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El ángel y el genio del Instituto Internacional de Periodismo José Martí

Palabras de Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la UPEC, en el aniversario 40 del Instituto Internacional de Periodismo José Martí

Desde hace muchos años en el diario Juventud Rebelde se hacen la pregunta de sí una institución puede tener alma. No pocos dudan de que al igual que los humanos, además de la estructura física, pueda estar dotada de otra sentimental. Debió pasar el tiempo para entender que el alma de una institución no es más que la comunión de la de quienes la integran, cuando se dan unas confluencias o concurrencias muy especiales.

El becario entusiasmado que soy del Instituto Internacional de Periodismo José Martí me permitió comprender que esta institución fue bendecida, desde su nacimiento, por ambas cosas: el ángel de una estructura física preciosa, singularmente ubicada en el corazón de La Habana, con una naturaleza que la adorna y la completa, en combinación con un genio, y hasta un ingenio peculiares, que germinó con sus creadores y fue reproduciéndose en sucesivas generaciones de sus continuadores.

La Unión de Periodistas de Cuba cumplió el pasado 15 de julio sus 60 y este 17 de octubre este Instituto llega a los 40, convertido en uno de los hijos más pródigos de nuestra Upec, de los que más reconocimiento, autoridad y notoriedad ostenta. Son muchos los colegas de Cuba y de otras partes del mundo que sienten que su ingenio tiene mucho que agradecer al genio que entre ustedes perdura y se alimenta.

Fidel Castro, el guía inspirador y uno de los “mecenas” más decididos y encumbrados entre los que contó este Instituto, no pudo más que sentir admiración por uno de entre los que han tenido el honor de liderarlos —Guillermo Cabrera. Y al describirlo en uno de nuestros congresos más connotados lo definió como El genio, un calificativo que siento de todos ustedes, porque las grandes individualidades solo se completan en el involucramiento colectivo.

Al hablar de la relación entre Fidel y Guillermo, quien encabezó el Instituto en la década del 90 del pasado siglo, es preciso exaltar, como ya hice en el aniversario 35, que una de las grandes fortalezas de esta institución —junto a sus trabajadores, colaboradores de diversas instituciones nacionales e internacionales y conferencistas—, han sido sus directivos, comenzando por Eduardo Blas Yassells, pasando por Antonio Moltó Martorell, hasta el actual Ariel Terrero Escalante.

Los primeros honran con sus nombres y su obra el altar más hermoso del gremio, el de sus premios nacionales de periodismo José Martí. Ariel desde hace tiempo forma parte de las vanguardias profesionales del sector y se cuenta entre los más entusiastas de sus tranformadores. Esto último, reitero, es invaluable para un Instituto cuya obra, no importa cuán grande y edificante sea está inconclusa y siempre lo estará, porque la superación y el conocimiento son como la utopía, siempre tan motivadora como inalcanzable.

El Ministerio de Educación Superior le concedió al Instituto la categoría de Centro de Estudios de Posgrado en el año 1987. A partir de esa fecha se proyectaron eventos de ese carácter para cubanos y seminarios de periodistas latinoamericanos. Sería precisamente Eduardo Yassells quien narró recientemente que la presidencia de La UPEC decidió incluir a un cubano, no interno, en aquellos iniciales cursos básicos, que terminó por ser el entonces muy joven y con melenita Ariel Terrero Escalante. Los milagros de una adecuada proyección de la continuidad diríamos ahora al verlo al frente de aquel lugar que lo ayudo a crecer humana, social y profesionalmente.

Como Ariel son muchos los colegas de Cuba, de la región y del mundo marcados por la impronta del Instituto desde que abriera sus puertas con el auspicio de la Organización Internacional de Periodistas (OIP), que favorecía el sistema de escuelas de superación profesional, cuya comisión directiva estaba en Praga, República de Checoslovaquia, donde también radicaba la Escuela Juliu Fucix, para entonces la líder del sistema. Desde ese momento, como nos revela Eduardo Yassells la Upec convocaba a colegas latinoamericanos y caribeños a cursos de varios meses de  duración, a través de organizaciones afines y hermanas como la Federación de Latinoamericana de Periodistas.

Son miles los periodistas y comunicadores de unos 30 países los que en estos 40 años han pasado por sus aulas o se beneficiaron de sus conocimientos. En el período entre el IX y el X Congreso de la Upec egresaron 5 744 periodistas y otros profesionales de la comunicación, de los cuales 2 525 fueron colegas de los medios territoriales y 682 de otras nacionalidades.

Ello fue posible también, como destaqué en otro momento, gracias a la existencia de El Costillar de Rocinante, la residencia cuyo nombre ya de por sí es un símbolo del ingenio y la creatividad que debe caracterizar a nuestro periodismo y de la voluntad del Estado revolucionario, y especialmente de Fidel, de dotar a los profesionales de la prensa en Cuba de una instalación básica para su crecimiento profesional en el momento más agudo del período especial.

Como se exalta en el Informe de la Presidencia de la Upec al 11no. Congreso, que celebraremos entre el 2 y el 3 de noviembre, en este período, tan desafiante en todos los ámbitos, el Instituto se revolucionó con la apertura de la alternativa de educación a distancia y su Aula Virtual de Periodismo, inaugurada el 23 de marzo de 2021, lo que permitió mantener con vida la actividad de superación en tiempos de pandemia. Desde su creación, esta alternativa ofreció un total de 46 cursos y acciones docentes.

Desde el 2018 se realizaron un total de 209 de estas últimas, entre cursos de posgrado, talleres y seminarios, para profundizar en las especializaciones del periodismo y los recursos de la comunicación en los diversos tipos de medios. Como resultado se graduaron 4 985 profesionales en este período; de ellos,     3 529 en cursos presenciales y 1 456 en cursos a distancia. Del total, 1 933 eran de medios nacionales; 1 682 de medios territoriales; 985 de otros organismos y 385 extranjeros.

A lo anterior debe agregarse que las Casas de la Prensa en las provincias sumaron una red de aulas con capacidad de transmisión online que permitió ampliar la labor de superación.

Durante el período, mantuvo sistematicidad el movimiento de eventos y acciones académicas con convocatoria nacional, especializados en campos diversos de la profesión: Evento de la Crónica, en Cienfuegos; Taller Nacional de Periodismo Económico, en Ciego de Ávila; Coloquio Nacional de Periodismo Cultural, en Camagüey; y el Evento Nacional de Género y Comunicación; en Las Tunas, se encuentran entre los más destacados.

Igualmente, se resalta en el mencionado informe, desarrollaron cursos de posgrado regionales, se sistematizaron talleres de buenas prácticas, como recurso para promover las experiencias más avanzadas de la prensa cubana, y reiniciaron también, a partir del 2018, los Diplomados de reorientación al Periodismo para profesionales de otras carreras, a fin de cubrir un déficit creciente y preocupante de periodistas en los medios de prensa territoriales y nacionales. Estos diplomados se han impartido en provincias, con un programa docente central que confeccionó un consejo convocado por el Instituto Internacional de Periodismo. En la capital, la impartición de este diplomado corrió a cargo del Instituto. Ahora se abren nuevas posibilidades en este propósito con la Universidad del Partido Ñico López.

Desde el 2018 se graduaron 337 profesionales en 13 diplomados de reorientación realizados en 10 provincias del país. En el presente año comenzó una nueva edición de este Diplomado, que proyecta matricular una cifra superior a 500 graduados. Este diplomado ya había comenzado, al cierre de septiembre, en ocho provincias y la sede central del Instituto, con una matrícula de 341 alumnos.

Pero las cifras serían incapaces de revelar esencias más profundas. Destaco nuevamente que cuando parecía más lejano el sueño de transformar el periodismo cubano de la Revolución y hacerlo todo lo liberador y antienajenante, quijotesco en el sentido más profundamente guevariano, desencartonado y auténtico al servicio de sus públicos, cuando a veces parecía que era imposible lograrlo, en los espacios de esta institución nadie se asustaba, en sus pasillos y sus aulas se espantaban aquellos fantasmas que tanto entorpecen todavía. Solo que ahora contamos para enfrentar las distorsiones de ayer, y las amenazas diversas de hoy, con una Política de Comunicación del Estado y del Gobierno, una inédita Ley de Comunicación en la historia de Cuba como nación, un Instituto de Información y Comunicación y un experimento para transformar los modelos de gestión editorial, económica y tecnológica a distintas escalas del sistema de prensa.

No ha sido menor el aporte en abrir mentalidades, hacerlas más inclusivas y respetuosas de las diferencias y derribar prejuicios a escala de los medios y de la sociedad toda. Basta mencionar las simientes liberadoras de atavismos surgidas de la cátedra de Género y Comunicación y los eventos y talleres que convoca, en las que tuvo un liderazgo significativo la Doctora Isabel Moya.

El Instituto sigue siendo una entidad clave para promover la innovación, la transformación y el cambio en el sistema de prensa y en consecuencia  en el país, así como para acceder a informaciones y análisis que permitan entender mejor el desenvolvimiento y las contradicciones que genera el cambio radical que vive el modelo socialista cubano en un entorno internacional no menos contradictorio y complejo.

Como tanto hemos insistido, el Instituto realiza una contribución esencial a la necesaria y urgente transformación de los modelos de gestión de nuestro sistema de medios públicos y al tan necesario como esquivo cambio de mentalidad que nos conduzca al éxito del nuevo modelo socialista proyectado y del nuevo modelo de prensa público que debe acompañarlo.

En ello es fundamental el perfil de los cursos de postgrado que se imparten —a propuesta de sus cátedras—, que se encargan de estudiar las tendencias y problemas contemporáneos y diseñan los programas que son aprobados por el Comité Científico y el Ministerio de Educación Superior y su facultad de Comunicación.

Es un verdadero tesoro de los profesionales de la prensa aquel diálogo de Fidel con Guillermo Cabrera en el VII Congreso, un encuentro donde el líder revolucionario mostró particular sensibilidad hacia los dilemas del periodismo revolucionario cubano

La obsesión por de hacer del 11no. Congreso el de la transformación, y no el de una repetida catarsis, sería imposible sin la energía nueva y la voluntad de cambio que se esparce desde este Instituto, sin su proyectada modernización, sin la adecuación de sus cursos y programas a las nuevas tecnologías,  las cuales permiten ampliar exponencialmente el radio de influencia, tanto al interior como al exterior del país, y sin la adecuación de los cursos para enfrentar los enormes desafíos que tenemos por delante en el ámbito comunicativo como consecuencia del arrastre de los viejos lastres del  modelo de periodismo del siglo XX y los desafíos que le agrega el siglo XXI.

Vuelvo a agregar que tampoco podemos esperar mejores resultados si no rompemos con lo que llamamos el «institutocentrismo», e involucramos a las direcciones de los medios y las delegaciones de base de la Upec en la concepción de una superación desde la base, vigorosamente sustentada desde los presupuestos, y dirigida a resolver los problemas profesionales —y hasta la desprofesionalización— que afectarían la concreción de los nuevos modelos de gestión editoriales, económicos y tecnológicos.

Gracias a todos los que contribuyeron a forjar, sostener y engrandecer la labor del Instituto de Periodismo José Martí, desde sus cátedras hasta el trabajador más humilde, desde los diferentes centros de investigación o las instituciones del país que tanto aportaron y colaboran.

A los 40 años del surgimiento del Instituto tenemos la responsabilidad de seguir inspirando, tal vez hoy como nunca, al ángel y al genio que se desataron aquel 17 de octubre de 1983, ambos son también grandiosa garantía para todos los sueños.

Muchas felicidades por los 40 años.

 

 

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Ricardo Ronquillo
Periodista cubano. Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.

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