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Decenas de fotingos por el Paseo de Martí, más conocido como Paseo del Prado habanero, como se veía hacia finales de 1928, cuando fue objeto de una reconstrucción
FOTOCRÓNICAS

Fotingos en fotos

En las dos primeras décadas del siglo XX, la industria automotriz florecía en el mundo y en 1919 Cuba llegó a ser el primer importador de autos de América Latina, si bien el primer automóvil, proveniente de la fábrica francesa La Parisiense, ya había circulado en la mayor de las Antillas en diciembre de 1898.

Desde las plantas de ensamblaje francesas y alemanas llegó a Cuba un millar de vehículos y hacia 1913 fue que el primer Ford T rodó por las calles habaneras, para abrir una época de primacía de los modelos provenientes de Detroit, la meca de la industria automovilística en los Estados Unidos.

Aquellos autos de llantas de rayos, enormes faroles y estruendosas bocinas, se conocían en ambiente callejero como tres patadas, y su publicidad original en inglés llevaba el eslogan “Foot it and go”, algo así como patea y dale. De ahí salió el apelativo fotingo, que todavía resuena en el argot popular.

Un fotingo descapotable, utilizado como auto oficial de la Secretaría de Obras Públicas del gobierno republicano, en 1928.

Por supuesto que aquellos noveles artefactos despertaron asombro, precauciones y variadas bromas entre los transeúntes, mayormente habituados a cubrir distancias en carros de tracción animal o en los pintorescos tranvías que funcionaban en algunas ciudades. Comprar un automóvil entonces era un lujo extraordinario, y entre los abridores tras el timón estuvieron los comerciantes Ernesto Muñoz y José Sarrá, y el entonces editor de La Gaceta de La Habana, don Rafael Arazoza.

La gente de prensa, siempre apremiados por la inmediatez de un “palo periodístico”, el horario de cierre y la competencia, pronto quisomoverse con sus pesadas cámaras y equipos fotográficos en un auto propio o de alquiler, o incluso en las llamadas guaguas automovilísticas.

Los reporteros gráficos Santa Coloma, Lezcano y otros dos acompañantes, el día que el auto del primero, conocido como La Chocolatera, se accidentó en la Carretera Central.

Fotógrafos y fotingos célebres hicieron historia, como Rafael B. Santa Coloma (1867-1929), repórter grafico de El Heraldo de Cuba, aficionado al automovilismo, y quien poseía un vehículo conocido como La Chocolatera, porque acostumbraba llevar en la guantera cajas de bombones, un constante objeto de deseo para colegas y amigos.

El día que iban a reportar la apertura de un tramo de la Carretera Central, Santa Coloma, Fernando Lezcano Miranda y otros reporteros gráficos tuvieron un percance cuando el automóvil se salió de la ruta y quedó embarrancado. Entre el fango y la hierba, los ilesos tripulantes se hicieron retratar delante del vehículo siniestrado,
protagonistas de una instantánea muy distinta a la que esperaban.

Un camión-fotingo, de ruedas macizas, junto a una excavadora, en las obras iniciales de urbanización en la calle G, del Vedado habanero.

A Santa Coloma se deben valiosas fotografías de la cubana más famosa tras el timón, María Calvo Nodarse, La Macorina, una bella mujer nacida en Guanajay y cuya aficion automovilistica surgió en 1917 al ser atropellada por el auto de un influyente político, quien la recogió y atendió. El accidente le ocasionó una pequeña cojera, que fue compensada por el causante regalándole un automóvil. Fue la primera fémina que obtuvo el titulo de chofer en Cuba.

La Macorina tras el timón, en una foto captada por el reportero gráfico Santa Coloma.

Anécdotas aparte, al repasar añejas colecciones para esta Fotocrónica, ráfagas de memoria con imágenes captadas hace casi un siglo, nos devuelven los bocinazos de decenas de fotingos circulando por el Paseo del Prado habanero, el ruido de las excavadoras junto a camiones-fotingos de ruedas macizas en las obras iniciales de la Calle G del Vedado, o la inquietud de los palmares cuando dos viajeros vestidos de traje y sombrero de pajilla, completaban sobre cuatro ruedas un caluroso trayecto por la carretera de La Habana a Batabanó.

Durante un tiempo, en el transporte de pasajeros en La Habana coincidieron sobre las calles los tranvías, los carros tirados por caballos y la guagua-fotingo como la que aparece en la foto.

(Foto de portada: Decenas de fotingos por el Paseo de Martí, más conocido como Paseo del Prado habanero, como se veía hacia finales de 1928, cuando fue objeto de una reconstrucción).

Fuentes:
Por primera vez en Cuba. Francisco M. Mota. Editorial Gente Nueva, 1982 Secretaría de Obras Públicas, Calles y Parques, 1928.

Jorge Oller Oller
Fotógrafo, reportero gráfico. Fundador de la Unión de Periodistas de Cuba y del Periódico Granma. Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la Vida. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

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