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Ciencias sociales y medios de comunicación, encuentros y desencuentros

Construir un diálogo coherente entre las ciencias sociales y los medios de comunicación es una perenne realidad que se mantiene en los debates entre investigadores y comunicadores en nuestro país.

Por eso, ante la urgencia de situar el debate en un solo espacio físico y verbal, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, esta mañana, recibió a miembros de centros de investigación  social y comunicadores como parte del Primer Taller Ciencias Sociales y Medios de Comunicación.

Ese encuentro deviene en una extensión de los talleres realizados por el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), en el Simposio Internacional CIPS 2019.

Aunque Gustavo Lema, director de Comunicación e Información y Pablo Vommaro, director de investigación, ambos del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), no pudieron asistir al evento, presentaron en un video la experiencia de CLACSO-TV/Radio.

La intervención de la agenda setting con investigaciones académicas puede ser una vía para quebrar los discursos monopólicos, esa fue una de las ideas apuntadas que posteriormente servirían de puntos de arranque para el debate.

El panel Alianzas ciencias sociales-medios de comunicación: experiencias de buenas prácticas comunicativas comenzó con la intervención de Disamis Arcia Muñoz, editora de la revista Temas, quien explicó el surgimiento de la revista y su propósito de reflejar los resultados de investigaciones académicas  “que no tienen salida desde el punto de vista editorial”.

Temas nació en 1994 como idea de Armando Hart, en  aquel entonces Ministro de Cultura. Disamis Arcia cuenta que cuando Hart le propone a Rafael Hernández, politólogo y director de la revista,  crear una publicación, lo hacía con la intención de cubrir un espacio de análisis de pensamiento crítico que propiciara  la reflexión en torno a la realidad que estábamos viviendo los cubanos y las cubanas en aquel momento.

Con su surgimiento—aclara Arcia Muñoz—Temas rompe con la idea de que una revista es propia de un credo en específico, por lo cual inserta en sus páginas diversas visiones para construir una especie de caja de resonancia de todas esas reflexiones diferentes.

Temas no ha perdido la beligerancia, sobre todo por su espacio de debate Último Jueves que examina la diversidad de perspectivas sobre temas específicos en Cuba y el mundo, a la vez que facilita su discusión para un público no necesariamente de especialistas. Sin embargo, Disamis Arcia reconoce que falta una mayor visibilidad de sus espacios desde los medios de prensa. Por eso, planean el reforzamiento de los vínculos con las instituciones comunicativas.

De las experiencias de Juventud Rebelde habló el periodista  Yuniel Labacena quien se refirió a la necesidad de consolidar aún más las relaciones entre los medios de prensa y las instituciones de investigaciones sociales.

La cuadratura del círculo, es un libro que incluye los reportajes publicados por el diario, “logrados a partir de la alianza con diferentes centros como el Juan Marinello, el Centro de Estudios de la Juventud y  el Instituto cubano de la Música”.

Labacena explicó también  “la necesidad de que esas alianzas sean sistemáticas y relacionadas con la preparación que deben asumir nuestros profesionales, para que los resultados que van hacia los medios tengan una base científica”.

El periodista tiene que ser intérprete de esas investigaciones aportadas por los centros de estudio y dotarlas con ese aliento periodístico sin reproducir los contenidos meramente como están en el informe de investigación. Tiene que dotar sus trabajos de historias de vida. Se trata de captar las novedades y la esencia de la investigación científica y hacerlo con códigos comunicativos más sencillos.

 

Para Mareelén Díaz Tenorio, psicóloga y especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero,  todas las disciplinas y saberes son importantes. De ahí la necesaria complementariedad entre ciencias sociales y comunicación.

En el establecimiento de esos vínculos—de acuerdo con la investigadora— es imprescindible el diálogo y  hacer conjunto, que va más allá del desarrollo de una simple cobertura.

 

“Una vez me convocaron a hacer una serie sobre Martí para los jóvenes, lo primero que pensé fue en una investigación social que nos dijera cómo los jóvenes quieren ver a Martí. Hay que tener en cuenta al público destinatario. Esa investigación se hizo en seis municipios de La Habana y devino en resultados muy interesantes para lograr la visión de una parte de ese Martí desconocido”, esa fue una de las experiencias que compartió con los presentes Magda González Grau.

De izquierda a derecha, Magda González Grau y Yuniel Labacena

Para la realizadora de audiovisuales y profesora de la Universidad de las Artes (ISA) es medular la formación de nuestros públicos en función de eliminar el atrincheramiento y la defensa a ultranza de elementos desfavorables para la cultura y la identidad.

“La clave está en hablarle al público sin tonos aleccionadores o impositivos, sino desde una intención de diálogo y comprensión”, esa idea la confirmó con un taller que impartió en el barrio Colón, a propuesta del Instituto de Filosofía.

Imagen de una mujer digna, así se llamó aquel curso de fotografía, en el que hablaron, desde la psicología y la sociología, de la dignidad y el significado negativo de la prostitución.

Al final se vieron los resultados con la devolución de postales que demostraban la utilidad del taller y la comprensión de los contenidos.

 

La sinergia entre los medios de comunicación y las ciencias sociales es un debate necesario dentro de los múltiples fenómenos de la realidad cubana.  Por ello, identificar sus encuentros y desencuentros a través de la socialización de experiencias de buenas prácticas comunicativas en el abordaje de la sociedad, es un  punto interesante de partida para otros talleres como el acontecido.

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