En la emisora Radio Portada de la Libertad, de Niquero, provincia de Granma (Foto: Rafael Martínez Arias)

Salimos de Bayamo con una sonrisa y la satisfacción de saber que andaríamos juntos, periodistas y otros profesionales de los medios de comunicación de la provincia de Granma.

Era 24 de febrero, fecha del aniversario 123 del reinicio de las guerras independentistas en Cuba, y se sentía algo distinto en el aire. Aunque no iríamos a sitios donde ocurrieron exactamente algunos levantamientos mambises aquel día de 1895, sí nos sumergiríamos en esencias de la nación, madre grande forjada a través de varios siglos.

Algunos iban armados con chistes, el fotorreportero Rafael Martínez Arias (Felo) con su cámara, canciones y una guitarra (hombre “peligroso” ese con tanto para usar), todos con ideas y el deseo de adentrarnos en la historia de Niquero y encantos de la comunidad costera de Cabo Cruz, destino final de esta expedición sobre ruedas.

Éramos integrantes del Club Juvenil de la Prensa en la provincia y profesionales de más experiencia. Poco a poco, se sumaron otros, incluidos Yelandi Milanés en Veguitas, colegas de Manzanillo y Rodrigo Motas, en Campechuela, quien ahora luce gorra en vez de una boina que llegó a ser legendaria entre algunos miembros del gremio.

Conversaciones y bromas adornaban el ambiente en el interior del ómnibus. Algunos conversaban también sobre periodismo, posibilidades de ser más creativos y concebir mejores contenidos.

En el museo municipal de Niquero, nos recibieron diversos colegas, incluida Inés Castro, del telecentro Portada Visión, quien nos guió en esa tierra de mar y gente buena, donde radican 73 sitios arqueológicos y 33 relacionados con nuestras luchas independentistas, incluidos tres monumentos nacionales.

Allí conocimos más sobre el lugar en recorrido por las salas de exposición, las cuales abarcan el pasado y presente desde la etapa aborigen, con atención también al desarrollo artístico y mantenimiento de tradiciones.

Observamos diversas obras sociales en construcción y otras terminadas como el Café Serrano, las autoridades del territorio dialogaron de forma rápida con nosotros, y luego nos adentramos en la emisora Portada de la Libertad, la cual brinda una programación variada durante 18 horas cada día.

Colegas de esa casa radial también se sumaron al “piquete”, y otra vez sobre ruedas seguimos hacia Las Coloradas, altar sagrado de la Patria, donde palpita parte del corazón de la nación.

Allí, muy cerca del lugar exacto por donde llegaron los expedicionarios del yate Granma, el dos de diciembre de 1956, guiados por Fidel Castro, muchos guardamos momentos en fotos, y al lado de la réplica de la embarcación emblemática vibramos.

Elizabeth Santiesteban, periodista niquereña, manifestó que llegar a este sitio era una parada imprescindible y calificó la jornada como memorable, por las buenas sensaciones dentro del grupo.

En los ojos de todos sobresalía el brillo de orgullo por estar donde pisaron suelo cubano aquellos 82 corajudos durante sus primeras horas en el país después de venir de México, repletos de valor y sueños para todo un pueblo.

En la escuela primaria de la comunidad de Cabo Cruz, municipio de Niquero (Foto: RMA)

CABO CRUZ Y LOS PIONEROS

Cuando casi era la una de la tarde, llegamos a Cabo Cruz, comunidad que ha sido comparada con el ave Fénix, porque, a pesar de ser prácticamente devastada por el huracán Dennis en el 2005, luce hermosa.

Los pioneros de la escuela Hilario Hernández Torres nos recibieron con los brazos abiertos. Ileana, Saleth y otros pequeños despertaron sonrisas y un cariño especial. Con entusiasmo aceptaron libros, revistas, lápices, crayolas, almanaques, temperas, hojas y otros materiales llevados para ellos.

Allí conocimos más sobre la vida de los infantes en ese lugar, visitado por el almirante Cristóbal Colón el tres de mayo de 1494, en su segundo viaje al archipiélago, como parte del bojeo a Cuba, y lo denominó Cabo de la Santa Cruz.

Inés Meriño Pérez, jefa de uno de los dos destacamentos Mirando al Mar, nos habló sobre su quehacer en el combate de las drogas en ese paraje, donde las corrientes marinas con relativa frecuencia traen pacas hasta la orilla.

En forma de versos, conocimos más de la historia del poblado, donde antes de 1959 existía pobreza y apenas 40 bohíos de guano y una caseta donde vendían pescado o lo cambiaban por víveres. Sus pobladores viajaban hasta el poblado de Niquero, ubicado a más de 20 kilómetros, para llevar los enfermos, lo cual debían hacer en chalupas, porque no había carretera.   Cuando salimos de Cabo Cruz, el faro, torre circular de 32 metros de altura y 155 escalones, construida en 1871 y convertida en uno de los símbolos de esta zona, quedaba a nuestras espaldas, pero su imagen, la de los pequeños en el centro escolar, la de toda la comunidad y los recuerdos de este día seguramente continuarán durante mucho tiempo en nuestras mentes.

 Yasel Toledo Garnache / Cubaperiodistas

Jóvenes periodistas de la provincia de Granma, de visita en Niquero (Foto: RMA)

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