MARTÍ

Ideas de José Martí sobre el periodismo

No existe gobierno invulnerable, la prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo  (Escenas mexicanas, Revista Universal, México, 1875).

Solo quién sabe de periodismo, y de lo costoso del desinterés, puede estimar de veras la energía, la tenacidad, los sacrificios, la prudencia, la fuerza de carácter que revela la aparición de un diario honrado y libre (En el periódico Patria)

No hay monarca como un periodista honrado (Un gran escándalo, La Nación, Buenos Aires, 1886).

No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afecto o de adhesión (Escenas mexicanas, Revista Universal, México, 1875).

La prensa no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación (La Nación, Buenos Aires, 1882).

El arte de escribir ¿no es reducir? La verba mata sin duda la elocuencia. Hay tanto que decir, que ha de decirse en el menor número de palabras posibles: eso sí, que cada palabra lleve ala y color (La Nación, Buenos Aires, 1887).

Tiene la prensa periódica altísimas misiones; es la una explicar en la paz, y en la lucha fortalecer y aconsejar; es la otra hacer estudio de las graves necesidades del país, fundar sus mejoras, facilitar así la obra a la administración que rige (Escenas mexicanas, Revista Universal, México, 1875).

 El escritor diario no puede pretender ser sublime (…) El escritor diario, que puede ser sublime a las veces, ha de contentarse con ser agradable (Revista Universal, 1875).

La prensa es un vigía que lo desentierra todo (Cartas de Martí, La Nación, Buenos Aires, 1885).

El desinterés del periodista es esencial. Aflige cobrar por lo que se piensa: y más si, cuando se piensa, se ama. Un periódico sin generosidad, es un azote. Un periódico generoso, es una columna.

Periodismo magno el de quienes en papeles condenados a desaparecer en horas o días, escriben para años.

Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir, tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado, no encarnizarlos con un larde de adhesión tal vez extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles (Escenas mexicanas, Revista Universal, México, 1875).

 El periódico es una espada y su empuñadura la razón. Solo deben esgrimirla los buenos, y no ha de ser para el exterminio de los hombres, sino para el triunfo necesario sobre los que se oponen a su libertad y progreso.

Odio la pluma que no vale para clavar la verdad en los corazones y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conciencia, que está en el honor, y nunca fuera de él.

 Las que siguen a continuación pertenecen al artículo Sobre periodismo, publicado en el periódico Patria, en 1892

 (…) que un periódico sea literario sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo. El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón.

(…) debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Debe desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público.

Ideas sobre José Martí

No solo publica principalmente en el periódico la mayor parte de su obra, sino que ella es, en gran parte, auténtica crónica periodística, que no solo recoge lo más importante de la actualidad literaria o política sino aun el pequeño suceso diario (Fina García Marruz)

Un hombre de tribuna y redacción (Gabriela Mistral)

 Parece innegable que fue el periodismo-un periodismo distinto, en que se vuelcan el gran escritor, el gran revolucionario y el gran artista-, el campo donde alcanza su más alto nivel (Juan Marinello)

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