PERIODISMO CULTURAL

La virtualidad y el arte de nuestros días

Cuando los monjes y arquitectos del medioevo construyeron las grandes catedrales góticas del siglo XII, y reprodujeron en sus ventanales de vidrios emplomados los pasajes de la biblia, en una época en que casi nadie sabía leer ni escribir, no tenían conciencia que tal vez estarían inaugurando el arte virtual.

Los grandes avances tecnológicos del siglo XX incorporaron a nuestra cotidianeidad un tipo de comunicación que nos ha cambiado la vida y los referentes con el uso de herramientas digitales que sirven para que todos nos comuniquemos más democráticamente, siempre que tengamos acceso a las tecnologías necesarias para ello.

El concepto virtual hace alusión a la ausencia de un sustento material para el envío o recepción de un mensaje y también puede referirse a la falta de proximidad física entre los emisores y los receptores.

Lo virtual nace como consecuencia del comienzo de la nueva era de la información. Era un momento en el que el guion de un nuevo orden se universalizó, y la Revolución tecnológica trajo consigo la llamada economía del espíritu, sin límites para la imaginación humana, sin límites para el ego, una cuestión no tan nueva que conllevaba a la “libertad personal absoluta”. Lo virtual nació ante la “venta” al mundo, a sus seres humanos, de que se podría crear un destino propio solo, la de un “hombre Dios”, con una nueva definición del trabajo humano .

Eran momentos en que discutíamos de geografía política, se sucedían las administraciones de Ronald Reagan, George Bush (padre) y Margaret Thatcher; pervivía el socialismo de Leonid Ilich Brezhnev y de sus sucesores; en el mundo aún subsistía el positivismo del siglo XIX con sus mitos obreros y sus objetos tangibles, y entonces comenzó una revolución silenciosa que cambió lo conocido e hizo que el egoísmo volviese a la cúspide, se creó una nueva física política y ese mundo se fundó en Silicon Valley .

Con las nuevas posibilidades que se abrían con el desarrollo de la informática y de los ordenadores, la ciencia parecía volver al comienzo de la vida: el espíritu sería la fuente de creación de la abundancia material. Una mitología privada, donde el hombre, alejado del ruido (y de paso de los sentimientos), ponía espacios entre materia y espíritu, esta sería la nueva plaza del mercado laboral.

Sólo hacía falta una computadora y conexión a la red, esa realidad excluiría automáticamente de la competencia en el mercado trabajo a la mitad de los demás seres humanos del planeta; y ese nuevo escenario, casi fue una realidad.

La era de la informatización fue una providencia para la sociedad; pero más aún para el capitalismo porque se superó el viejo esquema de los obreros sudorosos, llenos de hijos, sucios y malolientes, para que el hombre en traje o en short, desnudo incluso – como a veces escribía Hemingway-, y desde su casa, creara dinero.

Otras herramientas de la comunicación aparecieron para no marcharse más: el correo electrónico inundó el mercado de trabajo y nuestras vidas. Hoy no es concebible casi nada sin el uso y disfrute de esa aplicación y, para cambiar los referentes, después llegó el teléfono celular.

Este último superó lo imaginado, y si antes había que discar un número para llamar a un lugar dónde podría o no encontrarse a un individuo, y hacían faltas alambres eléctricos o de fibras; ahora con desplazar el dedo por una pequeña pantalla, un ser humano estaría al alcance de un oído, siempre y cuando tuviera el aparato y la conexión.

Desde entonces la libertad se nos redujo, somos trazas electrónicas, somos seguidos y todos saben dónde estamos; y ese torturador aparato que nos acerca a todos y nos facilita nuestra existencia, nos quita soberanía, nos acompaña junto al inefable documento que demuestra a otros quiénes somos y el poco dinero que está en nuestros bolsillos.
Pero no todo es negación y maldad en la era de la modernización de la informática, porque con estos nuevos instrumentos, tecnologías y aplicaciones la comunicación puede ser en tiempo real o diferido, por ella pueden transmitirse datos en diversos formatos como los son el texto, la imagen y el sonido; y esta puede llegar a ser multidireccional, dependiendo del caso.

Por otra parte, las relaciones entre los miembros de una determinada comunidad virtual tienden a ser horizontales, se fomenta y produce un tipo de trabajo en equipo y más colaborativo; por lo general los costos al usar esta tecnología tienden a ser relativamente bajos, se facilita el aprendizaje y la democratización de la información; se ahorra tiempo y se vencen las distancias físicas, obviando barreras como el origen social, el género, las creencias religiosas y la edad, entre otras.

Cuba no ha dado las espaldas al progreso de estas tecnologías, el país ha realizado esfuerzos grandes y, a pesar de los problemas que persisten, el acceso a la comunicación virtual se ha democratizado e institucionalizado, llegando a recónditos lugares y a las manifestaciones culturales.

En estos tiempos de pandemia, las tecnologías han sido utilizadas para mantener en lo posible la vida cultural de la nación, se realizan conciertos, puestas en escena, exposiciones y se ha facilitado el intercambio en momentos en que no es recomendable el acercamiento físico.

Como parte del uso de la comunicación virtual para la promoción del arte contemporáneo, la Dirección de Artes Plásticas, Collage Habana del Fondo Cubano de Bienes Culturales, convocó a la VII edición del concurso de artes visuales Post-it. Arte cubano contemporáneo.

Este certamen de artes visuales, que apareció desde el 2013, convoca anualmente a artistas cubanos menores de 35 años a presentar obras inéditas de temática y manifestación libres, para fomentar, promocionar y comercializar el heterogéneo arte joven cubano.

Post-it, ha devenido sede para la producción de arte contemporáneo y espacio para conocer a artistas que emergen en diversas manifestaciones como la pintura, la escultura, la fotografía, el grabado, la instalación y el video arte, entre otras.

En esta edición, con condiciones adversas desde el punto de vista epidemiológico, presentaron sus obras 101 artistas de todas las provincias y resultaron ser 27 los jóvenes que integran la muestra concurso del 2020. Pintura, fotografía, dibujo, escultura, instalación y video-instalación están presentes en la exposición disponible en variantes virtuales, desde el 17 de septiembre, en plataformas digitales dedicadas al arte cubano como son: la Red Colaborativa de Artes Visuales: Behart (www.behart.net) y la Plataforma de Arte Cubano (Suiza-Cuba): Artemorfosis (www.artemorfosis.com), así como por el sistema de páginas web y redes sociales de Facebook e Instagram de las galerías Collage Habana, Galiano, 23 y 12, Artis 718, Casa8 y en más de una docena de los perfiles del Fondo Cubano de Bienes Culturales del país.

Los organizadores han dado a conocer que la muestra concurso podría ser abierta al público una vez que en La Habana exista una mejor situación sanitaria.

Behart, por ejemplo, es un proyecto compuesto por 7 personas y realizado con escasos recursos, -nos hacía saber su coordinador-, es una red colaborativa de las artes visuales que agrupa rasgos de redes sociales, de negocios y galerías virtuales, y tiene el objetivo de dar promoción al arte visual cubano y acercar el mismo a la sociedad. En este tipo de red se produce una fusión con el diseño, optimiza y segmenta datos, utiliza filtros avanzados y realiza buenas prácticas en función de lograr una mayor captación de público en la red de redes.

La idea surgió ante la carencia y por la necesidad de potenciar la promoción del arte cubano, su conocimiento y disfrute; además de crear un espacio donde se exhiban obras.

Otros intereses de behart es el de modelar, de la forma más real posible las galerías, llevar la curaduría de una exposición a lo virtual, por lo que hay que tener en cuenta las distancias, tanto entre las obras, como las de las obras a la pared, la del centro de la obra al piso, el enmarcado, las luces, para lograr incorporar las instalaciones a un ambiente real.

En mi caso me asalta una duda, ¿lograrán estas imágenes digitales sobrevivir dentro de 10, 20, 50 años, quedarán desechadas o habrá la necesidad de conservarlo todo en ese soporte para su conservación en el tiempo?

Recordaba que toda comunicación por analogía, desde el “lenguaje” de las abejas hasta el “lenguaje” de los gestos, como no poseen una doble articulación, es decir, como no se basan en fonemas son una combinación de unidades digitales. ¿Todo lo que no sea lenguaje humano es digital?

En cierta medida algunos piensan que la imagen es un lugar que le hace resistencia al sentido; nombre o sujeto de una cierta idea mítica de la Vida: la imagen es representación, en definitiva, resurrección, no objeto, y dentro de esa concepción, lo inteligible resulta antipático a la experiencia vivida. De ese modo, por ambos lados se siente a la analogía triste, en sentido y desmarcado de la realidad. La imagen es y será, un sistema muy rudimentario con respecto al objeto en sí; y peor aún, la imagen no puede agotar la riqueza inefable del objeto ni de la realidad misma.

Muchas de las imágenes corren el riesgo de desaparecer, desintegrarse en el tiempo por culpa del soporte y de la tecnología y será esta última quien las haga resurgir en nuevas vidas para que los objetos “revividos” queden a disposición del futuro.

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