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Centro estandarte de la cultura en la comunidad

Desde que reabrió sus puertas en el año 2015, para convertirse en el Centro Cultural Palacio de los Torcedores, en la antigua Sociedad de Torcedores, fundada hace 95 años este 14 de julio, se desarrolla un variado y sistemático programa artístico-cultural con espectáculos, encuentros y otras actividades previstas para diferentes días de cada semana, únicamente interrumpidas tras la llegada de la pandemia de la Covid-19.

Por iniciativa y con los fondos del Gremio de Torcedores de Tabaco el edificio fue construido para acoger a una instalación  social dedicada a los  sindicatos y sus trabajadores, cuya apertura se produjo en homenaje al  aniversario 136 de la Revolución Francesa, y al primer gran triunfo de la huelga tabacalera conocida como De la Moneda Americana, efectuada entre los meses de febrero y julio del año 1907.

El 28 de septiembre de 1924, en ocasión del aniversario 60 de la fundación de la Primera Internacional y con la presencia de Carlos Baliño, Alfredo López y Julio Antonio Mella, entre otros reconocidos revolucionarios, fue colocada la primera piedra del emblemático edificio declarado en 1978 como Monumento Nacional, ubicado en la calle San Miguel número 662, entre Marqués González y Lucena, en la capitalina barriada de Cayo Hueso,  hoy perteneciente al Consejo popular de igual nombre en el municipio Centro Habana.

Cayo Hueso: trinchera de la clase obrera

Los rasgos sociales más significativos de Cayo Hueso se desprenden del ramo tabacalero, humilde capa de torcedores, muy pobres y generalmente negros y mestizos, cuyo  desarrollo ideológico, como clase  obrera durante la primera mitad del siglo XX, sentó fuertes trincheras, entre las que se destacó el  Palacio de Torcedores.

Cayo Hueso,  fue declarado oficialmente como barrio el 26 de julio de 1912, con la fuerte presencia de tabaqueros que en el siglo XIX vinieron del exilio fundamentalmente de Key West y Tampa, quienes junto con la amplia presencia de obreros en esa zona, se integraron al activismo independentista del Partido Revolucionario Cubano, fundado por el Héroe Nacional, José Martí.

Actualmente, Cayo Hueso tiene una población de más de 36 mil habitantes, cifra que representa cerca del 25 por ciento del total de personas que viven en el municipio de Centro Habana. Su extensión territorial es de 0,81 km2. En 1990 pasó a ser Consejo Popular del municipio de Centro Habana.

Sede de la Universidad Popular José Martí

Prestigiosos intelectuales y estudiantes universitarios impartieron clases en las aulas existentes en la Sociedad de Torcedores —también conocida como Palacio de los Torcedores—,  donde radicó la Universidad Popular José Martí (UPJM), fundada en el Aula Magna de la Universidad de La Habana por Julio Antonio Mella, el 3 de noviembre de 1923, con una matrícula de 400 estudiantes. Su objetivo era fomentar la formación cultural y política de los trabajadores, fundamentalmente en el conocimiento de las ideas progresistas y de izquierda, para lo cual se impartieron asignaturas relacionadas con ese tema, además de otras de corte socio-político, como las concernientes al desarrollo de la Revolución de Octubre y el pensamiento de Lenin; amén de algunos problemas económicos, filosóficos y literarios a la luz del marxismo.

A través de este proyecto, dirigido por un Consejo o Junta encabezado por Mella, se logró, aunque por un breve período de menos de cuatro años (noviembre de 1923-enero de 1927), unir a los obreros, intelectuales y estudiantes con los sindicatos, como muestra de la transformación que debía asumir el nuevo organismo educacional para llevar el conocimiento a los más humildes y despertar su conciencia clasista.

Su creador y organizador, quien calificó a la UPJM como “la hija querida de mis sueños” destacó asimismo la importancia que para el desarrollo del movimiento obrero tenía esta novel institución, en cuyos estatutos se establecía el anti dogmatismo científico, pedagógico y político, junto a la justicia social, en tanto valoraba a las escuelas para trabajadores como demostración de la futura democracia proletaria. “La Universidad Popular es una institución para todos y un camino abierto para tener un futuro mejor”, afirmó el connotado líder comunista.

Vale destacar que la UPJM  surgió bajo la influencia de la Reforma Universitaria, y su creación fue suscitada en el Primer Congreso de Estudiantes celebrado entre el 14 y el 26 de octubre de 1923, año que se caracterizó por la agitación universitaria frente a los desmanes de la tiranía de turno. Su claustro de profesores estaba compuesto por personalidades de la talla de Rubén Martínez Villena, Juan Marinello, Sarah Pascual, Gustavo Aldereguía, Alfonso Bernal del Riesgo, José Zacarías Tallet, entre otros hasta completar la cifra de 18 profesores, entre los que se incluían connotados estudiantes.

Mella: “Las aulas se han cerrado, pero las páginas de los libros se abren…”

El noble proyecto educacional de Mella prontamente ganó infinidad de enemigos entre la burguesía habanera y el gobierno de Alfredo Zayas Alfonso, el cual se caracterizó por la corrupción y su abierta entrega al gobierno norteamericano, motivo por el cual la UPJM tuvo que abandonar la Universidad de La Habana y trasladarse a otras entidades capitalinas, entre ellas el Instituto de Segunda Enseñanza, donde también encontró oposición, y tuvo que pasar a funcionar en locales obreros, entre ellos la Sociedad de Torcedores, donde instaló sus aulas en los espacios habilitados para tal fin en el último piso del centro, exactamente ubicados encima del salón polivalente de la segunda planta.

Con la llegada al poder en el año 1925 del quinto presidente de la República de Cuba, Gerardo Lorenzo Machado Morales, paradójicamente proclamado Doctor Honoris Causa de la Escuela de Derecho siendo casi analfabeto, se instauró en Cuba una feroz represión contra los movimientos progresistas, y se instó a las fuerzas del orden a hacer emprender la más criminal represalia en contra de los trabajadores, los obreros, los estudiantes, los intelectuales y cualquier persona o entidad que se opusiera a los dictámenes de su administración.

”Soy el primer obrero de la República. Y por lo mismo no toleraré que los honrados y laboriosos obreros cubanos sean engañados por unos cuantos agitadores comunistas, extranjeros, en su mayor parte… ¡Perseguiré sin piedad a los comunistas!…”, declaró Machado y con tal énfasis, el 12 de julio de 1927, clausuró la UPJM, a la cual valoró como foco de propaganda comunista. Ante esa decisión, Mella afirmó: “Las aulas se han cerrado, pero las páginas de los libros se abren…”.

Dos años después, el 10 de enero de 1929, Machado ordenó el asesinato de Julio Antonio Mella, quien se encontraba exiliado en México.

Es significativo que la fundación de la UPJM,  el Movimiento de la Reforma Universitaria y la Protesta de los Trece, capitaneada por Rubén Martínez Villena, conformaron los hechos más relevantes ocurridos en el año 1923 en la vida política y cultural de Cuba.

En Torcedores, destacados intelectuales y artistas de izquierda

El Palacio de los Torcedores, desde sus inicios, ha estado fuertemente vinculado al arte y la cultura. En ese lugar fueron concurrentes las visitas, actuaciones, conversatorios y charlas de destacados intelectuales y artistas de izquierda que trabajaron al servicio del movimiento obrero y la CTC (Confederación de Trabajadores de Cuba), entre ellos Nicolás Guillen, Félix Pita Rodríguez, y Luis Felipe Rodríguez.

Asimismo, en este inmueble construido con estilo de Renacimiento italiano, el 6 de  agosto de 1925 surgió la Confederación Obrera de Cuba (CNOC) y luego, a los 11 días de aquel histórico momento,  el 17 de ese propio mes, se produce otro gran acontecimiento, la fundación del Partido Comunista de Cuba (PCC), ambos estrechamente vinculados a la lucha de los trabajadores cubanos.

El cadáver de una de las más connotadas figuras de la cultura cubana, el destacado intelectual, líder de las masas trabajadoras y militante del PCC, Rubén Martínez Villena, fallecido el 16 de enero de 1934, víctima de la tuberculosis, fue honrado en la Sociedad de Torcedores de donde partió el entierro seguido por los trabajadores y el pueblo en general.

Los  restos del líder obrero, del Sindicato del Puerto de La Habana, Aracelio Iglesias, asesinado el 17 de octubre de 1948 fueron expuestos y velado en este lugar; como asimismo lo fue el cadáver de Carlos Rodríguez Careaga, ultimado en Ciego de Ávila en el año 1958, cuando cumplía con su responsabilidades en el frente obrero Nacional.

El edificio consta de tres plantas y cumplió una importante labor histórico-cultural a favor de los trabajadores del ramo, a través de su biblioteca, aulas de superación, los talleres tipográficos de la Federación Nacional de Torcedores y el salón-teatro. Cedió  espacio a reuniones y actividades de la Liga Anti-imperialista de Cuba.

En este emblemático sitio alzaron su voz dirigentes obreros e intelectuales, entre ellos, Carlos Baliño, Alfredo López, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Lázaro Peña, Jesús Menéndez, Juan Marinello, José María Pérez, Miguel Fernández Roig, y muchos otros.

Teatro Popular en la historia de Torcedores

En su amplio y acogedor salón del segundo piso se realizaron varios espectáculos musicales y en enero de 1943 debutó el Teatro Popular dirigido por Paco Alfonso, en tanto,  en el año 1947, el centro acogió la dirección de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) después de haber sido desalojada por el mujalismo del Palacio de los Trabajadores. De igual manera, fue el lugar en el cual se rindió tributo a valiosos líderes del proletariado cubano como Gabriel Olivera, Miguel Fernández Roig y  Carlos Rodríguez Careaga.

Con el Triunfo de la Revolución, la Sociedad de Torcedores de La Habana se convirtió en el Museo del Movimiento Obrero Cubano, bajo la dirección de la prestigiosa historiadora Haydée Guash Haydeé Guash, destacada dirigente obrera y viuda del intelectual también comunista Carlos Fernández R.

Después de un largo período alejado de las funciones para las cuales fue  concebido, y que los valiosos fondos del movimiento obrero y sindical cubano que allí se atesoraron fueran trasladados en el año 1977 para el Instituto de Historia del Movimiento Comunista y la Revolución Socialista de Cuba y otras instituciones, en ese centro —también conocido como Palacio de los Torcedores— se acometieron significativas transformaciones y mantenimientos constructivos, hasta que en el año 2011 se retoma la idea, por  la CTC Nacional, de crear el Centro Cultural Palacio  de los Torcedores, en el cual se comienza a trabajar en el proyecto de un Museo de los Trabajadores de Cuba.

Se rehabilitaron el teatro, las aulas de superación, y se creó una biblioteca especializada en la historia del movimiento sindical cubano encargada de conservar, divulgar y compilar todo lo relacionado con los trabajadores del país.

Las labores principales de restauración concluyeron en el año 2015, ocasión en que este lugar con fecunda y trascendente historia en las luchas obreras de Cuba, así como escenario de relevantes acontecimientos culturales,  reabrió sus puertas para convertirse en el Centro cultural Palacio de los Torcedores, en tanto continúa sus proyectos de construcción y rehabilitación de sus fondos para devenir —una vez materializadas las condiciones para ello— Museo de los Trabajadores Cubanos.

Este centro tiene entre sus objetivos actuales realizar acciones en el barrio de Cayo Hueso y otras zonas aledañas para incentivar el conocimiento de la trayectoria del Movimiento Obrero Sindical Cubano, con actividades socioculturales y de esparcimiento para los estudiantes, trabajadores y pobladores.

Para ello, además trabaja en el desarrollo de la Biblioteca Especializada con información digital  actualizada sobre temas de la historia del movimiento obrero sindical   cubano y un centro de documentación  con todo el material recogido en investigaciones atesoradas en bibliotecas, archivos, fototecas, hemerotecas para el uso de la comunidad.

En beneficio de la cultura comunitaria

El Palacio de los Torcedores, como el resto de los centros culturales existentes en el país, incluyendo los que, como este, responden a intereses de un organismo, como lo es la CTC. Tiene como fin formar valores éticos, estéticos y patrióticos, enriquecer el acervo científico y cultural de sus visitantes, hacer confluir la belleza del arte con la historia en un contexto donde el individuo sea capaz de apreciar su mundo, su comunidad y su historia y sentirse, a la vez que fruto, participante activo en un proceso de identificación plena con su medio, con su accionar en favor del patrimonio local, nacional y universal que nos hace saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde queremos ir.

Para ello la institución le adjudica especial importancia a la participación activa de la comunidad, el vínculo con instituciones docentes y científicas, organismos y otras entidades, así como a la movilización social en torno de la salvaguardia de aquello que nos identifica y nos da sentido de pertenencia como nación. Su labor cultural y comunicativa establece nexos culturales y educativos con el público.

La actividad cotidiana del Palacio de los Torcedores persigue una finalidad básica: que el visitante o las personas a las que lleva la cultura en sus barrios, aprenda saberes, lo cual significa que es imprescindible potenciar la enseñanza-aprendizaje a través de los medios de la museología, la programación sistemática de actividades artísticas y culturales.

Torcedores reabre sus puertas

Poco antes de que se declarara Centro Cultural, a partir del año  2012, por orientaciones del Departamento de propaganda de la CTC, en el los salones de la planta baja del edificio comenzaron a realizarse exposiciones de fotografía, pintura y dibujo de reconocidos creadores de las artes visuales, algunas de ellas organizadas con motivo de la celebración de importantes efemérides, como el  Primero de Enero, el  28 de Enero, el 8 de Marzo, el Primero de Mayo, el 26 de Julio, el 13 de Agosto, el 27 de Noviembre, entre otras, así como  ha sido sede de las última dos  Bienales de La Habana.

En el año 2014, previo a la primera etapa de apertura del centro,  comenzó a desarrollar un amplio programa cultural del que surgió, a inicios del 2015,  el Proyecto Cultural Palacio de  los Torcedores,  dado a conocer en la primera edición de la ya tradicional Fiesta en Cayo Hueso, un gran espectáculo con motivo de los aniversarios  del natalicio de José Martí y de la fundación de la Central de Trabajadores de Cuba.

Esa gran fiesta  está protagonizada, de forma desinteresada y altruista, por cerca de un centenar de destacados exponentes de la música, el canto y la danza, quienes ofrecerán su arte a la comunidad de esa zona en un encuentro que ya arribó a su quinta edición.

Arte y cultura para niños, jóvenes y adultos

Con el fin de dar continuidad a su aún incipiente programa de extensión comunitaria, el Centro Cultural Museo Palacio de los Torcedores cada año acomete muchos otros espectáculos, encuentro que se van haciendo tradicionales como el Festival Nacional de Bailes del Danzón Lindas Cubanas, en homenaje al Día Internacional de la Mujer, con  una amplia participación de diferentes clubes del danzón de varias provincias.

A través de este proyecto se conformaron dos grupos de danza, uno con niños menores de 12 años y  otros con jóvenes que bajo el nombre de Danza Liberación, se presenta en todas las actividades programadas.

También se creó, con una frecuencia mensual, la Peña La Vega de los Cuentos, dedicada a los niños de la comunidad, con la participación de actores, cuentacuentos, magos, titiriteros y payasos de la reconocida compañía Teatro Cimarrón, que dirige el dramaturgo y poeta Alberto Curbelo, colectivo que asimismo participa en los espectáculos organizados en el centro.

Con igual periodicidad funciona La Peña de Deysi y Lázaro, con jubilados de diferentes sectores de la economía y los servicios que viven en Cayo Hueso. En cuanto las condiciones lo permitan, tras el paso de la pandemia de la Covid-19, comenzarán a funcionar dos nuevos encuentros, respectivamente correspondientes al Coro Folclórico Nacional y de la Orquesta de Pancho el Bravo, ambas Patrimonio Musical de la Nación.

Cinco cantantes aficionados en los géneros trova, canción y boleros se encuentran nucleados en este programa; mientras que en la Biblioteca funciona otra peña con niños de la barriada con el fin de estimularlos en el estudio de las luchas obreras.

De igual forma, se trabaja en la conformación del grupo musical que se encargará del acompañamiento de los solistas y de ofrecer sus propios recitales, con énfasis en el cancionero épico y patriótico. Este colectivo estará integrado por jóvenes talentos de la música.

Prestigiosas figuras de la cultura nacional como Eugenio Hernández Espinosa, Gerardo Fulleda León, premios nacionales de Teatro; así como Frank Padrón, Augusto Blanca, Gerardo Alfonso, el Ballet Español de Cuba, Arnaldo y su orquesta Talismán, Bernardo Lichilín, Yaíma Saénz, Tamara Morales, la Orquesta Juvenil de Guitarras,  Yuly y Habana C; la Charanga Latina, el grupo musical Memorias y las orquestas Riverside, América, Siglo XX, Hermanos Izquierdo y el Piquete Típico Cubano, además de Rosario Cárdenas, Premio Nacional de la Danza  y directora artística y general de la compañía que lleva su nombre, además el Proyecto cultural Enmarcarte, la Empresa de la Música y los Espectáculos Ignacio Piñeiro, e infinidad de figuras convocadas por el Palacio de los Torcedores a través de su Proyecto Cultural han actuado en esta institución declarada en 1978 como Monumento Nacional.

Galas en conmemoración de diferentes efemérides nacionales, como los aniversarios del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el Primero de Enero, el 8 de Marzo, el Primero de Mayo, el 17 de Mayo día del Campesino, el 26 de Julio, y el 2 de Diciembre, así como aniversarios de figuras de la cultura y la historia como Lázaro Peña, Jesús Menéndez, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez, Alfredo López, Paco Alfonso, y el Coro Folklórico Nacional, entre otras muchas.

La antigua Sociedad de Torcedores, fundada hace exactamente 95 años, ha retomado el camino emprendido por Julio Antonio Mella, uno de sus fundadores, para hacer de este centro un estandarte en de la cultura en la comunidad.

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