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Walón, sigue camino

No quería escribir. No podía y creo que casi no puedo, se me hace raro nombrarte en pasado y reprendo esas lágrimas escurridizas que se empeñan en salir porque tipos como tú, no creen en lágrimas, sí en risas y todo lo que pinte a soberana alegría.

No quería escribir sobre Alberto Gutiérrez Walón y estoy escribiendo y me cuesta, lo juro. En este momento me sorprendo, como es normal, hurgando en tantos ayeres en el que compartimos trabajo, sueños y esperanzas. Una busca en la memoria y detalla al colega, al amigo, al hombre que tuvo respuesta para todo y nunca conoció de miedo.

Es difícil pautar el tiempo y aún cuando trato de hacerlo, para suerte mía apareces en los recuerdos con aquella manera desenfadada, con tus anécdotas y palabras y también palabrotas, pero siempre chévere, auténtico.

De las tantas anécdotas que viene a mi mente, no podía faltar aquella, había concluido una cobertura y necesitábamos un teléfono fijo para una llamada en busca de transporte, pero alguien estaba con tremenda perorata telefónica… fue entonces que comenzamos un diálogo aludiendo una connotada cena dispuesta en el salón cercano y…por supuesto, aquella persona finalizó la llamada y nosotros nos salimos con nuestro propósito. (lo de la connotada cena jajaja, fue idea de Walón y nos quedó de maravilla)

Pasaron unos cuantos años y siempre evocábamos aquel día en que no paramos de reírnos, aunque por lo general en cada encuentro siempre tuvimos motivos para que la risa estuviera presente.

No me siento cómoda escribiendo sobre ti de este modo, pero no hacerlo, sería una deslealtad a quien siempre tuvo una frase de aliento para no dar cobija a la tristeza ni al desánimo.

Me cuesta decir que descanses en paz, prefiero decir, vuela alto, bueno quizás me corregirías lo del vuelo, y a tu modo me aclararías: Sigue camino. Sí, sigue camino y adonde vayas demuestra que eres eterno, reparte alegría y jaranas sin límite.

No quería escribir pero no puedo ser cómplice de la tristeza, como dice esa canción de Alberto Cortez: “Cuando un amigo se va/ Se queda un árbol caído/ Que ya no vuelve a brotar/Porque el viento lo ha vencido”.

Tomado de Radio Camoa

Foto de portada: Alberto Gutiérrez Walón y Bolivia Tamara Cruz, vicepresidenta primera de la UPEC

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