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Cuba vence, pese a todo

Cuba irá entrando a la normalidad paulatinamente luego de casi tres meses de medidas de aislamiento social y la prueba de fuego de la eficacia de su sistema de salud y de la estrategia trazada a nivel gubernamental para enfrentar la Covid 19.

En medio de otro enfrentamiento feroz,  el del bloqueo del gobierno de Estados Unidos a la isla – que arreció con nuevas medidas de acoso al comercio, las finanzas y hasta las remesas- el país ha hecho verdaderos malabares de creatividad y conexiones internas para garantizar los abastecimientos de alimentos en las ya menguadas arcas de la nación.

Desde el pasado 11 de marzo en que el país anunció los primeros casos en el territorio nacional de tres turistas italianos, la isla fue adoptando medidas  en relación con la aparición de los casos, su presencia en las diferentes regiones y el comportamiento de la infestación.

Una vez más quedó demostrado que la experiencia alcanzada en combates a epidemias anteriores no es menor. La prevención en la atención primaria, el control por el médico de la familia y el propio control social fueron los ejes principales para lograr que no colapsara el sistema de salud y en tiempo record desplegar todo el arsenal científico creado en 60 años.

Por otro lado, la integralidad de las acciones adoptadas dio resultados rápida y efectivamente. Ninguna aislada; todas interconectadas institucional y socialmente. Y sin dudas,  la presencia de personal médico especializado cubano para socorrer en las catástrofes del planeta, ha arrojado una experiencia útil para su aplicación en cada contexto, incluido el cubano. Y un ejemplo de ética humana.

En las acciones del país, el control por el médico de familia de los contagiados, sus contactos, los recién llegados o contactos, ha garantizado la detección temprana. La creación rápida de centros de aislamiento y el acortamiento de las decisiones en llevar a los sospechosos hacia allí, evitó que la enfermedad se diseminara velozmente.

A partir del 1 de abril la isla empezó aplicar test rápidos en los centros de aislamiento y a las personas en autoaislamientos por su arribo al país antes de la llegada a Cuba de esos identificadores. Luego se fueron extendiendo a los grupos de riesgo y a los núcleos poblacionales vulnerables: ancianos, casas de abuelos, hogares maternos para las embarazadas en riesgo o aquellos hogares para niños sin amparo familiar; todos forman parte de la protección social cubana priorizada.

Cuba ha integrado velocidad y comprobación. En el caso de los sospechosos que están en los centros de aislamiento, aunque se descarte la enfermedad, permanecen allí los 14 días recomendados. Sin embargo, la vigilancia a ellos toma otro matiz y se pueden prever además los probables ciclos de ocupación de los centros de aislamiento y hospitalarios con el consiguiente aprovechamiento de las capacidades existentes y las posibles demandas. Eso significa descongestionar, aplicar medidas más personalizadas y disminuir los costos. Además, recoger experiencias de comportamientos que luego se aprovechan desde el punto de vista científico.

Otra medida aplicada en la isla ha sido reforzar el estado inmunológico de las personas vulnerables en la comunidad con la aplicación de medicamentos cubanos por el Médico de la familia. Ello tiene un elemento preventivo para la resistencia ante la probable aparición de la enfermedad.

En la medida que el país fue tomando el toro por los cuernos, y pudo evitar las tensiones extremas del sistema de salud, fue experimentándose la aplicación de nuevos protocolos con medicamentos cubanos y las ciencias se articularon de manera extraordinaria para prever comportamientos de la curva de infestación,  aplicaciones preventivas de medicamentos a la población, trabajo a mediano y largo plazo en diagnosticadores propios y candidatos vacunales cubanos. Merece observarse la capacidad de auto organización de la sociedad cubana con una entrenada solidaridad comunitaria.

Y al librar su propia batalla, no ha faltado el compromiso de la batalla junto al mundo. Casi una treintena de brigadas médicas cubanas han colaborado junto a otros países, en las zonas rojas,  en los lugares más desfavorecidos.

A tres meses de detectarse los primeros casos en Cuba, los resultados exhiben control de la enfermedad, solo 84 fallecidos y sobre todo, herramientas para poder hacerle frente hasta tanto las tan esperadas vacunas por la comunidad internacional estén disponibles. Todo eso, pese a todo… Ese todo, el bloqueo impuesto a la isla por sucesivos gobiernos de Estados Unidos durante 60 años, con el único argumento visible de que nos les gusta la soberanía… Pero, ¿y quién les preguntó? Cuba vence, pese a todo…

 

Maribel Acosta Damas
Maribel Acosta Damas
Periodista cubana, especializada en Televisión. Profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana y doctora en Ciencias de la Comunicación.

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