CUBAPERIODISTAS RECOMIENDA

AJEHÉROES: Fidel Castro Ruz (VIII)

Cubaperiodistas inicia la publicación del libro AJEHÉROES: Los héroes cubanos y el ajedrez . Por decisión de su autor, comenzamos por  el octavo capítulo, para rendir homenaje al líder histórico de la Revolución.

 

                                                         Fidel viaja al futuro,

                                                                regresa y lo explica.

                                                                                                Abdelaziz Bouterflica                                                              

Son muchas las partidas de ajedrez que ha disputado Fidel Castro Ruz (13.8.26 – 25.11.16), las de mayor carácter oficial con el campeón del mundo Tigran Petrosian en 1966 y con el Gran Maestro Silvino García en 2002, ambas en simultáneas que tuvieron por sede a la Plaza de la Revolución y que constituyeron récord mundial en su momento.

Pero de conocimiento público, solo existen dos anotadas y por ende con posibilidades de reproducirse. Por cierto, ninguna de las anteriormente señaladas, sino otras en las cuales enfrentó a ajedrecistas mexicanos.

El 25 de octubre de 1966 quedó oficialmente inaugurada la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez en la Ciudad Deportiva. De regreso al hotel Habana Libre, donde se hospedaban la mayoría de los ajedrecistas, pasaron por el Salón de los Embajadores, escenario de la lucha escaqueada a partir del día siguiente.

Para sorpresa de los presentes, llegó el presidente del Comité de Honor del magno evento, Fidel Castro Ruz, quien departió  animadamente con muchos y de pronto coincide frente a él uno de los integrantes del equipo de México, Filiberto Terrazas.

Fidel Castro en la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez

Acompañaba al Comandante en Jefe el Árbitro Internacional José Luis Barreras, director general de la Olimpiada, y hace la presentación. Conversan sobre el desarrollo del ajedrez mexicano, sobre Martí y su cariño hacia México, sobre libros, y en un momento de la charla Fidel lo convida a disputar una partida. Se sientan ante una de las mesas dispuestas para la cercana competencia.

El Licenciado Filiberto Terrazas ofrece el siguiente testimonio de lo acontecido:

“Fidel con blancas inicia una apertura Peón Rey. Al desconocer su calidad ajedrecística le planteo la Defensa Francesa, para sumergirnos en una línea de Nimzowitsch… Luego observo que a su lado se encuentra Tigran Petrosian, campeón del mundo, y que este interviene en defensa de las piezas blancas contra mi ataque, y adquiere rápida ventaja.

“A mi vez también busco ayuda y llamo a Bobby Fischer, que se encuentra junto a mi compatriota Alfredo Iglesias, a mi lado. De esa fortuita manera nuestra partida se transforma en una partida de consulta: Fidel Castro – Tigran Petrosian, conducen las piezas blancas y Filiberto Terrazas – Robert Fischer, las piezas negras.

“Nuestros contrincantes adquieren un peón pasado en el flanco Rey, lo conducen hasta que decidimos rendirnos Fischer y yo. No bien nos habíamos estrechado las manos, cuando Fidel rápidamente coloca de nuevos las piezas y me dice: -Ahora vamos a jugar tú y yo solos.

“Esta partida, si bien contiene indudables errores técnicos de apertura (como el desarrollo del alfil a 3D), refleja indudablemente el temperamento de su autor y tiene un genuino valor histórico que debe ser recogido por la posteridad, de la misma manera que se conservan partidas de Su Santidad León XIII, Martí o Napoleón Bonaparte, toda vez que fue una concepción ajedrecística realizada por Fidel Castro sin interferencias ajenas.

“Al concluir su victoria, comentamos y charlamos de ajedrez. Interviene Fischer y le obsequia un ejemplar de su obra ajedrecística, que allí mismo le dedica…

“Finalmente se despide afectuosamente de Petrosian, de Iglesias, de Fischer y de mí.

“La prensa me pregunta si recuerdo la partida, y de memoria la dicté al delegado norteamericano Robert Byrne, para el diario New York Time”.

Fidel Castro en su primera partida con el ajedrecista mexicano Filiberto Terrazas

Filiberto Terrazas Sánchez nació el primero de abril de 1934 en Cuauhtémoc, Chihuahua, y desde 2004 se desempeñaba como el Cronista de Ciudad Juárez, estado de Chihuahua, donde falleció el 12 de febrero del año en curso.

 Licenciado en Derecho en 1956, hizo luego el doctorado en España. Adornó su vida con otras funciones, tales como juez, profesor universitario e investigador antropólogo. Es autor de la novela El águila caída, sobre la vida del insigne ajedrecista Carlos Torre Repetto. Destacó como conferencista y ejerció el periodismo.

Para Terrazas el ajedrez era como un complemento de su labor intelectual. Siempre estuvo orgulloso de haber intervenido en las dos históricas partidas, de hecho, las primeras de la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez, certamen que festejó medio siglo en 2016, cuando Fidel cumplió 90 años.

Esta es la partida que jugaron Terrazas y Fidel solos:

 Blancas: Filiberto Terrazas  –  Negras: Fidel Castro Ruz

Gambito de Rey Aceptado

1.e4 e5 2.f4 exf4 3.Cf3 Ad6 4.d4 h6 5.e5 Ab4+ 6.c3 Aa5 7.Axf4 g5 8.Ag3 De7 9.Ae2 d6 10.exd6 cxd6 11.Da4+ Cc6 12.d5 Ad8 13.dxc6 b5 14.Dxb5 a6 15.Da4 g4 16.c7+ Ad7 17.cxd8:D+ Txd8 18.Dd4 gxf3 19.Dxh8 Dxe2 ++ (Jaque mate)

Además de las impresiones escritas por Terrazas para la revista cubana Jaque Mate, antes de concluir la Olimpiada ofreció una breve entrevista a la revista Cuba, en la que declaró ser amigo personal de Lázaro Cárdenas, y sobre su segunda partida con Fidel expuso que le había propuesto tablas pero él no aceptó y por eso cuando triunfó dijo en broma: “Este señor se ha dejado ganar”.

También jugó Fidel “la última” partida de la Olimpiada. El 20 de noviembre de 1966, luego del acto clausura y en medio del salón, Joaquín Camarena, de México, le invitó a disputar una partida en un mediano tablero de madera, en el que cada casilla contaba con un orificio para ajustar las piezas plásticas. Jugaron de pie, sosteniendo el tablero.

Camarena le dijo que lo había fabricado él y se lo regaló. Después Fidel se lo obsequió a Barreras. Así transcurrió la partida, en medio del Salón de Embajadores:

 “Blancas: Joaquín Camarena  – Negras: Fidel Castro Ruz

1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Cc3 Cf6 4.d4 Ab4 5.Ac4 d6 6.0-0 0-0 7.Te1 Cxd4 8.Cxd4 exd4 9.Dxd4 Ac5 10.Dd1 Ag4 11.Ae2. Camarena realizó esta jugada al tiempo que ofrecía tablas a Fidel, quién las aceptó sin reparos, ante la aglomeración de los participantes.

Hablando con los ajedrecistas, Fidel expresó: – Creo que la idea de Capablanca de que el ajedrez se dé en las escuelas como asignatura es una gran idea. Hay ciertos aspectos muy importantes en el ajedrez, como son: analizar, reflexionar y ejercitar la mente. Hay incluso un aspecto moral, porque al revés de los juegos de azar, que hacen esperar siempre por la suerte, el ajedrez enseña al individuo a resolver sus propios problemas sin esperar nada del azar.

De esta Olimpiada –expuso- vamos a recoger muy buenos resultados, pues el entusiasmo ha crecido enormemente. Vamos a tener que hacer miles de tableros y juegos porque la demanda va a aumentar considerablemente. No sé, quizá tengamos que hacerlo de plástico o algún otro material.

Transcurrido poco más de un mes del evento, el 2 de enero de 1967,  el Comandante en Jefe manifestó: “Últimamente se efectuó la Olimpiada de Ajedrez, y a juzgar por la opinión de todos los participantes, ningún evento de esa naturaleza había tenido tanta organización, nunca había existido tanto entusiasmo, y jamás en ningún sitio se encontraron una participación tan masiva del pueblo en ese deporte, o lo que pudiéramos llamar deporte mental”.

Fidel y Petrosian en un récord

El sábado 19 de noviembre de 1966 se jugó la última ronda en la XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez en el Salón de los Embajadores del Hotel Habana Libre y a las nueve de la noche comenzó en la Plaza de la Revolución la mayor sesión de partidas simultáneas en la historia de la humanidad hasta ese momento. Se cumplía el 78 aniversario del natalicio de Capablanca.

Spasski, Tal, Korchnoi, Najdorf, Portisch… los mejores del mundo con su campeón Petrosian a la cabeza, así como maestros y expertos cubanos hasta el número 371 rivalizaron contra 6 840 oponentes. Solo no jugó Fischer, porque dijo que él en su país cobraba por simultáneas, pero acudió a ver el espectáculo.

La gran mayoría de las partidas concluyeron, pero sobre las once de la noche las nubes se sumaron a la velada con tremendo aguacero que hizo desistir a algunos de los que quedaban… pero no a todos. Me contó José Luis Barreras que uno de los maestros que no habían concluido era el campeón mexicano Alfredo Iglesias, quien chorreando agua de su traje le dijo que seguiría jugando mientras quedara un rival y como otros, bajo lluvia terminó sus cotejos.

Petrosian tuvo la cortesía de ofrecer tablas, y Fidel la cortesía de no rechazarlas.

El campeón del mundo desde 1963 era el armenio Tigran Petrosian, primer tablero del equipo de la Unión Soviética, que retuvo la copa Hamilton Rusell. Le correspondió el honor de desempeñarse en la mesa presidencial y tuvo tablero por medio, entre otros,  al líder de la Revolución Cubana. ¿Cuál fue el resultado de la partida? Petrosian tuvo la cortesía de ofrecer tablas, y Fidel la cortesía de no rechazarlas.

El tiempo de los enroques

Fidel sintió siempre atracción por el ajedrez, pero comprendió que su tiempo resultaba muy valioso e imprescindible para cuestiones de vida o muerte de una nación, que lo necesitaba a toda hora. Sin dejar de quererle, y practicarle en ocasiones, resolvió que no podía asumirlo como algo cotidiano. Él mismo lo explica, de esta manera:

“Después de la Revolución, en algunas ocasiones yo dedicaba algún tiempo a jugar el ajedrez. Ahora, no lo quise estudiar y deliberadamente me abstuve de jugar ajedrez, porque es tan absorbente que uno podía estar seis, ocho, diez horas jugando, y realmente yo no me podía dar ese lujo. No quise estudiarlo, porque si uno quiere dominarlo, debe estudiarlo. Entonces decidí ni estudiarlo ni practicarlo como deporte, esa es la realidad”.

Son varias las fotos de Fidel en los primeros años de la Revolución, en las que aparece jugando ajedrez, en recorridos de trabajo que hacía por todo el país. Hay una muy bien lograda que lo muestra en grado de concentración, y se aprecian con nitidez las piezas de un juego sorprendente: las figuras son de cartón y se sostienen sobre una pequeña base de madera.

Siempre estuvo al tanto del acontecer ajedrecístico. En fecha temprana como el 30 agosto de 1964, comentó: “A veces en viajes largos, en el avión nos ponemos a jugar ajedrez. Hay que dedicarle mucho tiempo. Cometo errores, pero no los repito. Es un juego interesante y en Cuba ha tomado un auge tremendo”.

En su libro Un encuentro con Fidel, el periodista y escritor italiano Gianni Miná esboza la siguiente pregunta: Mao Zedong decía que el verdadero revolucionario se parece más a un jugador de ping-pong que a un jugador de ajedrez. ¿Qué opina usted?”

Fidel le responde:A lo mejor sacó esa conclusión a partir de su experiencia política en la práctica diplomática, porque dicen que en un juego de ping-pong se iniciaron las relaciones con Estados Unidos. Yo realmente no he pasado por esa experiencia, pero creo que el trabajo, por lo menos si no del revolucionario, el trabajo del político, del estadista, se parece más al ajedrez”.

Consecuentemente con esto, son muchas las alusiones de Fidel al ajedrez en el contexto político. El 11 de septiembre de 2004 manifestó: “El ajedrez lo estamos impulsando para que la gente aprenda a buscar opciones”. Esa cita se ajusta al trabajo del estadista.

Fidel-Silvino en la Plaza

Al igual que 36 años antes, el Comandante en Jefe ocupó asiento en la primera mesa frente al monumento a Martí, esta vez en la tarde-noche del siete de diciembre de 2002. No iba a enfrentar al Campeón del Mundo, sino al primer Gran Maestro cubano (1975) luego del triunfo de la Revolución y cuatro veces campeón nacional, Silvino García Martínez.

Fidel, único que condujo las piezas blancas frente a los maestros, movió su peón del rey a la casilla e4 para dejar inaugurada la sesión. Pero la historia debo iniciarla por minutos antes, cuando al llegar vio a Lazarito (Lázaro Castro), un chico bien conocido entonces por su oratoria en actos públicos,  y le convidó a sentarse con él. Trató de rehusar, argumentando que no era muy bueno, pero Fidel insistió y entre ambos condujeron la partida.

Fidel, único que condujo las piezas blancas frente a los maestros, movió su peón del rey a la casilla e4 para dejar inaugurada la sesión.

Como estaba a solo un tablero por medio, seguía esa partida con más atención e interés que la mía propia frente a Silvino. Con exclusividad para este libro el Gran Maestro ha exprimido su memoria para dar a conocer la primeras jugadas: 1.e4 c6 2.d4 d5 3.Cc3 dxe4 4.Cxe4 Cf6 6.Cxf6 gxf6 7.Cf3 Ag4 8.c3 e6 9.h3 Axf3 10.Dxf3 Cd7 11.Ad3 Dc7 12. 0-0 0-0-0 13.b4 h5 14.a4…

Después de plantear correctamente la apertura (una Defensa Caro Kann), a la altura de la movida 17, Fidel realiza una jugada sugerida por Lazarito, la cual podía llevar a la pérdida de una figura importante en la casilla f4,  ya que al final de una secuencia de cambios las blancas no podían recapturar, debido a que la defensa del peón de g no cumplía ese propósito.

Al percatarse de la situación, Silvino les dijo que esa jugada era inconveniente y les explicó, pero Fidel le contestó que ya estaba hecha. Optó entonces por proponer tablas, rechazadas por Fidel, quien le dijo que realizara su mejor movimiento y que era su deber ganar. El Gran Maestro capturó la pieza. Hizo su ronda y cuando volvió de nuevo frente al tablero, Fidel le dijo: -No nos rendimos porque todavía tenemos fuerzas y los combatientes no se rinden.

Siguió la sesión. En una de las hileras de mesas detrás de nosotros un niño de la Escuela formadora de talentos del ISLA, Heriberto, ofrecía  simultáneas. Llamó la atención de Fidel y le pidió asesoramiento en dos o tres oportunidades. Silvino fue derrotando a sus rivales, algunos luego de tenaz resistencia como Randy Alonso Falcón y el mexicano Alejandro Preve Castro, organizador de los torneos Carlos Torre Repetto, y que viajó especialmente para la ocasión. Ya caída la noche solo le quedaron además de esa partida las que sostenía conmigo y con Giraldo Mazola  (entonces embajador cubano en Chile), sentando a mi lado. Siempre demoraba más tiempo en la partida Fidel-Lazarito, por el intercambio de comentarios que se suscitaban.

Fidel Castro ante el cuatro veces campeón nacional, Silvino García Martínez.

Silvino había maniobrado con sus piezas de forma tal que comenzó a dar jaques con un caballo y con el otro a cualquier casilla que moviera el Rey blanco, y entonces le dijo: -Comandante, lo siento, pero ahora sí es tablas, porque usted no puede evitar los jaques continuos, y le extendió la mano para dejar consumado el empate.

Fidel expresó, a nombre propio y de su compañero de juego: -Hemos logrado la victoria del empate. Le estrechó la diestra a Silvino y le dijo a Lazarito: -Felicita al Maestro, que se las ha ingeniado para hacer tablas una partida ganada.

Comenzó entonces un diálogo entre el líder de la Revolución y el Gran Maestro. Fidel habló de las positivas cualidades del noble juego: “Lo que me gusta del ajedrez es que obliga a pensar; ese es el problema, no es cuestión de ganar lugares, educa al hombre en el hábito de optar entre variantes, y uno de los peores problemas que yo veo muchas veces es que la gente no tiene el hábito de buscar variantes. A veces tenemos muchos conocimientos, pero no tenemos el hábito de ponernos a pensar en solucionar un problema, y el ajedrez te coloca en cada instante ante la necesidad de resolver el problema. El ajedrez es el juego de las variantes”.

A renglón seguido hizo una medular reflexión: “El ajedrez es un gran instrumento para desarrollar el hábito de utilizar la inteligencia”.

En la otra sección de la mesa presidencial se desenvolvió el Gran Maestro Jesús Nogueiras, a partir de José Ramón Fernández, sentado al lado del líder de la Revolución.

El ataque Fidel

 Así tituló el GM holandés Gennadi Sosonko su artículo en una de las publicaciones de mayor importancia en el mundo especializado de las aperturas, el Year Book, exactamente en el número 70, que corresponde a 2004, y en el que aparecen también, entre otros,  El Ataque Fischer en la Siciliana, El Sistema Kasparov, El Sistema Kramnik y  El descubrimiento de Karpov en la Apertura Catalana.

Lo motiva una posición surgida en una partida del torneo  Wijk aan Zee de ese año, en la que se plantea una Apertura de los Cuatro Caballos: 1.e4, e5 2.Cf3 Cc6 3.Cc3 Cf6 4. Ab5, y al tocarle su turno, con las negras, el GM esloveno Dusko Pavasovic, con 2605 puntos de ELO, hizo la jugada  4-… Ad6.

Recordemos lo escrito por Terrazas sobre su cotejo con Fidel, que le dio la vuelta al mundo: “Esta partida, si bien contiene indudables errores técnicos de apertura (como el desarrollo del alfil a 3D), refleja indudablemente el temperamento de su autor…”

Aquella fue un Gambito de Rey, que Fidel aceptó, y después de las tradicionales 1.e4 e5 2.f4 exf4. 3.Cf3, jugó la señalada como error técnico: 3-… Ad6. (Cuando Terrazas se refiere al desarrollo del alfil a 3D hace el señalamiento en el sistema descriptivo, ya en desuso, que equivale a Ad6).

Pues esa jugada se ha calificado como la Variante Fidel y se ha empleado en varias Aperturas y Defensas por ajedrecistas de talla. Ha cobrado vida sobre el tablero con cierta frecuencia también en la Ruy López: 1.e4 e5 2.Cf3 CC6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.De2 Ad6, apertura en la que se conoce como Patente Malaniuk en la Variante Arcángel. También en otras variantes de este planteo, la más temprana de ellas 3….Ad6  preferida por el GM Ratmir Jolmov, quien derrotara a Fischer en el IV Capablanca.

Sosonko pone ejemplos en los que se emplea la jugada a la inversa, es decir, con blancas (entonces Ad3). La razón por la cual Terrazas califica el lance como error técnico es porque en esa casilla el Alfil obstruye el avance del peón dama.

Pero en su artículo El Ataque Fidel, el Gran Maestro holandés expone que el conocimiento del ajedrez puede ser entendido en dos categorías, en una mano aquellos que siguen las normas clásicas del ajedrez y en la otra mano aquellos que establecen normas diferentes y que merecen ser investigadas.

Ese es el caso de la Variante Fidel y abunda Sosonko con una sentencia de Nimzowitsch, que era un apasionado de las jugadas poco comunes en las aperturas: “El ajedrez no es un problema matemático en el que se puede decir -Juegan las blancas y ganan”.  Con esto nos manifiesta que hay mucho por explorar en jugadas que rompen esquemas, que se salen de lo tradicional y a primera vista suelen rechazarse.

Asegura el GM Silvino García que Ad6 en la apertura ha sido una fórmula valedera  en muchas posiciones y recuerda que Quinito (MI Joaquín C. Díaz) se la jugó una vez y fue tablas la partida.

 De Karpov a Fidel y Raúl

Cuando mi primera entrevista con Anatoli Karpov en 2004. me dijo:

En Cuba se le presta gran atención al ajedrez. Me percaté de que era muy conocido aquí. La popularidad de la que gozan los cubanos en el mundo está dada en gran medida por el líder de vuestro gobierno, Fidel Castro.

Su siguiente visita a nuestro país ocurrió en abril de 2008 y lo primero que hizo Anatoli Karpov fue obsequiar dos juegos de ajedrez con sus respectivas mesas, uno a Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución, y otro al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz.

Al respecto declaró: — Son unos juegos fabricados en Rusia y que llevan mi nombre. Tuvieron como modelo los utilizados en la Olimpiada de La Habana 1966. Conozco que los dirigentes cubanos son seguidores del ajedrez y por eso se los traje de regalo a Fidel y a Raúl Castro.

Fidel, conferencista de ajedrez

 Fidel Castro Ruz participó mediante el teléfono móvil en una conferencia que ofrecí en Venezuela en 2012. Había comenzado hablando de Bolívar, luego abordé la presencia de Fidel en el ajedrez y finalmente la del Che. Consumí un par de horas.

El entonces embajador cubano en Caracas, Rogelio Polanco Fuentes, a mi lado, me pidió la palabra y trasmitió a los presentes un saludo personal del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, lo que provocó un estallido de júbilo. Luego les habló sobre mí y de nuestras experiencias en Juventud Rebelde, cuando él era director.

Minutos después de concluir Polanco, sonó su celular. -Es el Comandante, dijo, y todos los que le oyeron quedaron estáticos, como si en efecto hubiera entrado Fidel.

Le preguntó que cómo había quedado la conferencia, algunos datos del conferencista, así como algo de lo que había expresado sobre él. Polanco le contó a grandes rasgos. Inmediatamente Fidel comenzó a hablar sobre el Che y el ajedrez. Entonces Rogelio Polanco le dijo: -Voy a amplificar, Comandante…

 Y con voz enérgica el Embajador cubano en Venezuela fue repitiendo las palabras de Fidel, cual auténtica conferencia sobre el Che y su amor por el ajedrez. El público, en absoluto silencio, parecía  hechizado ante aquel acontecimiento mágico e inesperado.  Duró poco más de un cuarto de hora. El diálogo de Fidel terminó con un cordial saludo para los presentes.

Los que estaban en aquel amplio salón habían ido a escuchar sobre Fidel y terminaron oyendo palabras que dictaba el propio Fidel Castro.

Mi primera visita a Venezuela no transcurrió solo en el estado de Miranda, sino que tuvo dos incursiones en Caracas, precisamente debido a esta conferencia, porque los directivos de la Misión Deportiva Cubana me pidieron que la repitiera dos veces en la capital.

La  primera de ellas fue en un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), lo que en Cuba sería un policlínico… bueno, un gran policlínico, que tiene la característica de ser atendido por cubanos, y que fuera inaugurado por el líder bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías, quien a la sazón recibía asistencia médica en Cuba.

Por motivos del tráfico llegué tarde al teatro del mencionado CDI, que estaba abarrotado de internacionalistas cubanos. Como no uso diapositivas ni leo, yo no sé decir dos conferencias iguales. Quería acabar rápido, no por mí, sino por quienes llevaban dos horas esperándome, pero nada de eso… todos querían saber más y más sobre Fidel, el Che y el ajedrez.

Llegado el momento de las preguntas, me pidieron una anécdota ajedrecística que los vinculara a ambos. Entonces les dije una que no está en esta obra, porque no tengo la certeza de que sea cierta. Es una de esas historias que se trasmiten oralmente y no se sabe si cuenta la realidad o constituye una leyenda. Entonces hice el siguiente trato con aquel querido auditorio: ¨Se la cuento, pero nadie puede asegurar que yo dije que era real¨.

¿Qué no me la pidieron otra vez en la segunda charla caraqueña? Luego del mismo sermón la hice, y con la anécdota, cierta o incierta, concluyo:

Cuentan que a inicios de los 60, Fidel citó a los principales dirigentes de la Revolución para las dos de la madrugada. Cuando se acercaba la hora fueron llegando, mientras Fidel y el Che estaban sentados tablero por medio disputando partidas de ajedrez, que ganaba el Che. El reloj marca las dos y el Che gana, pero Fidel vuelve a colocar las piezas sobre el tablero…

Todos se miran y temiendo que el duelo ajedrecístico se extienda demasiado, Raúl Castro y Ramiro Valdés urden un plan: Ramiro se sienta al lado del Che y le molesta por debajo de la mesa con su bota… El Che alza la cabeza y ve detrás de Fidel a Raúl, quien le hace dos señas, una para el reloj y la otra pasándose el dedo índice por el cuello, señal inequívoca de que debía perder. Mientras, Fidel no levantaba los ojos del tablero.

El Che tomó la seña y pocas jugadas más tarde dejó una pieza en el aire, tras lo cual inclinó su rey. Entonces Fidel alzó la vista y dijo: -Bien, compañeros, vamos a comenzar la reunión.

El dato que falta

¿Cuándo y cómo aprendió Fidel el ajedrez? Ese es un dato relevante que falta en este libro. He trabajado con todos los datos públicos existentes y recibido muchos testimonios verbales, pero no he podido obtener estas respuestas.

Hay varios acontecimientos que no han sido narrados, porque se trata solo de un capítulo. El autor tiene otro libro inédito, un poco más abarcador, en el que aparecen. Lleva varios años en la Editorial Deportes y tiene por título El ajedrecista Fidel Castro Ruz.

Jesús G. Bayolo
Jesús G. Bayolo
Es periodista e historiador del ajedrez, toda una autoridad del tema en Cuba.

2 thoughts on “AJEHÉROES: Fidel Castro Ruz (VIII)

  1. Como resulta habitual, el amigo Bayolo nos ha brindado en su modo coloquial y fraterno, pasajes – que más que testimonios- son expresión del tesoro cultural de nuestro Ajedrez y nación.
    Gracias por el legado que firmas. ¡Adelante!

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