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Luces que nunca se apagan

Rey en la tierra de las metáforas, Antonio Moltó Martorell acompañaba a su verbo fluido y campechano de una mirada que fomentaba complicidades con sus interlocutores. “Molto” o “El Molto” se convirtieron en los apócopes cariñosos de tanta gente que lo quiso y que le fue cercana.

“El Molto” fue un conspirador incurable de cuanta iniciativa viniera a remover los cimientos de un periodismo anclado en encorsetadas dinámicas productivas y en viejas – y superadas – ideologías profesionales. Su vocación de maestro mucho hizo por la superación del gremio: como director del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, y mediante un ejercicio profesional que sin cortapisas invitaba a hablar claro a través de las ondas sonoras de Radio Rebelde.

En los últimos años de su vida, con el brío de su espíritu adolescente y desde sus responsabilidades como presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, aupó los encuentros nacionales de jóvenes periodistas; entendidos como una sinergia gremial que fundara lazos y nuevos horizontes para una organización que buscaba alejarse del anquilosamiento.

Este 22 de diciembre – en el 78 aniversario de su nacimiento, y a tres años de su partida física- sus colegas recuerdan al “Molto” y llenan las redes sociales de mensajes en su honra para que a él lleguen, en la dimensión por la cual ahora desanda.

Ricardo Ronquillo:

“Vino al mundo en una fecha que honra su condición: MAESTRO. Con su evangelio vivo de amor a Cuba y la profesión buscamos siempre andar, así como con el de tantos que configuraron y configuran los fundamentos del periodismo revolucionario cubano. Honor a quienes fundaron y enriquecen una pedagogía de la liberación y dignificación humana y de los pueblos”.

José Alejandro Rodríguez:

“Maestro que no se zafa del recuerdo colectivo. Él siempre nos acompañará en todos los dilemas de la prensa cubana. Esas personas que llevan luz nunca se apagan en la memoria de sus deudores. Moltó bandera, hombre y amigo, no tendrá jamás muerte en el pálpito de cada crónica, de cada reportaje o entrevista que alcen al periodismo”.

José Antonio Fulgueiras:

“Lo guardo en mi corazón porque es una de las personas más sencillas, inteligentes, revolucionarias, diáfanas y rebeldes que he conocido: hombre y amigo”.

César Gómez:

“El Mólto. Por ahí anda, mirándonos”.

Iraida Calzadilla

“Para siempre en nosotros. Su verticalidad y honradez. Su ejemplo. Humanismo”.

Adela Moro:

“Maestro inolvidable. Hombre extraordinario. Agudo periodista”.

Marianela Martín:

“Inolvidable. Sus lecciones entraban con la ternura”.

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