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El lenguaje en el periodismo deportivo

Santiago de Cuba.- Esta es una tierra de campeones nacionales y medallistas centroamericanos, panamericanos, mundiales y olímpicos. Por historia y resultados la provincia se ubica entre las primeras en varios de los deportes más populares en el país: el atletismo, el béisbol, el boxeo, el fútbol y otros. Santiago es dueña de una robusta tradición deportiva: en la historia del deporte revolucionario ocupa un lugar privilegiado.

Habitualmente cuando se valoran los hechos deportivos, los triunfos y los fracasos, el análisis se reduce a los protagonistas: atletas, entrenadores y hasta árbitros. No es usual que la valoración se extienda a la prensa. Santiago dispone de medios que tienen entre sus contenidos el deporte: el semanario provincial Sierra Maestra le dedica una página; las emisoras Radio Mambí y CMKC incluyen en su programación espacios deportivos; en Tele Turquino la temática se inserta en el noticiero.

El periodismo deportivo cubano disfruta de reconocimiento nacional e internacional. Probablemente el medio de mayor desarrollo durante el último lustro sea la televisión y parte de ese progreso se lo debe a Tele Rebelde; este canal deportivo ha dado un salto cualitativo notable al ampliar y diversificar su oferta e incorporar un grupo de jóvenes y talentosos periodistas, entre los cuales se hallan varias mujeres. Pero el avance tiene un lastre: el lenguaje.

Cuando hablamos de lenguaje en sentido amplio nos referimos a la palabra, a las técnicas para combinarlas y a las imágenes. Insistimos en su buen uso porque es fundamental para construir el sentido de cualquier tipo de texto en cualquier medio. Así, por ejemplo, en la narración televisiva de un juego de pelota el comentarista puede describir poco, porque el televidente observa lo que ocurre y aprovechar para ofrecer datos, analizar estadísticas, contar historias para atraer al receptor y enriquecer su cultura deportiva. Varios de nuestros comentaristas lo hacen.

En el lenguaje del periodismo deportivo se detectan deficiencias semejantes a las atribuidas al discurso periodístico cubano en general. Entre ellas: redundancias, frases intrascendentes, absolutizaciones, discordancias, mal uso de las preposiciones y del gerundio. Más que de errores se trata de inelegancias. Pero hay deslices difíciles de perdonar como las informaciones estáticas en un mundo dinámico como el deporte o la reiteración de frases como “dio al traste con la victoria”, como si dar al traste significara ganar y no lo que realmente significa, lo contrario.

En un género tan fértil como la entrevista tenemos periodistas que menosprecian al entrevistado y le formulan preguntas tontas, teledirigidas, para que responda lo que ellos quieren oír, y si el entrevistado titubea, el entrevistador interviene y contesta parte de su propia pregunta: a este nuevo “subgénero” podemos denominarlo la auto entrevista, procedimiento absurdo porque la mayoría de los atletas cubanos tienen nivel universitario y muchos de ellos son graduados en Cultura Física u otras carreras.

Otro absurdo se presenta en los noticieros radiales. Antes para informar, digamos, una supuesta victoria del equipo Santiago 3 carreras por 1 sobre Las Tunas en la serie nacional, se decía: ganó Fulano y perdió Zutano. Ahora algunos dicen: Fulano cargó con la sonrisa y Zutano salió por la puerta estrecha. Si gana se dice salió por la puerta ancha. A este ritmo no se sorprenda al oír; salió por la ventana (ganó) o le tocó bailar con la más fea (perdió). Se trata de alargar la frase, de gastar tiempo y saliva, de ignorar la tendencia de la lengua hacia la síntesis.

La importancia del lenguaje en el periodismo deportivo debe conducir a la meditación. El deporte es un terreno de naturaleza pública, de interés popular. Los aficionados leen periódicos, oyen radio y ven televisión. Tienen derecho a recibir mensajes de calidad y para lograrlo el periodista tiene que combinar inteligentemente las especificidades del lenguaje deportivo con las cualidades del discurso periodístico como totalidad. Perdonen, pero no veo otra manerade afrontar el asunto.

(Tomado de Radio Mambí)

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