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Rojo y negro para celebrar a Cuba en la ONU

Para vivir en vivo y en directo la votación en la Asamblea General de la ONU del proyecto de resolución que pide el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba hay que tener la hipertensión bajo control, no temer a las descargas de adrenalina y ponerse zapatos bien cómodos.

Bueno, en realidad hacen faltan otras cosas, pero estas son al menos tres básicas que no pueden pasarse por alto.

En los dos pisos del edificio de Naciones Unidas donde están las oficinas de prensa de medios de todo el mundo, los cubículos se ubican a continuación uno del otro. La mayoría de las paredes son de un material muy ligero y no llegan hasta el techo, así que fácilmente puedes escuchar a los demás, qué hacen, qué hablan, qué evento están siguiendo…

Como buena vecina, trataba de usar los audífonos y hablar bajito para no molestar a los otros, pero el día de mi primera votación en vivo y en directo, cuando llegué a mi pequeño espacio, ya habían otros colegas que seguían desde sus laptops la sesión en la Asamblea y sin los audífonos puestos, así que seguí su ejemplo.

La nota con el resultado de la votación fue pura adrenalina: a mandarla bien rápido para que Prensa Latina fuera la primera en difundir el resultado. La envié al PLnet, me paré de la silla y salí corriendo como loca para la entrada de la Asamblea General a buscar declaraciones de los embajadores, de los cancilleres, de los miembros de la delegación cubana.

Entonces, desde el cubículo continuo una voz con acento árabe me gritó “Felicidades, cubana”, desde el que estaba enfrente me dijeron “Congratulations” y desde el final del pasillo “Cuba, Cuba”. Mis colegas de otros países me estaban felicitando a mí por el resultado de la votación, no me lo podía creer. Yo también pegué un grito “Graciaaaaaaas” y seguí en mi carrera hacia el salón de la Asamblea.

Cuando llegué a la entrada principal de la sala, había un montón de personas alrededor de la delegación cubana y se abrazaban unos a otros, y se decían “Felicidades” en idiomas y acentos diferentes, y se tomaban de las manos, y sonreían unos a otros.

Hice una pausa, bajé la grabadora y esperé, ví todos los abrazos y las fotos, la alegría de los diplomáticos sin tanto protocolo.

Para la fecha de la votación, los integrantes de la delegación cubana se visten con alguna prenda roja, puede ser un pañuelo o una corbata, o todo el atuendo.  Algunos se combinan también de rojo y negro, como la bandera del 26 de julio.

Este 23 de junio no estoy en la ONU para cubrir la presentación del proyecto de resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”, lo sigo desde La Habana, en la sede principal de Prensa Latina. Llevo una blusa roja y un pantalón negro, hay que estar preparada para celebrar.

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