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Girón/55 Dora Alonso, la única corresponsal de guerra

Dora Alonso
Dora Alonso (1910-2001)

En abril de 1961, la querida y admirada escritora y periodista Dora Alonso estuvo en el escenario de la batalla, y sin adjetivos, a piel abierta y sobre la realidad, dejó páginas que descubren el valor y el coraje de soldados y milicianos, y también el de los alfabetizadores

Por Mercedes Santos Moray

Se suele afirmar, en muchas ocasiones de manera categórica, que el periodismo es obra muy fugaz, y que a solo unos minutos, la noticia fenece, cae en el olvido y es pasto abundante para las polillas, especialmente cuando se trata de la prensa escrita, aunque si el referente es radial o televisual, la memoria parece más finita, si bien a veces y gracias a los viejos archivos, aquella noticia cobra nueva vida, y además resulta de ella un espléndido testimonio.

La escritora Dora Alonso, que dejó su huella en la prensa, la televisión y la radio, amen de escribir una literatura muy diversa y plural, tanto para lectores adultos como para niños, estuvo en Playa Girón como corresponsal de guerra.

Una relectura de algunas de las crónicas suyas publicadas a raíz de la batalla de Playa Girón, victoriosamente sostenida por milicianos y soldados contra la invasión mercenaria, hacen posible recorrer los avatares de su traslado desde la ciudad de Santiago de Cuba, el 17 de abril de 1961 hasta las arenas de Playa Larga y de Playa Girón, hasta la Comandancia de las fuerzas revolucionarias encabezadas por el Comandante en Jefe Fidel, en el central “Australia”, y en ómnibus del transporte urbano, entre rumores y noticias todavía confusas, arribar a los poblados, mientras registraba el latido de cada pasajero, ocasionales compañías y, sobre todo, la reacción de la población a lo largo de su trayectoria, en la zona de Oriente, en Camagüey, en Santa Clara, hasta llegar en la limítrofe zona entre su tierra natal, la provincia de Matanzas y la otrora provincia de Las Villas, y revelarnos la saga de aquella resistencia heroica, y la denuncia de los bombardeos y masacres, por los invasores, de la población civil, la destrucción del patrimonio de campesinos y pescadores, así como del complejo turístico de la ciénaga.

Es Dora Alonso, sin adjetivos, a piel abierta y sobre la realidad quien nos relata, quien nos conduce al descubrimiento del valor y del coraje, la que subraya a soldados y milicianos, y también a los alfabetizadores, lanzados a la batalla sin sus cuadernos, la que sigue el decurso de los acontecimientos bélicos y habla de la captura de un mercenario, así como y tal como lo afirma, sin odio, narra el cuadro dramático, también, de cadáveres de jóvenes que integraron aquella fuerza invasora, y desde su condición de mujer, piensa en sus madres…

Es la Dora que cuenta, mientras comparte una guayaba, un pedazo de pan con las milicias, y que sin tendenciosidades escribe uno de los más conmovedores testimonios que luego reúne en su libro “El año 61”, la misma mujer que con talento y firmeza defendía su obra, y también sus principios, años atrás, cuando una empresa jabonera intentaba censurarle sus radionovelas, por el menosprecio a la sensibilidad e inteligencia natural de unos oyentes, a los que Dora siempre respetó, como en sus cuentos, poemas y piezas dramáticas que luego produjo para la niñez, o en novelas y cuentos que escribió para los adultos, como aquella con la que ganó el Premio Casa de las Américas, su “Tierra inerme”, galardón que años después volvería a obtener con su noveleta “El valle de la pájara pinta”, dirigida a la infancia…

Desde el periodismo, con traje de miliciana y para la revista Bohemia, escribió aquellas páginas, cuatro décadas antes de su muerte, en las que dio el testimonio del protagonismo coral de su pueblo.

(Fragmentos de la crónica escrita para Bohemia por la periodista y narradora Mercedes Santos Moray (1944-2011).

Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba