EFEMÉRIDES

Mujeres camagüeyanas del siglo XIX

Es significativo el número de mujeres que en Camagüey inscriben sus nombres con impresionante brillantez en la historia y la cultura cubanas. Por lo extenso de la lista solo abarcaré en este espacio la trayectoria de algunas durante el siglo XIX, especialmente a las figuras más relevantes.

En la antiguamente llamada Puerto Príncipe nació el 14 de diciembre de 1832 Ana Betancourt, quien se adelantó a su tiempo en la exigencia de los derechos de las mujeres, cuando en la primera Asamblea Constituyente de la República en Armas, celebrada en Guáimaro (1869), ante los más excelsos próceres independentistas de la Guerra de los Diez Años, pidió igualdad y derechos políticos y económicos una vez que Cuba fuera libre.

Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga, nacida en el seno de una familia acomodada el 23 de marzo de 1824, comenzó desde los nueve años a escribir encendidos versos, para luego dejarnos su culta presencia de poetisa y escritora en numerosas revistas y periódicos de gran circulación, fundamentalmente en Europa.

Fue escogida en los liceos de Sevilla, Málaga, Granada y Madrid, en el último como socia de Literatura. En La Habana recibió un homenaje nacional en el Teatro Tacón; dirigió Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello.  Asimismo, produjo alrededor de 13 obras de teatro, ocho novelas, varios libros de poesía y realizó traducciones de poemas del francés; obtuvo importantes premios literarios.  No obstante, por ser mujer, le fue negado su ingreso en la Academia Española. Mantuvo su prolífera actividad literaria hasta poco antes de su muerte, en 1873.

Ejemplos de patriotas fueron, entre otras, las hermanas Mercedes y Juana Mora de la Pera, quienes marcharon con sus esposos e hijos a los campos de Cuba libre al estallar la primera guerra de independencia.  En 1871, en los bosques de Lázaro, fueron sorprendidas y asesinadas junto con algunos de los hijos.

Beatriz de Varona Guerra, La Candelaria, prestó valiosos servicios a la Revolución en las gestas de 1868 y 1895. Concepción (Concha) Agramonte Boza, madre de seis patriotas, marchó a la manigua para atender a heridos y enfermos, y en 1871 fue apresada por los españoles. Más tarde emigró, pero en 1895 regresó para colaborar con  la Guerra Necesaria; fue también hecha prisionera, conducida a La Habana y deportada. Murió en 1922.

Amalia Simoni Argilagos, hija de una rica familia camagüeyana, en 1868 se casó con Ignacio Agramonte Loynaz, con quien compartió los peligros de la guerra y las más agudas privaciones materiales.  Fue capturada por los españoles y luego sufrió la emigración, donde tuvo que vivir de su trabajo como costurera y maestra de piano y canto hasta su muerte en 1918.

Ana de Quesada Loynaz, nacida también en Puerto Príncipe en 1842, marchó a la manigua insurrecta donde contrajo matrimonio con Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria. Fue prisionera por los españoles, logró emigrar, volvió años después (1899) e ingresó en la Junta Patriótica de La Habana de 1907.

Ana Josefa Agüero hizo importantes colaboraciones a los mambises, por lo que fue asesinada en 1876 por orden del gobernador español. Su cadáver fue arrojado al fondo de la Ermita de la Candelaria, en un terreno yermo.

Otras valerosas camagüeyanas, vinculadas a nuestra guerra de independencia, son Caridad Agüero Betancourt, 1845-1919; Gabriela de Varona Varona,1848-1926, y María Aguilar Borrero,1854-1915.  Esta última marchó a la manigua con sólo 15 años de edad. Fue detenida en 1895 por fuerzas españolas y enviada a la Casa de las Recogidas de La Habana, y finalmente deportada.

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