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Lo que aprendimos en ACN para gestionar el cambio y la innovación

Creo firmemente, sin ser apocalíptico ni aguafiestas, que ejercemos una profesión en crisis. El periodismo está en apuros y durante muchos años, con ingenuidad o petulancia, hemos perdido tiempo al no querer asumirlo.

Pero si vemos la corta y apasionante historia del llamado mejor oficio del mundo, constataremos que siempre ha tenido que lidiar con esta espada de Damocles que lo obliga a reinventarse en un círculo eterno.

Esta crisis tiene dos momentos importantes: los ensayos que comenzaron en los años de 1970 y redundaron en la aparición de los primeros periódicos en Internet, en la década de 1990 —todos muy novedosos aunque con desastrosos resultados económicos—; y el segundo, el 15 de enero de 2009, cuando Janis  Krums publicó la foto de un avión de pasajeros que había amarizado en el río Hudson y los medios se enteraron por esa vía.

En el sector de los medios, esa situación ha golpeado con mucha fuerza a las agencias de noticias. Dos valores que durante siglos le dieron el monopolio de la información, ahora se ven  seriamente limitados: alcance mundial e inmediatez.

Juan Pablo Artero y Renata Moraes, lo explican con mucha claridad en el  artículo titulado Opciones estratégicas de las agencias de noticias europeas: Reuters, AFP y EFE, publicado en  2008, pero que mantiene vigencia porque las problemáticas y soluciones descritas  se extienden actualmente a otras agencias internacionales y nacionales.

Como proveedoras primarias de contenido, esos medios , que aun dictan lo que es noticia en el mundo junto a otras como AP y Xinhua,  tratan de mantener su monopolio informativo adoptando estrategias como el incremento de la multimedialidad, la diversificación de servicios y clientes, la reconversión en multimedios o la afiliación con grandes conglomerados del sector tecnológico, de la comunicación, financiero o los gobiernos.

En la región resultan muy interesantes los casos de agencias como Telam, de Argentina; Andina, de  Perú, y la mexicana Notimex,  —en estos momentos  cerrada por desavenencias con el gobierno de Manuel López Obrador—, según reseñan investigaciones como la de  Pedro Aguiar, en 2015: Agencias de Noticias de América Latina en el siglo XXI: informe preliminar de investigación.

En todos estos casos  existe una transformación que ha implicado un tránsito hacia agencias digitales con el consecuente cambio en los discursos, las vías de transmisión y los servicios.

Las preguntas a las que se enfrentan estos medios son las mismas que tuvo que encarar la Agencia Cubana de Noticias (ACN), cuando en 2019 un diagnóstico y estudio preliminares señalaron un decrecimiento en los ingresos junto a un retroceso en las principales plataformas de distribución de sus contenidos.

Los resultados alcanzados, con medidas administrativas iniciales, demostraron que la única manera sostenible y coherente de encontrar una  respuesta era desde la ciencia y la innovación, a través  del principio inviolable de que los proyectos no podían partir de un grupo cerrado, sino  de la participación de los involucrados a partir de la construcción de un consenso.

Aplicar ciencia a la solución de problemáticas concretas demanda perseverancia y paciencia. Esta disciplina tiene sus tiempos, métodos y rituales que entran en contradicción, no pocas veces, con nuestra tendencia a esperar grandes resultados en poco tiempo.

Una experiencia personal nos resultó  muy útil, y fue la vivida con especialistas  del PIAL (Proyecto de Innovación Agraria Local), que para la introducción de nuevas tecnologías agroecológicas no las imponen a los campesinos, sino que sugieren su uso. Así, quienes deciden utilizarlas luego presentan a sus compañeros los efectos.

Los proyectos que asumimos se orientaron a tres escenarios. El primero tiene que ver con el hecho de convertir a las redes sociales en el punto de partida y principal escenario del quehacer de los profesionales de la ACN, lo que permitiera una transformación de las lógicas de producción interna y dotaran a nuestros contenidos de mayor inmediatez y multimedialidad.

El segundo proyecto es una propuesta de reconversión del periódico impreso Ofertas y su sitio web de clasificados en un espacio de confluencia de servicios e información alrededor del cual se construya una comunidad del sector no estatal de la economía cubana que incluyera: comercio electrónico, diseño, creación de contenido, estudios especializados, consultoría, publicidad,  marketing automatizado, superación.

El tercero se concibió como el impulsor de la plataforma tecnológica de los dos anteriores, mediante el desarrollo de aplicaciones informáticas soberanas y desarrolladas con tecnologías modulares y dinámicas que permitieran su adaptación a cualquier medio de prensa cubano.

Sin embargo, antes de aplicar cualquiera de las ideas  sugeridas en los primeros encuentros con las redacciones, se realizaron estudios de casos y múltiples propuestas de modelación. El eje central de todo ese ejercicio fue el establecimiento de objetivos e indicadores.

Esta es, según nuestro parecer, una parte esencial de cualquier proyecto de este tipo que, lamentablemente, muchas veces se soslaya o demerita, condenando así el proyecto a los vaivenes de la indefinición y la improvisación.

Lo anterior significa que, desde el primer momento, se acordó que cada proyecto debía concretarse mediante la propuesta de una estrategia de comunicación. ¿Por qué utilizamos este instrumento? Porque sin dejar de ser dinámico permite definir conceptos, objetivos, indicadores, plan de acción, cronogramas de implementación y, sobre todo, por estar  orientado a provocar el cambio en las maneras de actuar y pensar de los públicos meta.

Consideramos que mediante otras herramientas (manuales, normas, a las que no renunciamos tampoco) existía el riesgo de que el cambio se percibiera con una verticalidad que no permitiera aprovechar todas las potencialidades de la motivación individual de cada participante en el proyecto.

O sea, que nuestro objetivo no fue cambiar las lógicas de producción de la ACN o desarrollar nuevos servicios, sino provocar un cambio en las ideologías profesionales de periodistas, editores y fotorreporteros que redundara en nuevas lógicas de producción y de ellas emanaran novedosos productos y servicios.

Otro principio esencial que asumimos fue el de la progresión en la introducción de los cambios. Muchas veces el más grave error que se comete, es el de destruir un sistema de trabajo y sustituirlo por otro inmediatamente. De esa manera, la mayoría de las ocasiones tal proceder redunda en la contaminación del nuevo y el retorno, pero con deformaciones, a las viejas formas de hacer.

Tratamos de no implementar grandes saltos como golpes de efecto, sino de dispersar en el tiempo y a lo largo de todo el flujo de trabajo, pequeños cambios concatenados unos con otros para mantener una coherencia.

La Agencia Cubana de Noticias fue uno de los medios reconocidos en el Segundo Festival Nacional Virtual de la Prensa, celebrado entre el 24 y el 26 de noviembre de 2021

Como uno de los puntos de partida de la situación problémica fue precisamente la economía introdujimos esta variable en todos los proyectos y espacios de debates. No estamos acostumbrados en los medios a hacer estudios de factibilidad económica, elaborar fichas de costo o tomar decisiones sobre la base de análisis financieros.

¿Sabemos cuánto cuesta un minuto de TV al aire, la edición de un periódico o un día de publicación de nuestro sitio web? Si bien en nuestra realidad mediática las decisiones editoriales tienen componentes políticos y profesionales, creemos que los medios pueden aspirar a porcentajes no despreciables de autofinanciamiento aprovechando mejor sus potencialidades.

La crisis sanitaria, social y económica provocada por la COVID-19, nos sorprendió en las primeras etapas de implementación de nuestros proyectos. En este tiempo también enfrentamos huracanes, precariedad tecnológica y el arreciamiento de la guerra de cuarta generación contra nuestro país.

En cada caso tratamos de ser consecuente con lo proyectado, sin apurar tiempos ni renunciar a la introducción de cambios. Quizás las experiencias más ilustrativas de esto fueron las coberturas del ordenamiento monetario y el impacto del ciclón Elsa en Matanzas, ambas premiadas posteriormente por su profesionalidad, inmediatez y multimedialidad. Además ser consecuente con los proyectos, ayuda a que el equipo confíe más en la posibilidad de alcanzar las metas propuestas.

Asimismo, la implementación de estos proyectos nos hizo chocar con un gran mito, el de la relación entre los informáticos y los profesionales de la comunicación. Son especialidades que se mueven en entornos muy similares, incluso tienen características comunes —demandan creatividad, son muy específicas, sus resultados y valores muchas veces se aprecian  en el campo de lo intangible—; pero la existencia de un lenguaje muy técnico para la descripción de procesos abstractos pone obstáculos, a veces insalvables para construir el consenso.

No es habitual que los medios de prensa en Cuba desarrollen sus propias aplicaciones informáticas. El servicio suele pedirse a terceros o aprovechar las potencialidades de algún CMS, por sus siglas en inglés (Sistema de Gestión de Contenidos); no obstante, en ACN apostamos por este camino debido a  dos razones: contábamos con desarrolladores que tenían interés en  desplegar estas tecnologías y se percibió como una oportunidad para crear nuevos servicios.

En aras de  no “morir en el intento” asumimos los siguientes principios:

–todas las aplicaciones debían estar desarrolladas en la misma tecnología y con bases de datos comunes (por ejemplo, el mismo sistema de usuarios, iguales categorías y APIs amigables).

–la integralidad de las soluciones se debía alcanzar por la suma de todas ellas, pero de manera individual cada una debía dar una solución sencilla y básica a un problema concreto (esto permite que los software sean modulares, por ejemplo, se creó un chat, un banco de fotos, un gestor editorial y un sitio web, los cuales pueden funcionar conectados entre sí o de forma individual).

–por último, aunque la automatización de muchos procesos fue un objetivo a seguir, ningún software va a suplantar la profesionalidad de la persona encargada de utilizarlo.

Cuando nos acercamos al segundo año de implementación de estos proyectos el equipo de ACN trabaja en otros dos que expanden las oportunidades que abrieron los primeros.

Recientemente la dirección de la Agencia realizó un recorrido por las corresponsalías de todo el país, y más allá de los criterios, realizaron un balance cualitativo que equilibra los resultados cuantitativos alcanzados; los integrantes de los equipos de trabajo subrayaron la necesidad de abrir un frente para la superación que permita generar nuevas ideas. Se corporiza así la cita del filósofo norteamericano, Henry David Thoreau, quien sentenció: “las cosas no cambian; cambiamos nosotros”.

José Armando Fernández Salazar
José Armando Fernández Salazar
Subdirector general de la Agencia Cubana de Noticias

2 thoughts on “Lo que aprendimos en ACN para gestionar el cambio y la innovación

  1. Creo que faltó un poco de historia para llegar eso. Además del recorrido por las tecnologías en la ain, desde enero de 2007 tuvo un sistema automatizado de gestión de información desarrollado completamente en la agencia, adaptable para otros medios y entregado con toda la documentación correspondiente al Congreso de la Upec para que fuera utilizado por otros medios. Sistema que fue probado desde las olimpiadas de Beijing hasta las brigadas médicas en timor este.

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