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Telesur, cuando el desafío de contar la verdad sigue siendo el mayor

Telesur arribaba a sus diez años de existencia en 2015, y el periodista e investigador colombiano Omar Rincón escribió: “Se agradece que cuando el periodismo televisivo está en bancarrota, exista Telesur y su periodismo militante, ideológico, subjetivo. Una mirada necesaria para pensar América Latina”.

El periodismo militante-continuó Rincón- es ese que siempre ha existido, pero se le daba el nombre de objetivo cuando militaba en Dios, en el mercado y en el liberalismo, ahora hay otros periodismos militantes, unos en un proyecto político, otros en el medio ambiente, muchos en lo ciudadano. Las verdaderas transformaciones iniciaron cuando “todos comenzamos a contar”, cuando “el flujo de la información y las estéticas de los formatos se ensuciaron de pueblo”.

Y así sucio de pueblo, para contar la historia latinoamericana, la historia de estas tierras de júbilo y dolor a la vez- como decía Eduardo Galeano-diez años antes de aquellas palabras, desde el Teatro Teresa Carreño, se lanzaba oficialmente la señal del SUR, que comenzaría a transmitirse por vía satélite, por cable y a través de televisoras en otros países de la región, principalmente, Argentina, Uruguay, Cuba y Venezuela. Era 24 de julio del 2005 y además se cumplía el 222 aniversario del natalicio de Simón Bolívar.

En aquel acto de inauguración, el entonces presidente del canal y ministro de Información de Venezuela, Andrés Izarra, anunció el propósito de la iniciativa cuyo alumbramiento prometió un cambio hacia un nuevo orden comunicacional, espacio dominado por las oligarquías y sus aliados del norte. Quince años después, sigue siendo esa la premisa.

Telesur, nacido de la idea conjunta entre el líder venezolano Hugo Rafael Chávez Frías y el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se confirma como un multimedio de comunicación regional orientado a liderar y promover los procesos de unión de los pueblos del SUR, como concepto geopolítico que aboga por la paz y autodeterminación de las naciones.

La actual presidenta del canal, la colombiana Patricia Villegas Marín, expresó en una reciente entrevista que Telesur es un símbolo de la integración latinoamericana, “somos todos la colectividad, somos nuestras luchas, nuestras historias, los campesinos del Chapare que enfrentan una situación muy difícil en el ejército colombiano y saben que ahí va a estar Telesur, o los muchachos que pierden un ojo por los conflictos en Chile, o los líderes sociales en Colombia”.

En otra conversación, esta vez con Gustavo Borges Revilla, director de Misión Verdad, Villegas Marín acertó al apuntar que el ejercicio periodístico de la cadena multiestatal está en relación con otros actores políticos y sociales que suelen ser invisibilizados, por tanto, “Telesur demuestra que la comunicación es un derecho fundamental y no una mercancía”.

Cada golpe deja cicatrices, entre las que se pueden contar las estigmatizaciones de las que son víctimas los periodistas que integran su equipo de trabajo-comentó Villegas-pero, siempre hay oportunidades para salir adelante, quizás por esa esencia que mencionó en otra entrevista al afirmar que Telesur había nacido a favor del viento, pero era más necesario con el viento en contra, por el solo hecho de que los pueblos de la región son uno solo por encima de quien defina el Ejecutivo de los países.

A esa historia se ha debido la cadena internacional de noticias aunque todavía le urge seguir pensando al continente desde el otro lado, desde el lado del protagonista, como nos convocaba Roberto Fernández Retamar en su monumental ensayo Calibán, al decir que el otro protagonista de la tempestad no era Ariel, el intelectual shakespereano sin ataduras con la vida, sino Próspero, el hechicero extranjero.

Tras el propósito de silenciar a la multiplataforma informativa, devenida contraparte de la hegemonía estadounidense en el campo de la comunicación, la administración Trump dio la orden de atacar Telesur. De ahí el constante hostigamiento de la ultraderecha y del autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó.

Sin embargo, esa no es la primera oposición de los Gobiernos norteamericanos durante estos 15 años.

Patricia Villegas precisó que desde la inauguración de la televisora, han intentado tomar su control en medio de la desestabilización en el país sede, incluso se han descubierto planes para bombardear y dañar sus instalaciones.

A pesar de los desmedidos obstáculos, para este aniversario el desafío es ganar mayor visibilidad en Internet como un multimedio con estéticas disruptivas y un colectivo de periodistas multiplataformas que puedan contar las mismas historias en diferentes soportes.

El desafío también está en continuar expandiéndose por los pueblos del continente, como sucedió en enero de este año al quedar inaugurado en La Habana un centro de producción para la transmisión de programas y rondas informativas en idioma inglés, entre ellos el noticiero From the South (Desde el Sur).

Pero, quizás el mayor desafío es el que destacó Chávez aquel 24 de julio de 2005 cuando expresó: “Nosotros ya metimos el primer gol. Este es un canal para la integración. Creo que el reto para que Telesur entre en sintonía con el alma y la mente de los pueblos es aferrarse a la verdad, es decir la verdad”.

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