PERIODISMO PATRIMONIAL E HISTÓRICO

Manuel Márquez Sterling y su excelencia en el periodismo

Durante el gobierno de los 100 días, Manuel Márquez Sterling fue secretario de Estado y embajador en Washington, donde falleció en 1934

Un maestro de periodismo fue Manuel Márquez Sterling. Destacado también por el patriotismo, la diplomacia y la dignidad, nacido en Lima, Perú, el 28 de agosto de 1872.  Cuando tenía tres años de edad su familia vino a Cuba y se radicó en Camagüey.

Allí cursó la primaria en el colegio de los Padres Escolapios.  Muy pronto revela su vocación periodística y escribe para la revista El Estudiante. Tras graduarse de bachiller se traslada a La Habana para estudiar Derecho, pero tuvo que interrumpir los estudios por su padecimiento de asma e indicación médica  y buscó otro clima.

Por eso, viajó a México, donde en Mérida publicó críticas literarias en el Eco del Comercio, en tanto las crónicas sobre su deporte favorito, el ajedrez, las divulgó en La Revista de Mérida.  De vuelta a Cuba, junto con algunos amigos, creó y dirigió el semanario político La Justicia. En 1892, cuando contaba 20 años de edad,  saca a la luz editorial su primer libro: Menudencias.

En 1894 en México conoce a José Martí y se vincula definitivamente a la causa independentista cubana.  Aprovecha la estancia en suelo mexicano para publicar en el Diario del Hogar y la revista El Arte de Philidor.

Al iniciarse la guerra de 1895, por problemas de salud no pudo venir a la Isla y partió a la Florida, y compartió tareas revolucionarias con los emigrados cubanos.  Asimismo, Gonzalo de Quesada le pidió que organizara el archivo de Martí en Nueva York, además fue a Madrid y París para desarrollar propaganda patriótica.

En España colaboró con la Revista Internacional de Ajedrez y al término de la Guerra Necesaria publicó en Patria, Cuba Libre y El Fígaro.  Es notoria su labor periodística contra el significado de la Enmienda Platt, como apéndice de la Constitución de la neorrepública.  Desde 1901 hasta el último momento de su vida, encaminó una fuerte campaña contra el bochornoso chantaje congresional de Estados Unidos.

Cuando en La Habana se funda el periódico El Mundo (1901) devino primer redactor político y Jefe de Redacción de ese diario.  El 20 de abril del mencionado año fue a Washington para tratar con el presidente de EE.UU. sobre la imposición en Cuba de la Enmienda Platt.

Entre sus reconocimientos figuran la proclamación de mejor escritor cubano joven, 1903; se le confirió el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad de México; fue profesor titular del Instituto de Servicio Exterior de la Universidad de La Habana; miembro de la Academia de Arte y Letras y de la Academia de Historia.

Durante el gobierno de los 100 días fue secretario de Estado y embajador en Washington, donde falleció en 1934. La Escuela Profesional de Periodismo en La Habana, 1943, llevó el nombre de este insigne profesional de la prensa.

 

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