COVID-19. Reportes periodísticos

Casa del Caribe: integradora del pensamiento caribeño

Creada en 1982 por el reconocido escritor, historiador, investigador y promotor cultural Aníbal Joel James Figarola (La Habana el 13 de enero de 1942-27 de junio de 2006), la Casa del Caribe se acerca a su aniversario 38. Fundada el 23 de junio de 1982 la prestigiosa institución prontamente se consolidó como una de las más importantes entidades culturales de Cuba, gracias a la dedicación y desvelo de su institutor, galardonado con algunos de los más importantes premios y distinciones que otorga el Ministerio de Cultura.

Desde la heroica ciudad de Santiago de Cuba, la Casa del Caribe ha fortalecido —y exaltado— los vínculos culturales entre las naciones que conforman esta cálida región del orbe, en tanto ha promovido el estudio de los valores autóctonos de la cultura popular tradicional y los sistemas mágicos religiosos, así como las diferentes formas de manifestarse en nuestro país y el resto de los pueblos integrados a esta área geográfica.

El inolvidable intelectual contó para este empeño con el apoyo de varias personalidades e instituciones, como Fátima Patterson, Premio Nacional de Teatro y directora del grupo Estudio Teatral Macubá; Rogelio Meneses, dramaturgo, director teatral y actor; Miguel Ángel Botalin, pintor; Jesús Cos Causse, poeta, llamado por muchos El Quijote Negro del Caribe; Julio Corbea, Historiador de El Cobre —director de la revista Caribe—; María Nelsa Trincado, antropóloga, investigadora y profesora; y  Olga Portuondo, Historiadora de la ciudad de Santiago de Cuba, entre otros.

Asimismo, en el establecimiento y posterior desarrollo de la Casa del Caribe han desempeñado un destacado papel numerosas instituciones culturales de Santiago de Cuba, como el Cabildo Teatral, la Tumba Francesa, la Conga de Los Hoyos, Barrancas y La Caridad (ambas de Palma Soriano), y Thomson (Mella); y de otras provincias, entre ellas Las Tunas (Petit Dancé), Guantánamo (Locosiá), Camagüey (Caidije) y Ciego de Avila (La Cinta).

El trascendental sitio concebido en la más caribeña de las ciudades del archipiélago nacional, además de fomentar las relaciones amistosas con el Caribe sobresale asimismo por un fértil trabajo editorial que incluye la publicación de la Revista del Caribe, con más de medio centenar de números impresos, cuyas páginas se han convertido en significativa referencia sobre la antropología, imprescindible para el estudio e información de los especialistas de la cultura caribeña.

Muy visitado es el Centro de Documentación Toussaint Louverture, existente en La Casa de las Religiones Populares, donde pueden consultarse infinidad de documentos relacionados con la cultura autóctona del Caribe, algunos de estos difundidos en la mencionada publicación y en el anuario El Caribe Arqueológico. Este perfil editorial incluye también el boletín digital diario El Caribeño, que ya cuenta con cerca de 400 números.

Igualmente atendido por la Casa del Caribe, como parte de su proyecto de extensión por distintos espacios de la ciudad de Santiago de Cuba, se encuentra La Casa de las Tradiciones, que como la de las Religiones Populares poseen identidad propia y son cuidadosos exponentes de la cultura cubana, a la vez que se nutren de sus estrechos vínculos con las comunidades donde radican, las que participan en exposiciones, peñas con grupos musicales cuyas creaciones se identifican con la cultura popular tradicional, e  interactúan de manera coloquial y sencilla con escritores, artistas, y promotores del arte.

Joel James, director de la institución durante muchos años, acometió numerosos proyectos e iniciativas con el fin de reafirmar la nacionalidad cubana  y sus nexos con la región. Es así como desde sus inicios allí se programan eventos académicos en los que se reflexiona sobre el arte popular y tradicional, además de cursos de familiarización sobre la historia de los países homenajeados a los Festivales del Caribe.

Festival del Caribe  o la Fiesta del Fuego

Cada año, entre el 3 y el 9 de julio, la Casa del Caribe convoca a su tradicional Festival del Caribe, igualmente bautizado con el nombre de Fiesta del Fuego, evento próximo a sus cuatro décadas de existencia y considerado como uno de los más importantes del mundo por su destaque, estudio y promoción de la cultura popular y tradicional. Su última edición, correspondiente al año 2019, estuvo dedicada a la República Oriental del Uruguay como país invitado de honor. Este encuentro deviene resumen de la vida, la historia, la cultura, el color y la alegría de una de las zonas más paradisíacas del planeta, por sus esplendidas playas, su verde geografía, su radiante sol, su historia, su cultura y  sus amigables habitantes…

Verdadera colisión de culturas surgida en abril de 1981 —un año antes de la creación de la Casa del Caribe— con el nombre de Primer Festival de las Artes Escénicas de Origen Caribeño, particularmente dedicada a encumbrar las raíces más auténticas de la espiritualidad insular, alentada por reconocidos intelectuales del Caribe hispano parlante, de lengua inglesa y francófona, entre ellos los cubanos Miguel Barnet, Roberto Fernández Retamar, Argeliers León, Guillermo Orozco y Luis Suardíaz; así como Gabriel García Márquez (Colombia), Thiago de Mello (poeta de Brasil), Marta Jean Claude (Puerto Príncipe, Haití), George Lamming (célebre escritor barbadense) Juan Bosh (República Dominicana), Rafael Murillo (Honduras), Víctor Villegas (República Dominicana), Barry Chevannes y Rex Nettleford (Jamaica), Doudou Diáne (sociólogo senegalés), Geraldine Chapló (California), y otros.

Cada evento —uno de los más importantes y de mayor convocatoria entre los que organiza el Ministerio de Cultura— reúne en Santiago de Cuba a cerca de mil participantes extranjeros de unos 30 países de la región, así como invitados de otras naciones de Europa, las Américas, África y Asia.

El infatigable jolgorio artístico, académico y comunitario que enardece la sangre salerosa de los santiagueros, en cada ocasión está dedicado a un país o conjunto de naciones de la región. En él se unen culturas, credos y tradiciones provenientes de Colombia, República Dominicana, Haití, Trinidad y Tobago, México, Curazao, Brasil, Honduras, Venezuela, Suriname,  Bahamas y otros estados, para conformar una fraternal fusión que en última instancia es muestra viva y palpitante del Gran Caribe; bastión de resistencia y solidaridad que enfrenta la globalización cultural, el neocolonialismo y las nuevas formas del colonialismo cultural lideradas por el imperialismo yanqui.

Uno de los espacios más importantes de esta celebración es el Coloquio Internacional El Caribe que nos une, especialmente dedicado al debate sobre historia, cultura, religiones, costumbres, sociedad e identidad.

Bien se ha dicho que este festival es el espacio público y oficial de los que nunca lo tuvieron; la voz de los que siempre permanecieron silenciados; el encuentro de los que tienen un nombre común, un talento natural, de los que conservan viva la memoria, las costumbres y los dolores de sus ancestros.

Calles, plazas, parques, instituciones culturales teatros, casas de cultura, galerías de arte… se integran a la gran conmoción cultural que también llega a centros de trabajo, escuelas y otras instituciones del territorio para durante siete días hacer de la Ciudad Héroe un  escenario inigualable en el que en más de 50 áreas diferentes se juntan todas las artes y todas las creencias religiosas en un  relevante acontecimiento de  diversidad cultural.

Orlando Vergés, director de la Casa del Caribe, ha dicho que en la Fiesta del Fuego se  insertan los tradicionales aires que vive la ciudad y su reconocido magnetismo hacia el resto del país y otras latitudes; en tanto destacó que este encuentro es una muestra de lo que es la propia Casa, afiliada raigalmente a las manifestaciones artísticas de la región y dedicada a desentrañar esas interioridades como un centro de referencia permanente en esos temas.

Esta periódica evocación del Caribe ha propiciado una mayor y mejor difusión internacional de la cultura cubana, y en particular de la santiaguera, cuyo heroico, rebelde y amistoso pueblo se caracteriza por una idiosincrasia conformada por herencias africanas y caribeñas.

Santiago de Cuba, su gente, merecen, con justicia, tener en su provincia la Casa del Caribe y ser sede de la Fiesta del Fuego. Ese mérito lo han ganado porque han sabido preservar sus valores patrimoniales y defender su cultura popular. Ellos se estremecen al exhibir y disfrutar de las congas y hablan con evidente orgullo del son, la trova y el bolero, géneros de los que son precursores. Bendita tierra de la Patrona de Cuba, la Virgen de La Caridad del Cobre, igualmente reverenciada en este convite popular, integrador del pensamiento caribeño y sus disímiles manifestaciones del arte.

La Fiesta ante la COVID-19

Este año, debido a la situación epidemiológica que  existe en Cuba y en todo el mundo ante la devastadora presencia del nuevo coronavirus, el Festival del  Caribe fue pospuesto para el 2021; decisión tomada, para evitar la propagación de la pandemia, por el Ministerio de Cultura, junto con la Casa del Caribe, el Gobierno y  la dirección provincial de Cultura en Santiago de Cuba.

Convincente decisión si se tiene en cuenta que la COVID-19 aún afecta a nuestro país y a casi toda el área del Caribe y el mundo, “por lo que resulta imposible realizar esta cita artística que se nutre precisamente del calor  popular”, afirmó Vergés.

Es la primera ocasión, en casi 40 años, que se contiene este extraordinario festín. No obstante, a través de las redes sociales, con el fin de mantener viva su presencia, se realizarán recordatorios de los fundadores, particularmente de su creador, Joel James Figuerola, así como exposiciones y presentaciones on-line por Internet.

El director de la Casa del Caribe, aseguró además que la próxima edición del festival, se efectuará entre el 3 y el 9 de julio del 2021, dedicada a Belice, ocasión en que celebrarán las cuatro décadas del evento y homenajeará a los estudios Siboney de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, la Egrem santiaguera, como muchos le llaman.

Pero como dice el viejo refrán popular “hay más tiempo que vida”, la sublime Fiesta del Fuego volverá a encender a Santiago de Cuba, con múltiples expresiones de alegría y colorido. Lo importante ahora es luchar contra la Covid-19, y preservar las fuerzas, las iniciativas y el entusiasmo para el venidero festín en el 2021.

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