PERIODISMO DEPORTIVO

La campeona olímpica Walasiewicz no era un hombre pero…

Antes de aclarar un error que aparece en libros y textos periodísticos, incluso actuales, es necesario ir al principio. Sobre la velocista polaca Stanislawa Walasiewicz siempre hubo rumores y hasta la acusación de que era un hombre disfrazado de mujer, por su físico, por sus gestos, por su potencia. Cuando se impuso en los cien metros planos de  los  Juegos Olímpicos de 1932  con 11.9, mejor que el récord del clásico, creció la marea… La dirigencia de su delegación defendió a la estrella y no hubo reconocimiento.

En la magna contienda de Berlín 1936, una muchacha de 18 años, la estadounidense Helen Stephens, lanzó a la favorita  al segundo puesto de la prueba 11.5 por 11.7. La más rápida de la cita es la finalista de la representación de su país en relevo corto, vuelve subir a lo más alto del podio. La delegación polaca paga con la misma moneda: acusan de hombre a Helen.  La joven, ante que los investigadores y testigos digan una sola palabra,  se desnuda y les pregunta después: “¿Tienen alguna duda…?” La maraña es derrotada. Aunque, cual cortina de humo,  ayuda a dejar tranquila a la medallista de plata.

Me referiré ahora a la inexactitud tan propagada. Textos parecidos al siguiente han ganado publicaciones en diversas etapas. El siglo XXI no queda incólume: La sospecha que siempre persiguió a Stanislawa Walasiewicz se hizo realidad cuando la corredora murió el 9 de febrero de 1981 en  Estados Unidos. Tenía la nacionalidad de este país, había competido en varios torneos internos de este y ganó un cetro en el pentatlón  de un campeonato nacional al más alto nivel. La autopsia reveló que era un hombre.

Incierto. Era un hermafrodita  Según el diccionario, 1. Dícese del ser vivo en que están reunidos los órganos reproductores de los dos sexos. 2. Dícese del individuo de la especie humana cuyas anomalías anatómicas dan la apariencia de reunir los dos sexos. Hermafroditismo: Yuxtaposición en un mismo individuo de los órganos reproductores de los dos sexos. 2. Presencia de caracteres somáticos de ambos sexos en un mismo individuo.

Debemos ser rigurosos e ir más allá de esta definición. Para profundizar acudí a varios escritos, entre ellos los de la cubana Aloyma Ravelo, una destacada periodista en el conocimiento y el tratamiento de los temas sexuales, y su entrevista a la Doctora Lidia Rodríguez, especialista en genética. Saqué las siguientes conclusiones. El hermafroditismo es una afección genética poco frecuente, rara, y el diagnóstico inicial se basa en la ambigüedad presentada por los órganos genitales del recién venido al mundo.

En esta  burla terrible de la naturaleza hay dos grandes grupos: 1. El verdadero. 2. El de las digenesias gonadales mixtas. Gónada es glándula sexual que produce los gametos y secreta hormonas. El testículo es la gónada en el macho y el ovario en la hembra. En esta situación, hay tejido testicular y ovárico, pero el primero está digenésico (no funciona) y el ovárico suele tener un gran espectro de funcionalidad.

En el primer grupo, el real, aparecen ovarios y testículos y si no se toma una medida médica a tiempo, el pequeño en su futuro desarrolla estrógenos (hormonas femeninas) y andrógenos (masculinas) en cantidades tales que la persona  puede tener características fisiológicas  de un sexo  y otro; apariencia de hombre o mujer o apariencia intermedia.

La cirugía será siempre indispensable para eliminar uno de los sexos. Pero hay que basarse fundamentalmente en el resultado de serios estudios cromosómicos (para saber cuál es el sexo real  desde el punto de vista genérico), hormonales, anatómicos, histológicos, (estudios microscópicos sobre las células) para precisar cuál de los dos órganos sexuales es el funcionalmente útil en ese individuo, sin soslayar las posibles desarmonías entre el sexo fisiológico y el psicológico.

A  la Walasiewicz  no debió permitírsele competir entre las mujeres: casi todo indica que era del primer grupo, y en ella predominaban las características fisiológicas masculinas y, por tanto, poseía condiciones superiores a sus rivales. Perdió con Helen porque los años no perdonan.

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