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EFEMÉRIDES

Gregorio Ortega: referente imprescindible del periodismo insular

Este 12 de septiembre se conmemora el aniversario 17 del fallecimiento de Gregorio Ortega (La Habana, 1926), una figura relevante de la prensa, la literatura y la diplomacia cubanas, quien en igual fecha, pero del año 1960, fue designado interventor del Circuito CMQ y Radio Reloj, el mayor monopolio radial y televisivo del país.

Pero, ¿quién fue Gregorio Ortega? Un joven que ingresó en las filas del Partido Unión Revolucionaria Comunista poco antes de terminar la segunda enseñanza y que se graduó de Derecho en la Universidad de La Habana en 1950, carrera que ejerció en el Tribunal de Urgencia de esta ciudad. Allí defendía las causas de los revolucionarios procesados. También fue secretario letrado de varias organizaciones campesinas.

Desde muy joven tuvo vocación por el periodismo y la literatura. En el primero se inició mediante sus colaboraciones en Última Hora (1952-1953), del Partido Socialista Popular, y posteriormente colaboró con reportajes y cuentos breves, en la prestigiosa revista gráfica semanal Carteles, fundada en septiembre de 1919 por Oscar H. Massaguer, su primer director y administrador.

En 1957, a la edad de 31 años, publicó su primera novela, titulada Una de cal y otra de arena. Un año después, por sus recurrentes colaboraciones con el Movimiento 26 de Julio fue detenido y logró exiliarse en Chile.

En Santiago de Chile colaboró en Vistazo, órgano del Partido comunista chileno. Después del triunfo de la Revolución, regresó a Cuba y en 1959 volvió Santiago de Chile como reportero del periódico Revolución, junto a la delegación cubana que asistió a la Conferencia Interamericana.

El 12 de septiembre de 1960 en cumplimiento de la Resolución 20.042 del entonces ministro del Trabajo, Comandante Augusto Martínez Sánchez, fue instrumentada legalmente la confiscación, a favor del estado cubano, del monopolio de la Televisión, consistente en una cadena nacional de siete estaciones de alta potencia, que encabezaba el Canal 6 de La Habana, propiedad de los hermanos Goar, Abel y Luis Augusto Mestre, quienes asimismo poseían el 60 por ciento de las acciones de CMBF-TV, una segunda cadena nacional, y de Microondas Nacionales S.A., que operaba 18 enlaces de microondas entre La Habana y Santiago de Cuba, a la vez que eran dueños de la emisora local habanera CMBA-TV Canal 7, que en forma experimental pretendía ofrecer una programación educativa, además de Radio Reloj.

La determinación de poner fin a la principal dominación de información televisual y radiofónica del país fue apoyada por unos 800 empleados de los Mestre en una asamblea efectuada ese mismo día en el Teatro Martí. Obreros, artistas, locutores, autores y periodistas de CMQ brindaron su respaldo a la intervención, ocasión en que habló Violeta Casal, voz de Radio Rebelde, y secretaria general de la Asociación Cubana de Artistas Teatrales.

En aquel momento, las llamadas Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), como frente ideológico que contaba con la Comisión de Orientación Revolucionaria (COR), posteriormente devenida en Departamento (DOR), tuvo a su cargo la fundación del Instituto Cubano de Radio y Televisión, cuyo primer presidente fue César Escalante, acompañado además de Ramiro Puerta, Aurelio Martínez, Lázaro Bravo, Armando Pérez, Julio Alom y Renaldo Infante.

En 1960, Gregorio fue designado subdirector del rotativo La Calle, al que un año después, en noviembre de 1961, se unieron las publicaciones Prensa Libre y Combate. Posteriormente, Diario de la tarde suplantó a La Calle.

Durante este mismo año, Gregorio fue designado como director del Noticiero Nacional de Televisión, en tanto participó como enviado especial de la revista INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) para informar sobre la Conferencia de Cancilleres efectuada en San José, Costa Rica, y sobre la de Punta del Este (Uruguay, 1962). Visitó a Budapest en 1962 como vicedirector del ICR a cargo de la televisión. Fue viceministro en el Ministerio del Trabajo (1963-1965) y director de su órgano, la revista Trabajo (1964).

Asimismo, fue colaborador de la revista Bohemia, Nuestro Tiempo, Lunes de Revolución y Juventud Rebelde. Como corresponsal de la Agencia Latinoamericana de Noticias, Prensa Latina, estuvo en Roma, Hong Kong, París, y Moscú, en tanto fue testigo de la guerra de Vietnam, de la Revolución Cultural en China y de los sucesos de mayo de 1968 en París.

A partir de 1973 fue designado Embajador de Cuba en Francia, cargo que ocupó hasta 1983. Durante esa década las relaciones entre La Habana y París alcanzaron su más alto nivel de todos los tiempos.

Entre 1967 y el 2000 Gregorio Ortega publicó varios cuentos, novelas y crónicas, como Reportaje de las vísperas (1967), Kappa 15 (1982), La red y el tridente (1985), Del Guatao a Hong Kong (1986), El Bufón y otros relatos (1994), Juego de espejos (1998), y Villa Adelaida (2000). En todas estas obras, suerte de fusión de fantasía y realidad, se evidencia su experiencia como periodista que tuvo la extraordinaria posibilidad de vivir en tiempos trascendentales, tanto en su país como en otras muchas latitudes.

Obtuvo numerosos lauros y reconocimientos por parte de las instituciones culturales y en el año 2003 fue acreedor del Premio de Novela Plaza Mayor con su obra Cundo Macao.

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