COLUMNISTAS

Apología de una parte importante de nuestro corazón

A quien lea Apología del Béisbol (Editorial Deportes) le aseguro el fortalecimiento de su saber y  hasta le auguro tanto goce como si fuera testigo de un juego perfecto. Su autor, el Doctor Félix Julio Alfonso López, los conducirá por la historia de la pelota cubana sin soslayar elogios merecidos a tanta brillantez, pero con golpes duros sobre lo que oscurece esa refulgencia, sean olvidos, extremismos e injusticias;  texto logrado desde de una visión dialéctica, humanísima, hermosa.

Este escritor, historiador y profesor, es un colaborador destacado de nuestra prensa y, en el libro, expone sus verdades a partir de profundas investigaciones, sin amarrarse al calor de los hechos, la frialdad de las estadísticas y la atracción de las anécdotas. Les da la cuota necesaria,  analiza con andar honesto y hondura marxista y martiana, jamás limitado a lo deportivo. Su cultura general le permite tener que decir y dominar cómo decirlo.

Nunca lo ciega la pasión por las lides del músculo y, en especial,  por nuestro deporte nacional. No elude desmitificar la versión de los orígenes acá, con pruebas fehacientes, y golpea duro al dogmatismo que tanto daño ha hecho y hace a esta esfera. ¿Dónde no? Con prosa seductora nos trae a quienes supieron cambiar la gloria del diamante por la superior de la manigua redentora. Atrae y convence su retrato de Carlos Maciá, el primero que propinó un cero hit cero carreras en Cuba y llegó a ser un coronel mambí.

Muestra el peso de esta disciplina en la literatura, la música, el habla y el bregar cotidianos, como parte de la cultura y la identidad nuestras. El béisbol no nació aquí, pero lo hemos nacionalizado con una creatividad vibrante que aporta a la universalidad de la batalla de los ponches y los jonrones.

No puedo evadir algo que causará polémica y está lleno de sabrosura: el Todos Estrellas de todas las épocas que le entregó a Félix Julio otro destacado de la literatura de estas lides, el profesor Martínez de Osaba y Goenaga. Sus escogidos: Juan Castro, Antonio Muñoz, Tony Taylor, Omar Linares, Willie Miranda, Miñoso, Víctor Mesa, Luis Giraldo Casanova, Orestes Kindelán, Camilo Pascual, Miguel Cuéllar…

Ahí le dejo la lista. Claro en relación con ella habrá discrepancias. Las que no existirán en lo que estos estudiosos y el autor de estas líneas coinciden: las decisiones importantes acerca de este sector hay que consultarlas con el pueblo, “…depositario absoluto de los beneficios espirituales y materiales que brotan del espectáculo mayor del cubano “.

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