, capitales para el acabado del filme, por ese valor que le asiste como cine biográfico.

Las obras teatrales, televisivas y cinematográficas en las que participó Sergio Corrieri, pernoctan en la película por esa necesidad de cimentar los tiempos, la memoria y la distancia que el silencio afinca y hace olvidar escenas, fotogramas, fragmentos de filmes y puestas de televisión.

Con este andamiaje cinematográfico la realizadora invita a pensar ese tiempo pretérito, calibrarlo y ponerlo en algún lugar de nuestra vida, de nuestro personal pasado. Dicha entrega documental nos adentra en el signo de lo presente y edifica un pasado con la vida y la obra de un hombre que caló muy hondo en la sociedad cubana.

Luisa Marisy teje como una artesana de sobria escritura muchos cortes que el filme revela como lecturas primarias. En los diálogos, reflotan las analogías, los simbolismos, las evocaciones e historias fragmentadas que acusan fechas dispares, décadas sinuosas, desde los pilares del tiempo.

En …más allá de “memorias”, se dibuja la personalidad y la palabra de un hombre que vuelve a la gran pantalla e invita a retomar los hilos imperceptibles de la reflexión, el sentido mensaje, la búsqueda de lo imposible. Son los recursos de la imagen y el sonido que trastocan, que nos ubican en los ventanales de las pupilas donde también habitan los más delgados parajes del silencio.

Sergio Corrieri… más allá de “memorias” evoluciona con un acentuado discurso narrativo desde los firmamentos de la emocionalidad para dibujar los instantes icónicos de un personaje legítimamente humano, sensible, culto, parte sustantiva de esta pieza fílmica que constituye merecido homenaje a un hombre que erigió la entrega como pilar de su vida. El documental, bien cartografiado, desconoce la cronología y la subvierte para revelar lo esencial: significar los muchos valores y aciertos que habitaron en la existencia del intelectual cubano.

Repensar la metáfora de la vida desde los trazos de un hacedor de la cultura que hizo historia, plantea el perenne desafío de preguntarnos sobre el sentido de ser parte de una sociedad, de un tiempo, de una nación. Son de esas evocaciones las que construye Luisa Marisy y el equipo de realización que asumió el encargo de retomar el cine documental biográfico, vital para edificar las leyendas de nuestra Isla.

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