FIEL DEL LENGUAJE

Fiel del Lenguaje 12: Cubavisión PLUS

He aquí un mero “plus” sobre una nota que Oni Acosta Llerena publicó en su página de Facebook y a continuación se transcribe sin modificar ni un ápice:

“Por qué Cubavision PLUS? Hablamos inglés o español? Cómo es posible que se use para nombrar un canal público de TV? Creo que en la efímera y voraz búsqueda de la modernidad se están haciendo demasiadas concesiones, innecesarias y sin valor alguno. Algun@s podrán decirme que es inofensivo, pero hay una avalancha de símbolos y carteles en inglés en nuestro entorno que parece que se está regalando poco a poco el país. El orgullo nacional también pasa por la defensa del idioma, máxime en un país con características tan particulares como el nuestro. Ojalá sea exageración mía…
No entiendo nada.”

La nota ha recibido diversas respuestas, como era de esperar. Quien esto escribe, considera que la reacción de Acosta Llerena ante el nombre de Cubavisión Plus no viene precisamente de la ignorancia —que todos tenemos, aunque se den plena cuenta de ello los sabios, como el que dijo: “Solo sé que no sé nada”, y sabía un mundo—, sino de su molestia ante la invasión del inglés. Sí, plus es voz latina que significa más y está incorporada al español. Pero quizás Acosta Llerena se preguntó si al asumirlo se pensó en ese origen o en una forma de comunicación que —dominada por el inglés— viene funcionando en distintos lares, incluso al designar canales añadidos a los de carácter o acceso público, y venían a ser un Canal Plus, o +, con ese signo y todo.

También telefax es de origen latino: se acuñó en inglés con el prefijo tele y fax, abreviatura que sustituye a facsímil y en la cual el sonido cs (o ks) se representa con la letra x. Pero telefax (en español correspondería escribir télefax, como palabra esdrújula, pronunciación que también viene del inglés, a menos que se convierta en aguda: telefax, sin tilde) llegó a la actualidad con la preponderancia de la lengua inglesa.

Eso no es un hecho aséptico (o divino) ajeno a la economía y a la política. Se ubica en la hegemonía detentada por la mayor potencia imperial de hoy, anglohablante por más señas. No es fortuito que Francia, cada vez más desplazada, intentara —con leyes, sanciones y todo— impedir que en sus dominios se usara el vocablo telefax y procuró hacer valer su equivalente en francés, o sus equivalentes: uno, para el equipo usado, télécopieur; otro, para la copia obtenida con él, télécopie.

La desprevención cultural (o anticultural), tan conveniente a las fuerzas imperiales, parece apreciarse en la inercia con que se asumen innecesariamente nombres y giros en inglés. De eso dan sobradas pruebas los medios. Si el verbo hacer parece fuera de moda y se sustituye abusivamente por realizar, el influjo del inglés se ocupa de que ya nada forme parte del algo, sino haga parte, y nada marque la diferencia, sino la haga.

En la televisión cubana se aceptó llamar teleprompter a un aparato que, si de español se trata, debería nombrarse teleanotador o teleapuntador. En el ámbito cultural del país parece primar la idea de que el mundo es anglohablante, y de un festival de música no se habla en español, sino en inglés (World Music Festival), mientras que también una firma destinada a difundir la música de la nación tiene nombre en inglés (Bis Music). Aunque en español ambos nombres, sobre todo el segundo, serían comprensibles para personas que solo conozcan el inglés y cuya inteligencia no hay por qué menospreciar.

Prosperan bautizos en inglés de agrupaciones artísticas cubanas. Como si cierto sentido de comodidad más asociado a las hegemonías comerciales que a la comunicación cultural en su sentido más sano, aconsejara usar nombres en inglés para triunfar en un ámbito donde la economía tiene su símbolo más estridente en esa lengua: el dollar, aunque ya españolizado como dólar.

El asunto da para mucho más, y no pocas otras cuartillas le ha dedicado quien esto escribe. El propio Acosta Llerena dejó ver su conciencia sobre la posibilidad de haber exagerado. Pero José Ortega y Gasset acuño una expresión de sabiduría: “Una exageración es la exageración de algo que no lo es”; es decir: de algo que no es una exageración. Y en la “exageración” de Acosta Llerena merecen ponderarse juicios que él ha tenido presentes en su alarma, y que será muy difícil desmentir de modo exagerado: en especial lo que escribe sobre la “avalancha de símbolos y carteles en inglés”, y la importancia de defender el idioma propio como expresión del alma nacional.

Gracias, Oni, por haber puesto en las etiquetas de esa nota en Facebook al autor de estas líneas, quien no tardó en poner al pie de ella su “Me gusta”, no porque ignorase el origen de plus, ni porque supusiera incuestionable la nota. Lo hizo por estimar que el sentido de la advertencia es de gran importancia para la defensa de la cultura nacional. Y, como se ha hablado del latín, apúntese que, cuando ya no existía el Imperio Romano, el uso de ese idioma como lingua franca de las ciencias no acarreaba mayores consecuencias en el pensamiento, porque no la sustentaba un poder imperial.

La hegemonía hoy del inglés —con base en la economía, la política, la tecnología, los despliegues mediáticos y otros recursos que llegan a la OTAN y a diversos grados de genocidios— es harina de otro costal, o another kind of sand, por si alguien no lo entiende en el modesto español, lengua de Miguel de Cervantes, José Martí y Rubén Darío, para mencionar solo tres ejemplos.

Solo tres, sí; pero más que suficientes para que, quienes lo deseen, se percaten de un hecho: no es la grandeza de William Shakespeare, Walt Whitman y Ernest Hemingway —para mencionar otra trinidad representativa— la causa de la expansión del inglés.

Luis Toledo Sande
Luis Toledo Sande
Escritor, periodista, profesor, investigador y ensayista cubano. Licenciado en Estudios Cubanos y doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Redactor y editor en la Editorial Arte y Literatura. Investigador y sucesivamente subdirector y director del Centro de Estudios Martianos. Ha merecido la Distinción Por la Cultura Nacional y el Premio de la Crítica de Ciencias Sociales, por el libro Cesto de llamas. (Velasco, Holguín, 1950)

3 thoughts on “Fiel del Lenguaje 12: Cubavisión PLUS

  1. Magníficos e instructivos temas. Felicidades y gracias a Luis Toledo Sande. Creo que este asunto del inglés en los carteles está tomando mucha fuerza. Dentro de tantas medidas, lo mejor sería prohibir estrictamente que se utilicen palabras en inglés (o en cualquier otro idioma que no sea nues español) en los carteles usados por los cuentapropistas. Es doloroso leer en cualquier lugar “StarCell”, “Cell Services” etc, etc, etc. Si nosotros mismo no respetamos nuestro idioma, nadie vendrá a hacerlo. Saludos.

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