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TV Avileña: imagen y voz

Por Ailén Castilla Padrón

Mucho antes de que existiera un canal, dos horas de transmisión y un conjunto de productores, técnicos, camarógrafos, locutores y directores de experiencia, hacer periodismo televisivo en Ciego de Ávila era casi una aventura, que dependía del envío de casetes en valijas a Camagüey, donde los materiales se editaban y después se despachaban hacia La Habana.

Contar la realidad de la provincia dependía más del entusiasmo que de la disponibilidad de recursos o de la tecnología ideal, y el empirismo y las ganas llegaron a donde no lo había hecho aún la teoría con los valores noticias, los tipos de planos, los movimientos de cámara y las angulaciones.

El inicio fue así. Una vorágine que no entendía de horarios, un constante ir y venir como de hormigas que puso cargos y especialidades en el currículo de los más jóvenes, y la certeza compartida de que hacer televisión desde provincia era un proyecto ambicioso al que debían dedicarse en cuerpo y alma.

Por eso, habría que decir que inventariar 20 años de trabajo del canal Televisión Avileña (TVA) no es tan fácil, que no todos los esfuerzos y nombres caben en estas líneas, y mucho menos elogios suficientes, pero a cuenta y riesgo de las subjetividades, Invasor le propone mirar en retrospectiva, detenerse en los altibajos y esbozar las anécdotas que han delineado su historia detrás de las cámaras.

De Corresponsalía a Telecentro

Antes de que el canal TVA viera la luz, el precedente de una corresponsalía fundada el 4 de abril de 1985 e integrada por el periodista Efraín Cervantes Cervantes, los camarógrafos Pablo Rodríguez Varona y Danilo Márquez Sorís, el luminotécnico Reinerio Guzmán y el grabador editor Jorge Luis Bermúdez Benítez, existía.

Incluso con conocimientos básicos y muchísimas limitaciones, entre ellas, los continuos viajes a Camagüey y la necesaria condición de intemporalidad en el tratamiento de los temas, este equipo había logrado efectividad en la construcción de la noticia. Se hizo común que en los titulares del Noticiero Nacional apareciera Ciego de Ávila y que el público experimentara ese sentido de autorrepresentación que siempre deja el verse en pantalla.

Aunque dependían de Camagüey el colectivo creció con la llegada, en la década de 1990, de Eric Yanes, Néstor Labrada y Bernardo Espinosa y la posibilidad de lograr más espacio en la señal nacional comenzó a calcularse.

Por eso, cuando el 6 de septiembre del 2000 se emitió por primera vez la señal de TVA, completándose en el país la red de tele transmisoras, el camino no fue más fácil pero sí había un trecho recorrido.

La técnica de los primeros años demandaba muchos ajustes manuales y dedicación para el logro de la imagen. Foto: Eric Yanes.

Ser de los últimos en surgir, según el camarógrafo José Miguel Armengol, les dio la posibilidad de contar con una técnica de avanzada — tecnología DVPRO— para la época y con un diseño estructural atractivo y funcional.

Para completar la plantilla se realizó una convocatoria por la radio y el periódico, e iniciaron cursos de capacitación en las diferentes especialidades. Aquello fue como un torbellino que sumó voluntades y encontró en los más jóvenes la disposición.

Al menos así lo recuerda Ramón González Pereira, realizador de imagen, productor y jefe del equipo operativo del canal, quien adaptó sus conocimientos de la luminotecnia en el teatro a los códigos de la televisión, para seguir después con la realización de imagen y no detenerse hasta hoy, cuando todavía observa y aprende.

Similar fue la llegada de Nayrobi Terri Segrera, quien de socióloga en Radio Surco pasó a periodista y a conocer este otro lenguaje que va de los géneros periodísticos a la edición.

De aquellos días todavía 19 personas continúan en el canal y es el equipo técnico el que más completa ha mantenido su nómina, por lo que nombres como Eric Yanes, David Oliver, Jorge Luis Bermúdez Benítez, Daniel Oliver, y José Miguel Armengol todavía se escuchan.

En todo este tiempo no solo se les aplaude el valor de la permanencia, sino, como opina Eric Yanes, “el compromiso de ser consecuentes con ese sueño hecho realidad desde la inauguración del canal”. Entonces estuvo más clara que nunca la necesidad de entregarse a la profesión, de adaptarse a los nuevos códigos y de superarse.

Programas, personajes y alegrías

La TVA es un telecentro de perfil informativo que complementa su parrilla con una programación complementaria cultural y recreativa variada. Fueron la revista cultural Encuentros y el propio Noticiero de los primeros espacios en surgir en pantalla, aun cuando han sido muchos los que han dejado su huella en el público y han demandado a los colectivos reinventarse sobre la marcha.

Foto tomada del perfil de Facebook de Televisión Avileña.

Precisamente de esto habla Alina Dueñas, directora de programas, al recordar que ellos mismos participaron en espacios infantiles, eran el público, y aplaudían y cantaban durante la salida al aire. A lo que habría que agregarle la acotación oportuna de José Miguel Armengol de que pasaron meses sin cobrar durante la arrancada, mientras se ajustaban detalles organizativos, pero que nadie renunció a la idea de permanecer en el centro.

También han entrado al estudio carros, motos, puercos asados y los bandos rojo y azul de Majagua durante la filmación de revistas informativas variadas, El palmar de Pepe y Joaquina, o la Fabulosa. Otros aplaudidos y de larga data han sido ColorisoñandoPie en tierraLa Moto y Equilibrio, que desde sus distintos perfiles han mantenido vivo el cordón umbilical que los une con los espectadores.

Ahora TVA cuenta en su parrilla con 19 programas, de los que solo seis están al aire debido a las múltiples limitaciones de las que no escapa tampoco el gremio. Es que en televisión importa tanto la luz ideal como el vestuario y el maquillaje, y el trabajo funciona como un todo al que no debe faltarle ninguna parte.

Por eso, grabar en locaciones poco ideales, fallos con el transporte, horarios de transmisión reducidos y lidiar con los ruidos ambientes, son de esas situaciones límites con las que han bregado en los últimos tiempos.

De esta certeza se complace Nayrobi Terri Segrera, actual directora de TVA, porque sabe que sin el empeño de cada uno de los profesionales que allí laboran poco pudiera hacerse para sobreponerse a esos contratiempos.

Lo otro sería reconocer que la historia del telecentro ha estado ligada también al desarrollo de la tecnología, y una y otra vez han debido aprender, a veces, con la ventaja de que la “máquina” humaniza el trabajo y otras, con la desventaja de las carencias.

Al respecto, el camarógrafo Eric Yanes reconoce que, con la llegada en el año 2013 de las primeras cámaras HD de tarjetas, cambiaron los modos de hacer porque “esta tecnología hace más eficiente y seguro el trabajo y la edición. Al grabar en tarjeta no se corre el riesgo, como antes, de perder información debido al deterioro de los casetes”.

Este cambio de lo analógico a lo digital se aceleró gracias al azar que colocó un rayo sobre su infraestructura, que vino a afectar parte de la tecnología necesaria en la transmisión. Entonces, la decisión fue apresurar el montaje en la provincia. Así fue, tanto que el equipo técnico, liderado por el ingeniero Carlos Alberto León Benguría, en apenas días hizo el trabajo de semanas, lo cual tuvo su premio con una exitosa salida al aire.

Al 2020 pudiéramos ponerle varios asteriscos, porque la llegada de la COVID-19 trastrocó la rutina de un canal veterano en situaciones complejas después de tantos ciclones y coberturas arriesgadas. Ya no se habla tanto de hacer guiones, diseñar escenografías y editar, sino de trabajar cumpliendo las medidas sanitarias, liberar a los más vulnerables de sus responsabilidades y hacer malabares para lograr la noticia.

Con todo y eso, los retos continúan intactos: hacer un producto televisivo atractivo e innovador, donde cada uno de los procesos que le dan origen estén concatenados de tal forma que no hayan fallos y la calidad sea incondicional. Ese mismo propósito los amparó hace 20 años.

(Tomado de Invasor)

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