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Cuba: Cuando la contrarrevolución “gana” en las redes

Escrito por Ariel Pazos Ortiz

La contrarrevolución en Cuba carece de base social. Esa es la realidad. No tiene seguidores en el mundo físico ni en el virtual.

Sin embargo, el aparato que hay tras ella no encuentra reparos a la hora de recurrir al fraude y la manipulación para aparentar lo contrario.

Así sucede hasta en las redes sociales. Causar confusión sobre las líneas de opinión prevalecientes en los internautas es uno de los objetivos de quienes impulsan operaciones contra los intereses generales de la mayoría de los cubanos.

Otra intención perseguida es llamar la atención de medios de comunicación sobre el impacto alcanzado -aunque sea falseado- para que estos, a su vez, hagan eco a supuestos estados de opinión.

Un escenario frecuente de este fenómeno es Twitter. Los conocidos tuitazos devienen una suerte de pelea política. Pero ¿qué puede ocurrir cuando impulsores de ciertas campañas malintencionadas no son respaldados por los usuarios?

Analicemos tres ejemplos concretos.

El primero se trata de un intento de ejercer presión al Departamento del Tesoro estadounidense para que arremetiera contra FINCIMEX, una corporación cubana que, entre otras actividades, realiza operaciones de intermediación financiera. Tal propósito servía de complemento y articulación con el llamado parón de enero que, igualmente propenso al fracaso, ha buscado suspender el envío de remesas a Cuba desde Florida.

En ese contexto, un exiguo número de miembros de la comunidad cubana en Miami, cabilderos en la intensificación de medidas unilaterales contra la Isla, ha empleado la etiqueta #SanctionFincimex en las redes.

Pues bien, el pasado 20 de diciembre un usuario identificado como @Apico1970 generó, él solo, más de 300 twits con esa etiqueta. ¿Su intención? Evidentemente pretendía dar volumen a #SanctionFincimex y a los contenidos asociados para incitar al Departamento del Tesoro a tomar acción.

Pero lo que realmente hizo fue marcar retuit (RT) a cada mensaje original en que aparecía #SanctionFincimex. Sin crear algún tuit auténtico, aportó, artificialmente y en cuestión de apenas 13 minutos, más de 300 tuits con la etiqueta.

Esta captura de pantalla muestra cómo el usuario comenzó a las 6:24 pm a marcar RT en un despliegue de tuits con la etiqueta #SanctionFincimex

 

El mismo usuario continuó el procedimiento indetenidamente hasta las 6:37 p.m. Así pretendía validar la perfidia de que muchos usuarios reclamaban sanciones a la corporación encargada de gestionar remesas entre cubanos.

Esta artimaña fue ejecutada a pesar de que Twitter no puede ser usado “con el propósito de amplificar o suprimir información de forma artificial, ni llevar a cabo acciones que manipulen u obstaculicen la experiencia de los usuarios”. Al menos eso es lo que advierte, entre otros ítems, el primer párrafo de la Política relativa al spam y la manipulación de la plataforma.

No obstante la violación de las normas, la cuenta ha permanecido activa y los RT referidos continúan en el historial del usuario. En este punto viene el recuerdo de las decenas de cuentas cubanas -de personas naturales e instituciones- suspendidas sin explicaciones convincentes en septiembre de 2019, minutos antes de la comparecencia de gran parte del gobierno en televisión nacional. Al parecer, en Twitter existe un laisser faire con ciertas cuentas infractoras. Mientras, otras se suspenden selectivamente.

Algo similar ocurrió el pasado 10 de enero. La camarilla contrarrevolucionaria autonombrada Cuba Decide intentó organizar un tuitazo. Esta vez tenía como objetivo aludir a la supuestamente arbitraria detención de José D. Ferrer, acusado por otro ciudadano de haberlo secuestrado y golpeado.

Poco lograron movilizar. Nuevamente: quienes protagonizan actividades de esta índole carecen de respaldo social.

Sin embargo, llama la atención el número de RT alcanzado por un mensaje de Michael G. Kozak, jefe interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Captura de pantalla del tuit de Michael G. Kozak. Esta publicación fue una de las que más RT recibió durante el pretendido tuitazo a favor de la liberación de Ferrer, delincuente al que el gobierno estadounidense se esfuerza por presentar con rostro político.

Si el tuitazo era a tenor de un detenido cubano, ¿por qué una de las cuentas más replicadas resultó ser la de un alto funcionario de la administración estadounidense? ¿Qué pretendían estos participantes -a todas luces escasos- al conferir protagonismo a una figura relevante de un gobierno extranjero, que es, además, adverso a Cuba?

Sin darse cuenta, lo que mejor hacen es demostrar que hasta en las redes sociales no son más que el coro asalariado de la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba.

Otra escena con semejantes actores, guion y montaje fue la presentada el 14 de enero.

Ese día la usuaria Tamara Sujú, una activista venezolana de la oposición al presidente Nicolás Maduro publicó en Twitter un breve video. En él se presentaba a sí misma abogando por la liberación de Ferrer. (¿Será casualidad que esta jurista, además de “solidarizarse” con Ferrer -tal como lo hacen funcionarios estadounidenses de alto rango- haya formado parte del circo de Juan Guaidó sirviéndole como “embajadora” en República Checa en 2019?).

Tamara Sujú empleó, entre otras, el hashtag #presospoliticoscubanos. Si se realiza una búsqueda configurada, entre el 13 y el 15 de enero puede verificarse que solo aparece un tuit original con esa etiqueta, el suyo. Sin embargo, las métricas de Twitter revelaron que ese día 1454 tuits contenían la etiqueta y que fue empleada por ¡1454 usuarios!

Este gráfico muestra que la cantidad de usuarios que emplearon el 14 de enero la etiqueta #presospoliticoscubanos es idéntica a la cantidad de tuits que la contenían.

O sea, el número de usuarios que participó en la conversación es el mismo que el de mensajes que contenían la etiqueta. A priori pudiera pensarse que es algo probable si a cada usuario se le hiciera corresponder la generación de un (y solo un) tuit. Pero esa posibilidad queda descartada, pues, como se explicó antes, solo una persona creó un mensaje: Tamara Sujú. El resto de los mensajes no son más que RT a la publicación original. De modo que durante la jornada del 14 de enero hubo solo un tuit y 1453 réplicas de él.

Aquí aparece un fragmento de la relación de mensajes que el 14 de enero contenían la etiqueta mencionada. Como puede constatarse, todos (en total 1453 si observara la lista completa) son RT al tuit de @TAMARA_SUJU.

Pero, ¿cuán probable es que entre 1454 participantes de la conversación todos actúen de forma idéntica? Tamara Sujú publicó un twit y 1453 usuarios le replicaron. ¿A ninguno de ellos se le ocurrió generar su propia publicación? Supongamos que Sujú tiene gran cantidad de seguidores y de ellos 1453 decidieron, casualmente en el mismo intervalo temporal, darle RT: ¿no resulta extraño que a ninguno se le haya ocurrido, además, redactar un mensaje propio?

¿A qué se asemeja más esta descripción? ¿Al comportamiento natural de un segmento de la audiencia de Twitter o a un procedimiento robotizado?

Si bien es conocido que en esta plataforma pueden realizarse automatizaciones para determinados usos, no está permitido, de acuerdo con sus propias restricciones, “interactuar de forma intensa o automática con los tweets para dirigir el tráfico o la atención hacia ciertas cuentas, sitios web, productos, servicios o iniciativas”.

Algo puede inferirse: quienes poseen las herramientas y el conocimiento para desarrollar tales acciones indebidas, también conocen las reglas.

Que recurran a violarlas para intentar dominar a su conveniencia el tráfico de contenidos en la plataforma es una evidencia de que no pueden lograrlo de forma natural, pues, como se dijo al inicio, carecen de respaldo en el mundo físico y en el virtual.

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