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Juvenal Balán: El Contingente Henry Reeve en Pakistán

República Islámica de Pakistán (sur de Asia), sábado 8 de octubre de 2005, 03:50:38 de la madrugada, hora local: Desde el quinto país más poblado del mundo (más de 212 millones de habitantes) una aterradora noticia recorre el mundo: El terremoto más fuerte que se ha registrado en la región de Asia causó allí, en el norte de la India y en Afganistán graves daños. El epicentro se situó a 80 km al noreste de Islamabad y tuvo una magnitud de 7,6 grados en la escala de Richter. Barrió decenas de pueblos. Las cifras de muertes superó las 86 mil, mientras que 106 mil personas resultaron heridas y tres millones quedaron sin hogar. Muchos de los fallecidos fueron niños. Según la ONU un total de 4 millones de habitantes fueron afectados

La Habana, El Cerro, vivienda del reconocido fotógrafo del periódico Granma, Juvenal Balán, pasada la media noche del domingo 9 de octubre del 2005: “el timbre telefónico irrumpe en el silencio de la madrugada para informarme que debo de coger a toda costa un avión que sale a las cinco de la mañana con una brigada de médicos que prestarán su ayuda al pueblo pakistaní. Sin pensarlo alisto los equipos de trabajo y una mochila con otra muda de ropa. Así me vinculo a la segunda misión, y la de más envergadura, de la Henrry Reeve”.

El experimentado fotorreportero dijo a Cubaperiodistas que ese día “Fidel se reunió en el Palacio de la Revolución con el personal de la salud que integraría la brigada. Según conocí después, preguntó a Chomi si ya habían movilizado a los periodistas y la respuesta fue afirmativa.

“Héctor Martínez y Jesús Oviedo —agregó Juvenal— de los servicios informativos de la TVC, y yo por el periódico Granma, fuimos los primeros enviados especiales que tuvimos el honor de compartir hombro con hombro con las mujeres y hombres de este ejército de batas blanca.

Intensas horas de vuelo

De mediana estatura, de andar ligero, amigable y querido por sus compañeros de trabajo y sus vecinos del Edificio de Infanta y Manglar, Juvenal Balán Neyra (La Habana, Cuba, 1951) rememora aquel fatídico día: “El vuelo se retrasó algo en su partida. Incorporaron a un grupo de ortopédicos del hospital Frank País tras una carta de solicitud del presidente de la Asociación Ortopédica Pakistaní al doctor Rodrigo Álvarez Cambra y aprobada por Fidel.

“Fueron —agrega— intensas horas de vuelo, con escala en Portugal, donde fuimos recibidos por nuestro embajador quien ya nos tenía garantizado abrigos de todo tipo para las bajas temperaturas que nos íbamos a encontrar en nuestro destino, cumpliendo una indicación de Fidel, quien una vez más daba muestras de estar atento hasta el último detalle de la misión”.

El versátil fotógrafo cuenta que “al llegar a Islamabad, capital de Pakistán, el aeropuerto estaba abarrotado y en varias ocasiones nuestro IL-62 quiso tocar pista y era orientado a redireccionar hacia otros aeropuertos en otras urbes cercanas. Por la pericia y valentía de nuestros pilotos finalmente el tren de aterrizaje del pájaro de aluminio se posó en la pista. Cuando se abrió la compuerta y las autoridades a cargo conocieron que éramos cubanos y estábamos allí para brindar nuestra ayuda solidaria, se asombraron. Finalmente pusieron las escalerillas y nuestros médicos bajaron mochila al hombro”.

Nada más semejante a un escenario de guerra

Aquel desastre que se produjo en el momento en que la mayoría de los habitantes de las zonas afectadas se encontraban durmiendo, prontamente ocasionó que el “aeropuerto fuera un torbellino. Nada más semejante a un escenario de guerra. Aviones de todo tipo con ayuda material. Helicópteros militares transportando heridos graves evacuados de las regiones más afectadas. Al costado de un césped estaban las mochilas verde olivo que identificaban a nuestra brigada. No faltó de inmediato la visita exploratoria de dos oficiales del ejército norteamericano quienes se interesaron por saber que hacíamos en Pakistán y al despedirse nos hicieron a los periodistas la invitación para el próximo día si aceptábamos —cosa que no hicimos—, montarnos con ellos en sus vuelos de helicópteros a las zonas afectadas.

“Con estas primeras vivencias redactamos la primera nota informativa la cual transmitimos vía telefónica hacia La Habana desde un hotel de baja monta, donde pernoctamos la primera noche. Allí nos condujeron los representantes del ejército pakistaní que nos atendían”.

Más de dos mil 500 médicos cubanos

Foto: Juvenal Balán.

Rawalpindi es una urbe de la provincia pakistaní de Punyab. Fue la ciudad principal del país entre 1959 y 1967, durante la construcción de la actual capital. Hacia esa ciudad de casi 2 millones y medio de habitantes fueron trasladados “los primeros cirujanos y ortopédicos, los cuales fueron insertados en los hospitales militares donde se atendían los heridos graves evacuados. La ciudad es uno de los principales centros industriales y militares del país. Alberga la sede del cuartel general de las Fuerzas Armadas de Pakistán.

Más de dos mil 500 médicos cubanos atendieron a las víctimas durante más de ocho meses. Se montaron 32 hospitales de campaña, los que luego se entregaron a las autoridades sanitarias de aquella nación. Más de 1,8 millones de pacientes fueron curados y se salvaron 2 mil 86 vidas. Según el diario británico The Independent, la brigada médica cubana fue la primera en llegar y la última en dejar el país.

“En esos primeros días, el equipo de prensa participó en la exploración que se hizo en la ciudad de Balakot la cual quedó desbastada totalmente y tras coordinación con la jefatura militar de la región, se decidió ubicar el primer hospital de campaña, donde nuestras mujeres y hombres durmieron por meses en la tierra protegidos por las tiendas de campaña. Tiempos después aparecieron los catres y literas”, recuerda Juvenal.

“Allí los altos jefes militares —agregó— comentaban con asombro y admiración, como las doctoras cubanas, mochila al hombro ascendían montañas en busca de víctimas del terremoto que necesitaban de ayuda médica”.

De las 86 mil muertes ocurridas en los tres países afectados por el sismo, más de 18 mil correspondieron a Pakistán, donde el número de heridos sobrepasó los 41 mil. “Al partir de Cuba pensé que la misión sería de un mes y medio aproximadamente, pero al ver la envergadura y comenzar a incrementarse nuestra solidaridad, llegué a la convicción de que era para rato”.

Otros colegas se integran al equipo de prensa

Asimismo recordó que con posterioridad el equipo de prensa procedente de Cuba “se incrementó con la incorporación de Cristóbal, el editor; Noel Otaño y Erick Yanes; los tres de los servicios informativos de la TVC; así como Alina M. Lotti Mena y Roberto Suárez, de Trabajadores y Juventud Rebelde, respectivamente, quienes formaban el otro equipo de prensa escrita”.

Hombre forjado al calor de la solidaridad internacionalista del pueblo cubano, Juvenal afirma que “antes de crearse el contingente Henry Reeve ya había visto a nuestros médicos desempeñarse en escenarios de guerra en la República Popular de Angola, así como en los cerros de Caracas, Venezuela, en la Misión Barrio Adentro, en los hospitales públicos, privados y rurales en Sudáfrica, y en la ayuda a las víctimas del Tsunami en Sri Lanka e Indonesia.

“Al compartir jornadas con estos hombres y mujeres me reafirmo una vez más el capital humano formado por nuestra Revolución, su entrega e incondicionalidad por cumplir con esta misión histórica encomendada por Fidel”, subrayó.

El violento movimiento telúrico se extendió por aproximadamente dos minutos. Después, 147 réplicas fueron registradas en el primer día, una de los cuales alcanzó la magnitud de 6,2 siendo catalogado como terremoto mayor. Unas 28 de esas réplicas se sucedieron con una intensidad superior a los 5 grados de magnitud en la escala de Richter y fueron registrados en las 36 horas posteriores al terremoto inicial. La cantidad de heridos abarrotaba los hospitales y las casas de campaña habilitadas para fines médicos. Sobre este particular, Juvenal rememora:

“El hospital de campaña enclavado en Data fue dirigido por una mujer, Barbarita, cirujana holguinera. Por las montañas del Himalaya algunos recién nacidos en aquellos años llevaron los nombres de las doctoras cubanas que asistieron el parto y hasta el de Fidel.

“Debajo de las tiendas de campaña de estos hospitales —dijo—, un equipamiento médico de primera línea, incluyendo los quirófanos. Los fisioterapeutas se las ingeniaron para eliminar las dolencias. Hasta el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en La Habana, llegaron en su mayoría niños con un acompañante para recibir sus prótesis y retornar a su país.

El lamentable desastre se originó en una falla compresiva, con acortamiento horizontal, de las muchas que facilitan el levantamiento de los Himalayas unos 5 milímetros por año. El contexto geotectónico es el de la convergencia entre la placa Australoíndica y la placa Eurasiática a una velocidad de unos 40 milímetros cada año, la cual produjo la colisión de cuatrocientos bloques continentales, el indostánico, desprendido de África, y el eurasiático. Los orógenos de colisión, como éste, son especialmente proclives a los terremotos, y ésta es una de las regiones más sísmicas del planeta.

El momento de la partida

Al aminorarse aquella pesadilla, tras varios meses, “llegó el momento de la partida. La salida de nuestros médicos y personal de salud humedeció muchos ojos y estrujó muchos corazones, enfatizó nuestro entrevistado.

“El último grupo, en su mayoría integrado por la jefatura de la brigada, los periodistas y otros profesionales de la salud aterrizaban en el Aeropuerto Internacional José Martí, por la terminal cinco y para sorpresa de todos, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz nos dio la bienvenida, la cual se extendió hasta la sala tres del Palacio de Convenciones, a altas horas de la noche. Fidel indagaba, quería conocer, que le hablaran de la experiencia vivida”.

Afirma Juvenal que “esta misión, la más grande asumida por el Contingente Internacional Henry Reeve, marcó pautas en la solidaridad y demostró que nuestro ejército de batas blancas alcanzó la victoria de la vida sobre la muerte y aún hasta nuestros días los galenos cubanos siguen materializando el legado de Fidel”.

Pienso en Fidel, quien tuvo la ilustre idea de crear este contingente

En tiempos en que muchos países del mundo reclaman la ayuda solidaria y altruista de Cuba, el reconocido fotorreportero dijo: “Por estos días se ha recordado el aniversario 15 de la fundación del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, el cual lleva ese nombre precisamente porque la guerra de 1868 tuvo también un carácter internacionalista y en ella participó Henry Reeve a quien los mambises llamaban ´El Inglesito´, un joven norteamericano nacido en Brooklyn, New York, quien vino voluntario a luchar por la independencia de Cuba, alcanzando el grado de Brigadier y combatió bajo las órdenes del general Ignacio Agramonte y tras su muerte se subordinó a Máximo Gómez. Luego de siete años de duro combate por la libertad de nuestro país, cayó en combate en 1876, con 26 años de edad”

Finalmente aseveró: “Pienso en Fidel, quien tuvo la ilustre idea de crear este contingente. Primero se reunió con sus integrantes en el salón plenario del Palacio de Convenciones y con posterioridad en el acto masivo efectuado en la Ciudad Deportiva por motivo de la graduación de Ciencias Médicas, lugar donde el Comandante en Jefe dio a conocer la creación de este noble ejército y su misión principal. En aquella ocasión, el coliseo se colmó de batas blancas y mochilas verde olivo”.

Fragmento del documental de Roberto Chile, En las laderas del Himalaya, que realizó acompañado de la periodista Fabiola López y su entrañable compañero Salvador Combarro. Con música original del maestro Frank Fernández. El documental capta los sentimientos de hombres y mujeres que integraron la Brigada Médica Cubana en Pakistán, en 2006.

One thought on “Juvenal Balán: El Contingente Henry Reeve en Pakistán

  1. Hermoso y necesario este recordatorio del surgimiento de la Henry Reeve. Hasta los más dogmáticos y prejuiciados tienen que reconocer el valor y la humanidad de estos compatriotas.

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