PERIODISMO PATRIMONIAL E HISTÓRICO

¿Corridas de toros en La Habana?

Hace más de 25 años un lector joven de la revista Bohemia me preguntó si era verdad que en Cuba hubo corridas de toro.  Antes de responderle fui a la Biblioteca Nacional José Martí para buscar el tema en papelería, periódicos y revistas de finales del siglo XIX y principio del XX.

Y, claro que estas fiestas taurinas fueron reflejadas por la prensa, en ocasiones con elogios y en muchas con fuertes críticas.  Especialmente eran rechazadas por los naturales de nuestra isla.  La primera celebrada fue en Santiago de Cuba en 1538, a la llegada del Adelantado Hernando de Soto, después tendría lugar la primera efectuada en La Habana en 1569, en honor  a San Cristóbal, patrón de la Capital, según las autoridades españolas.

A la mencionada le siguió otra en 1759, para festejar la coronación de Carlos III.  A partir del siglo XVIII, los peninsulares construyeron varias plazas de toros en la región habanera. La primera fue hecha en 1769 entre las calzadas del Monte y del Arsenal, lugar posteriormente identificado como el Basurero.

La segunda fue ubicada en una esquina de Águila, al fondo de la entonces posada de Cabrera, en 1818; la tercera estuvo en el Campo de Marte, allí permaneció entre 1825 y 1836; la cuarta se levantó en la plaza principal de Regla, en 1842 hasta 1855; la quinta fue instalada en 1853 cerca de la Casa de Beneficencia, y la sexta se construyó en Infanta próxima a la Avenida Carlos III.

La última o sea la sexta alcanzó  resonancia al contar en 1887 con la presencia del famoso torero Luis Mazzantini. No obstante, continuaron las protestas para la suspensión de las corridas de toros en la Isla. Por ello fueron prohibidas mediante la Orden Militar 187, el 10 de octubre, cuando la ocupación estadounidense.

Los intentos por derogar la Orden de la prohibición sucedieron durante la república, los cuales fueron motivo de protestas por diversas instituciones, así como por numerosos intelectuales y pueblo casi en general.  El restablecimiento de tan ajena tradición ocurrió en 1910, 1915, 1923 y 1958. En tales fechas la prensa publicó críticas y conmovedores testimonios de los opositores.

La mayoría de los artículos denunciaron el negocio suculento que representaba para los bolsillos de los particulares.  En las pocas ocasiones que lograron violar el acuerdo oficial, como en 1947, los empresarios pusieron en venta boletos con precios mínimos.

Por otro lado, también resultaron fallidas las aspiraciones del Comité Pro Arte Taurino, creado en 1830, el cual se reunió solo dos veces con 45 afiliados. Aquellas corridas de toros pasaron en La Habana sin penas ni glorias.

La historia antigua revela que las lidias de toros comenzaron en el viejo continente y formaron parte de los rituales y ceremonias de Grecia, Roma y España.  Hace más de tres mil años que los españoles las practican, de quienes, se dice, que aprendió a rejonear el emperador romano Julio César.

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