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Notas sobre los diversos planos de la confrontación entre las grandes potencias en la actualidad (I)

En la confrontación entre las grandes potencias a lo largo de la historia hay momentos en que se produce un cambio de época, cuando las transformaciones que tienen lugar en la geopolítica y la economía en el mundo muestran una ruptura entre los actores que desaparecen y la emergencia de los nuevos protagonistas.

Así ocurrió luego del fin de la II Guerra Mundial, lo que –entre otros impactos- llevó a un acelerado proceso de descolonización en el Tercer Mundo, a la Guerra Fría entre la URSS y sus aliados, frente a los Estados Unidos y Europa occidental y al surgimiento de transformaciones, que —a partir del triunfo de la Revolución cubana—, llevaron a una ruptura en el sistema de dominación vigente entre Estados Unidos y América Latina.

Por otra parte, se cerró el ciclo de expansión del imperialismo de post guerra y se inició la gradual pérdida de hegemonía económica norteamericana, con la liquidación en 1971, del sistema monetario-financiero existente desde 1944, a partir de los acuerdos de Bretton Woods, proceso que vino acompañado en los años 70 con la crisis petrolera de 1973, que permitió a los países petroleros alcanzar una mayor incidencia en la economía mundial.

De otro lado, la aprobación en Naciones Unidas de la demanda por un Nuevo Orden Económico Internacional en 1974, marcó un nuevo hito en la confrontación Norte-Sur. Sin embargo, el ascenso del progresismo de entonces se frenaría años después mediante las políticas neoliberales y las dictaduras militares que en América Latina y otros países, frustraron aquellos empeños por avanzar.

Sin embargo, el mayor cataclismo económico y político del siglo XX se produjo con el derrumbe del socialismo europeo y la desaparición de la URSS a finales de los años 80, lo que abrió un acelerado proceso de transición al capitalismo de 15 repúblicas ex soviéticas y ocho de las llamadas democracias populares europeas, cancelando durante años la esperanza de los pueblos a favor del socialismo, como alternativa para lograr un mundo mejor.  Se llegó a hablar, incluso, del fin de la historia, al supuestamente demostrarse la supremacía de la democracia liberal frente al socialismo como sistema.[1]

Desaparecía así abruptamente la confrontación Este-Oeste, dando paso a un doloroso proceso de  transición a las economías de mercado para más de 400 millones de personas, mediante la aplicación de una estricta política neoliberal, por el FMI y el Banco Europeo de Reconstrucción y Fomento (BERF),[2] la que impuso elevados costos a los pueblos, en su tránsito a un capitalismo subordinado a los intereses de Estados Unidos y sus aliados europeos, en medio de altos niveles de corrupción en la mayoría de los países donde se aplicó esa política.[3]

No obstante, en la nueva repartición del mundo que se produjo, hubo una política claramente diferenciada entre los países de Europa Oriental y las ex repúblicas soviéticas, que llevaron la peor parte en este proceso.  Los primeros fueron apoyados para ingresar a la Unión Europea en un rápido proceso de cooptación, con abundancia de créditos e ingreso expedito a la OTAN.

En el caso de Rusia y los otros ex miembros de la Unión Soviética[4], se aplicó una severa política neoliberal, bajo el imperio de grandes empresas transnacionales, que impusieron regímenes de dominación económica, retroceso social y subordinación política.

De forma significativa, en el caso de Rusia, los objetivos tendrían un mayor alcance, ya que se trataba de destruir el país que poseía la capacidad militar para desafiar el poderío norteamericano, por lo que allí el costo de la transición sería extraordinariamente alto.[5]

Sobrevendría así otra nueva fase de confrontación ya a finales del siglo XX, donde la estrategia de Occidente iba dirigida a liquidar a Rusia como potencia militar y a fragmentar el Estado ruso, explotando las contradicciones entre las más de 80 nacionalidades existentes en el mismo. En lo económico, se trataba por todos los medios impedir cambios estructurales en la economía, que permitieran reducir la dependencia de productos primarios, que caracterizaban el país en su inserción internacional.

Mientras, en lo político, durante años primó en la nueva élite oligárquica rusa la ilusión de que —al transitar a una economía de mercado capitalista— era posible una relación favorable con los Estados Unidos. Pero esa visión desapareció cuando en la Conferencia Internacional de Seguridad de Munich, celebrada en el año 2007, Vladimir Putin calificó de grave provocación la expansión de la OTAN hacia el este, percibiendo los peligros para la seguridad nacional rusa que esta maniobra representaba, al tiempo que criticaba el enfoque unipolar de las relaciones internacionales por parte de Occidente, lo que resultaba totalmente inaceptable para su gobierno.[6]

A partir del 2007 los ataques al Estado ruso adquirieron una intensidad muy superior y la reacción no se hizo esperar, ya que los gastos militares aumentaron dos veces entre el 2007 y 2013, elevándose de 43 530 a 88 353 millones de dólares, según datos de SIPRI.

Los conflictos con Rusia adquirirían matices más graves con los ataques de los gobiernos ucranianos de derecha y el estallido de un conflicto abierto a partir del golpe de estado que se produjo en el 2014, dando inicio —paralelamente— a una guerra no declarada contra la población de origen ruso en Ucrania. La guerra que estalló el 24 de febrero del 2022 tendría así sus antecedentes en la violación sistemática del Memorando de Budapest, de diciembre de 1994, mediante el cual los gobiernos de Rusia y Ucrania habían acordado la neutralidad de este último país y el compromiso de Rusia como garante de la soberanía ucraniana.[7]

Hoy se aprecia claramente que la política dirigida a la destrucción de Rusia se encuadró —bajo la apariencia de un conflicto bilateral—, en la utilización de las fuerzas de la derecha ucraniana para destruir el gigante euroasiático, pero sin intervención directa de la OTAN, aunque contando con todo su apoyo a través de una guerra híbrida, que incluiría, como un componente básico, la guerra económica y que dura hasta el presente.[8]

En los años 2000 la economía rusa alcanzó un cierto nivel de recuperación, creciendo un 4.8 por ciento promedio anual entre el 2000 y el 2010, pero fue impactada nuevamente por la crisis del 2008, con un descenso del PIB de 7.8 por ciento y por la caída del precio del petróleo, al crecer solo 4.4 por ciento promedio anual entre 2009 y 2014. Con posterioridad se registraron nuevas caídas en el PIB de los años 2015, 2020 y 2022, lo que llevó a un promedio de crecimiento de solo un 0.7 por ciento en un período de siete años.[9]

En esta guerra económica abierta contra Rusia, la economía dio muestras de una notable resistencia frente a los factores negativos enfrentados y las sanciones aplicadas en su contra no han dado los resultados esperados por los que las emitieron.[10]

De igual modo, Rusia avanzó en su proyección internacional con la creación del grupo de los BRICS[11] en el 2008 y posteriormente con la creación de la Unión Económica Euroasiática en el 2015,[12] a lo que cabe añadir el acercamiento estratégica a China, con la que se identificó rápidamente en donde se ubicaba el enemigo común.

(Continuará)

Notas:

[1] Ver  el libro de Francis Fukuyama “The End of History and the Last Man” Free Press, 1992.

[2] En 1991 el BERF tenía a 60 gobiernos como accionistas, a la Unión Europea y al Banco Europeo de Inversiones, siendo su objetivo apoyar la transformación económica y política de 27 naciones de Europa Central y Oriental en su tránsito al capitalismo.

[3] Ver de un Colectivo de Autores “El derrumbe del modelo eurosoviético. Una visión desde Cuba” Editorial Félix Varela, La Habana, 1996; de Ariel Dacal y Francisco Brown” Rusia: Del socialismo real al capitalismo real” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005; de José Luis Rodríguez “El derrumbe del socialismo en Europa” Ruth Casa Editorial y Editorial de Ciencias Sociales, 2ª edición, La Habana, 2015 y World Bank “Growth, Poverty and Inequality Eastern Europe and the former Soviet Union” Washington D.C., 2005 en www.siteresources.worldbank.org  También puede verse la comparación de estos procesos con lo ocurrido en Cuba durante el Período Especial de la década de los años 90, en el ensayo de Emily Morris “Cuba inesperada” Revista New Left Review,Nº 88  Septiembre-Octubre de 2014 www.newleftreview.es

[4] Excepto en los casos de Letonia, Lituania y Estonia, que se incorporarían a la Unión Europea.

[5] Basta solo mencionar que producto de las políticas aplicadas en ese país durante los años 90, se redujo su población de 148 a 140 millones de habitantes; la esperanza de vida en los hombres, descendió de 65.5 a 57.3 años; emigraron más de 200 000 científicos; el salario real bajó un 68.3 por ciento y las pensiones mínimas lo hicieron un 67 por ciento, mientras que el coeficiente GINI subió de 0.27 (distribución muy igualitaria de los ingresos) a 0.48 (distribución muy desigual). Por último, a finales de la década se calculaba que el 50.3 por ciento de la población estaba en la pobreza, en tanto que la tasa de homicidios se triplicó y Rusia se ubicó entre los 20 países más corruptos del mundo. Rusia solo recuperaría el PIB de 1989 en el año 2004. Sobre los impactos de la transición al capitalismo en Rusia puede ampliarse en José Luis Rodríguez, Op. Cit. especialmente los capítulos III, IV y V y en el libro de David Kotz y Fred Weir “Russia’s Path from Gorbachev to Putin” Routledge, New York and London, 2007.

[6] Ver “Discurso de Putin en Munich en 2007: ¿Profecía severa o advertencia razonable que no fue escuchada?” Febrero 10 de 2023  www.sputniknews.lat

[7] La realidad es que ya en el año 2002 existía un plan OTAN-Ucrania dirigido a propiciar el ingreso del país al pacto militar, lo que era inadmisible para los rusos y que entraba en contradicción con los acuerdos firmados 8 años atrás Ver de Oleg Nesterenko  “Conflicto ucraniano: Génesis” Enero 31 de 2023 www.lahaine.org

[8] Solamente desde el 2014 se han acordado por EE.UU. y sus aliados, más de 12 665 sanciones económicas contra Rusia. Ver de José Luis Rodríguez “¿Cuál es la guerra que realmente se libra en Ucrania? CUBAPERIODISTAS, abril 7 de 2023 www.cubaperiodistas.cu

[9] Estimados del autor a partir de datos de IMF World Economic Outlook de varios años.

[10] Ver de José Luis Rodríguez “El impacto económico del conflicto entre Rusia y Ucrania” Boletín Nuestra América XXI, Nº 70, agosto de 2022. www.nuestraamericaxxi.com

[11] Los BRICS han actuado como grupo se concertación y cooperación y el mismo se creó, primero con la participación de Rusia, Brasil, China e India. Posteriormente se incorporó Suráfrica y en el 2023 se amplió con la participación de Argentina, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Irán y Etiopía.

[12] La UEE se integró por Rusia, Belarus, Kazajstan, Kirguiztan y Armenia.

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José Luis Rodríguez
Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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