Ramón Chao, fotografiado en Barcelona, en 2005 (Foto: Sergio Laínz)

El  domingo último falleció en Barcelona, a la edad de 82 años, el destacado periodista y escritor español Ramón Chao, una personalidad de la intelectualidad progresista europea que tuvo una especial relación con nuestro país, desde sus raíces familiares, al ser nieto de un cubano, hasta una sostenida solidaridad durante años.

Desarrollaría el grueso de su carrera profesional en París, donde llegó con poco más de 20 años, en la década de los 60, para estudiar piano gracias a una beca del Gobierno español. Posteriormente, en Radio France fue nombrado en 1968 jefe del servicio cultural en español y portugués y una década más tarde ya dirigía todas las emisiones en ambos idiomas de la cadena gala.

Desde Radio France y también en Le Monde Diplomatique, Triunfo y otras publicaciones, Chao fue ferviente exponente y defensor del periodismo ético y objetivo, además de dinámico promotor de la cultura hispanoamericana en el país galo. Fue fundador y organizador del premio internacional Juan Rulfo, y alcanzó el reconocimiento de  Caballero de Las Artes y las Letras de la República de Francia. Conoció y mantuvo amistad por años con el escritor y periodista cubano Alejo Carpentier, en sus tiempos de agregado cultural de la Embajada de Cuba en Francia. Resultó premiado en concursos de la Radio cubana y asistió a la Feria Internacional del Libro de La Habana.  En la edición de 2006 de este evento de las letras,  presentó su novela  Porque Cuba eres tú, en la que revela la historia de su abuela gallega y su abuelo cubano.

En entrevista que le realizara La Jiribilla a propósito de aquella visita, Ramón Chao afirmó que estuvo “siempre cerca de Cuba y cuando llegó Fidel mucho más. Me pareció que se abría un destino nuevo para la Isla y quise ayudar en lo que pudiera, ni lo pensé, me pareció un impulso lógico”.

De su primer contacto aquí, recordó que “vine, esa primera vez, con una grabadora personal, y cuando me reuní con los compañeros de Radio La Habana  (Radio Habana Cuba) se quedaron encantados con “esa grabadora tan extraordinaria”. La dejé allí y funcionó durante mucho tiempo. Volví años después y todavía la utilizaban, me dijeron que gracias a ella habían hecho magníficos reportajes por varios años. Luego, desde París, les mandé muchas cintas —que se tiraban en Radio Francia, era un despilfarro. Así pues, siempre he estado con Cuba”.

Su “herencia cubana”, como dijo, la tomaron también sus dos hijos, el cantante Manu Chao y el periodista Antoine Chao, a quienes la Upec extiende sus condolencias.

Sobre nuestro continente, dijo una vez Chao que  “la esperanza está aquí, en América Latina… porque no hay en ningún lugar del mundo una concentración de gobiernos progresistas y antiyanquis. No lo ves ni en África, ni en Europa, solo aquí.”

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