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Manuel Varela Pérez: «Todavía, a mis 90 años, soy un aprendiz de periodista».

Fotos:Modesto Gutiérrez (ACN)

“Me están cayendo todos los años juntos”, bromea Manuel Varela Pérez al cumplir este 26 de agosto nueve décadas de vida, mientras aguarda, impaciente, por responder a las primeras preguntas. Tiene muchísimo para contar. De su natal barrio de Pueblo Griffo, en la ciudad de Cienfuegos; de los días aquellos de lucha clandestina; y por supuesto, de los casi 70 años consagrados al periodismo.

Muy joven terminó enamorándose del ejercicio reporteril, desde la época en que fue estudiante de la Escuela Superior No.1 y luego del Instituto de Segunda Enseñanza. Entonces, solía colaborar con boletines y periódicos estudiantiles que le permitieron, más tarde, disponer de espacios en emisoras como la CMHJ —la Voz de Las Villas en Perla del Sur—, la habanera CMHX y la COCO, así como de secciones en los principales diarios cienfuegueros.

“En El Comercio, por ejemplo, mantuve una llamada Retablo Estudiantil, que trataba de cuestiones de interés para el estudiantado y firmaba con seudónimo. Pero luego de varias críticas al Ministro de Educación de la etapa, los dueños del periódico pidieron que la continuara con mi nombre, hasta que poco tiempo después dejó de aparecer”, apuntó.

Corrían los años 50 y la agitación revolucionaria vibraba en la ciudad, especialmente tras el Golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. Varela militaba en las filas de esos veinteañeros que conspiraban para derrocar a la dictadura. Era uno de los líderes de la Juventud Ortodoxa —miembro de su comité provincial y nacional— y veía en la prensa la oportunidad de transmitir arriesgadas ideas políticas.

“Escribí también para La Correspondencia y publiqué textos que a otros no les publicaban, gracias a grandes amigos periodistas que me estimaban y ayudaron en demasía, como el entrañable Nicolás Machado”, afirmó.

Manuel Varela Pérez fue visitado y reconocido esta mañana por las autoridades políticas del territorio.

El triunfo de la Revolución en enero de 1959 abrió nuevos caminos para él en su rol de maestro, profesión que simultaneó con la labor periodística durante cerca de 40 años. Así, devino artífice del Movimiento de Corresponsales Voluntarios, potenciado en la década del 80, cuando Cienfuegos contaba con escasos reporteros y urgía mantener el flujo informativo en los medios del territorio.

“Cada organismo tenía un grupo de corresponsales que enviaban reportes a la actual emisora Radio Ciudad del Mar, y luego al naciente Periódico 5 de Septiembre, que llegó a tener una sección demoninada Al Día, donde se recogían las informaciones redactadas por nosotros. En ocasiones, incluso, lográbamos noticias de primera plana, pese a que carecíamos de la técnica periodística. Por eso —dijo— una vez sostuve que la técnica me llegó tarde”.

Al crearse los Burós de Prensa a lo largo del país, asumió la responsabilidad de dirigir la Secretaría de Colaboradores y Corresponsales de la filial de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en Cienfuegos. Ya en ese momento reportaba de manera sistemática para emisoras nacionales como Radio Rebelde, donde llegó a ser fundador de emblemáticos programas informativos como la revista Haciendo Radio.

En 1983, se convierte en el primer corresponsal voluntario de la Isla en recibir la distinción Félix Elmuza, y en 1984, cuando ya había decidido colgar los guantes —cumplidos 65 años y más de 40 entregados al trabajo—, es convocado por las autoridades políticas de la provincia para colaborar con Radio Progreso, donde acumula casi otras cuatro décadas de ejercicio.

“Mi voz no está radiofónica y para papelazos en todo tiempo hay lugar, pero, a solicitud de los directores de esta emisora, continúo enviando algunos textos por correo electrónico, los cuales son leídos por los locutores. ‘Progreso‘ —comentó—  ha sido un regalo en el ocaso de mi vida; resulta una gran familia, una escuela de fraternidad periodística, y me siento muy agradecido”.

Durante el diálogo, Varela se deshace en anécdotas y estruja los años para evocar aquellos pasajes escondidos en el baúl de su memoria. Lamenta que nunca fue plantilla de ningún medio de comunicación, y teme que por eso no aparezca en los archivos de la prensa ni trascienda en la historia del periodismo revolucionario. Pero teme, de veras, sin vanidad, sin codicia, con la misma sencillez con que asegura que en el periodismo nadie lo sabe todo.

“Hoy estoy —dijo— a mil leguas de los periodistas actuales. En mi época, la mayoría de los que practicamos este oficio lo hicimos de forma empírica; aprendimos sobre la marcha. Ahora, muchos son de formación académica, más capaces. Esa es una de las razones por la que sostengo que todavía, a mis 90 años, soy un aprendiz de periodista”.

(Tomado del 5 de Septiembre)

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Roberto Alfonso Lara
Licenciado en Periodismo. Graduado en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2013. Periodista en Cinco de Septiembre. Cienfuegos.

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