INTERNACIONAL

América Latina vuelve a las urnas este 2019

Lídice Valenzuela

Luego de agitados procesos presidenciales en 2018, América Latina vuelve a las urnas este año para elegir seis presidentes en El Salvador, Guatemala, Panamá, Argentina, Bolivia y Paraguay, cada uno con distintas características políticas y económicas,  pero todos de reconocida influencia en su zona geográfica.

Analistas y medios de comunicación, en general, subestiman la importancia de los nuevos comicios en el interés de confundir a los públicos. Comparan incluso, para restarles interés, el sacudón político regional luego de que figuras antagónicas como el brasileño Jair Bolsonaro, reconocido neofascista evangélico, y el izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador ganaron en las urnas para equilibrar el poder entre la reacción y el progresismo en Latinoamérica.

Cada una de estas elecciones posee un signo medular en la política de los países y en el complejo escenario de confrontaciones entre capitalismo y progresismo existente en Centro y Suramérica. Cada país, por tanto, cuenta en esa lucha ideológica.

A este grupo de presidenciales, se unen otras locales en Ecuador, Colombia y México, las cuales poseen características especiales de incidencia en el desempeño de los gobiernos nacionales y los movimientos sociales.

Los comicios de 2018 dejan lecciones básicas ante el nuevo panorama electoral, y uno de ellos es la considerada construcción de los candidatos presidenciales. El ejemplo mejor es Brasil, donde la tecnología jugó un rol básico en la victoria del macrofascista Jair Bolsonaro, un mediocre parlamentario que en 28 años consecutivos en el Congreso Nacional solo presentó tres proyectos y recibió una sanción por discriminación racial.

Como es conocido, al igual que lo orientó en Brasil, las campañas electorales poseen estrategias concretas en las redes sociales al servicio del espectro conservador –no explotadas a su favor por los progresistas e izquierdistas- para crear falsas imágenes de los postulados.

El presidente estadounidense Donald Trump, quien usa el Twiter como medio de desempeño de gobierno, planteó a los tecnócratas la transformación de Bolsonaro, un mediocre diputado brasileño, en un líder de convocatoria de una población insegura, con alto grado de analfabetismo educacional y político. El llamado salvador de Brasil de la ideología progresista utilizó a su favor las diversas plataformas de Internet para criminalizar al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y su candidato Fernando Haddad.

El equipo del ultraderechista presidente que en dos semanas ha dictado decretos muy peligrosos, como la legalización del porte de armas en una nación donde reina la criminalidad del narcotráfico y de los grupos paramilitares, utilizó whatsapp (aplicaciones para teléfonos móviles para difundir las fakes news (falsas noticias) y los ejércitos de bots, (cuentas falsas utilizadas por los equipos de campaña para desinformar ciudadanos, marcar agendas y dar sensación de apoyo popular al candidato).

De ahí que especialistas como Marcel Lhermitte, consultor en comunicación política y campañas electorales alerten sobre el rol de las redes sociales en los comicios  que se avecinan, tanto las presidenciales como las que votarán autoridades locales.

Otra estrategia de campaña basada en la mentira y el engaño a la sociedad es la utilización de bots en redes sociales. Los bots son cuentas falsas que utilizan los equipos de campaña para desinformar a la ciudadanía, marcar la agenda y dar la sensación de apoyo popular al candidato, ente otras posibilidades.

Es este un nuevo escenario que quedó al descubierto en 2017 en Chile tras comprobarse que el actual presidente Sebastián Piñera tenía un 49% de cuentas falsas cuyo contenido reproducían incluso algunos medios impresos.

Será El Salvador, llamado El Pulgarcito de América, el primero en medir fuerzas el próximo día 3 cuando el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y su candidato Hugo Martínez, enfrentará a los postulados por los conservadores ARENA y la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA).

El FMLN fue salpicado por un escándalo de corrupción que involucró al expresidente Mauricio Funes, obligado por la justicia a devolver bienes obtenidos durante su mandato. Hasta la primera semana de enero, en el primer lugar se perfilaba como ganador el ex alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, de 37 años, con el consabido discurso de acabar con la delincuencia política aunque sin atacar al actual mandatario Salvador Sánchez Cerén, libre de cualquier sospecha.

Luego le toca a Panamá, con elecciones generales el 5 de mayo. Esa nación centroamericana tendrá una campaña de solo 60 días, donde el tema de la corrupción y la presencia del corrupto expresidente Ricardo Martinelli en las fichas, aspirante a candidatearse para la alcaldía de la capital, ofrecen una idea de la atomización de la democracia en ese país.

Ataques y descalificaciones de los candidatos en un vale todo para situar en la presidencia a un conservador se augura en el Istmo, llamada también un base-país de Estados Unidos en la región, donde la presencia norteamericana es percibida en las calles y el sistema de vida capitalista allí imperante.

Aun cuando enfrenta un juicio por escuchas ilegales desde la cárcel donde estaba recluido por sus manejos irregulares Martinelli es también posible diputado por el opositor Cambio Democrático, en tanto hay fuentes especulativas sobre su posible nombramiento a la vicepresidencia del postulado por ese partido, Rómulo Roux, a la Primera Magistratura.

Pero aún es pronto. El oficialista Partido Panameñista lleva en su tolda a José Isabel Blandón, mientras el Partido Revolucionario Democrático, fundado por Omar Torrijos, prepara una alianza con el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena) para tratar de imponer a su candidato Laurentino Cortizo.

La corrupción, mal endémico de la gran mayoría de los políticos en América Latina, en especial los conservadores, será tema central de las elecciones en Guatemala, donde el actual jefe de gobierno, Jimmy Morales, un músico evangelista, está enfrentado a la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) de la ONU y a acusaciones de graves delitos de robo al Estado y lavado de dinero.

Aunque las candidaturas aun no están formalizadas para la batalla del 19 de junio, la figura visible de la voluntad popular de depuración y cambio político es la exfiscal general Thelma Aldana -ganadora en 2017 del llamado Premio Nobel Alternativo, el Right Livelihood Award- quien recibe amenazas de muerte en una nación donde imperan la criminalidad, la pobreza y la emigración.

En Octubre se realizarán las tres últimas presidenciales, con Uruguay, el 23, Argentina, el 27 y Bolivia, sin fecha exacta.

Los comicios en Uruguay deben transcurrir sin tribulaciones. El Frente Amplio, de vocación izquierdista, mantiene una estabilidad nacional y la economía en uno de los primeros lugares en la región. Los pronósticos indican el Frente volverá a ganar este 2019 para otros cuatro años.

Si las elecciones fueran hoy en Argentina la exmandataria y senadora Cristina Fernández, derrotaría al actual presidente argentino Mauricio Macri en la primera vuelta, según la encuesta de la firma CIGP. Mientras también indica que el líder de la alianza Cambiemos ha hecho una gestión ¨mala¨ para el 56,01% de los interrogados.

Pero aun quedan muchos meses por delante. Y Fernández vive ahora mismo un acoso judicial para tratar de encarcelarla, como hicieron con el ex de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y evitar su postulación. Argentina es uno de los países donde las redes sociales poseen un alto grado de desarrollo, y se emplean regularmente a favor y en contra del progresismo que pudiera retornar dentro de nueve meses.

Como final del proceso presidencial está Bolivia, donde el presidente Evo Morales Ayma tendrá que lanzarse a fondo para enfrentarse a una campaña mediática en su contra por parte de la oligarquía local para acabar con 12 años de transformaciones económicas y sociales. Antes de la asunción de Morales, Bolivia era el segundo país más pobre de América Latina, solo superado por Haití. Como su principal contrincante aparece el expresidente Carlos Mesa, envuelto también en un caso de corrupción.

Si ganara Cristina, y se mantiene Evo, habría un balance positivo –dada la importancia económica- para el progresismo en la región, que ha sufrido duros golpes desde hace dos años con los triunfos de presidentes de derecha aliados a Washington y volcados en el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana.

Luego del triunfo fraudulento del controvertido Bolsonaro, América Latina no debía darse el lujo de nuevos gobiernos sustentados en trampas, mentiras y engaños difundidos en las redes y aceptados por quienes carecen de una conciencia política afianzada.

Por lo pronto hay que formalizar las candidaturas en varios de esos seis países mediante las elecciones primarias que en Bolivia serán el 27 de este mes.

Mientras, hay que seguir con atención los movimientos comiciales en Ecuador, Colombia y México, que repercutirán en la vida nacional y para las que ya se van preparando condiciones.

Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba

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