Al centro, Ernesto Lahens Soto. Foto tomada de su perfil de Facebook.

Estudiante de cuarto año de Periodismo comparte anécdotas de su travesía por el programa La Neurona Intranquila

Lejos de la habitual intranquilidad de los superpoblados pasillos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, nos reguardamos en uno de los laboratorios de informática del centro docente para lograr la quietud necesaria en una entrevista.

Por: Mario Miguel Rodríguez Martínez, estudiante de primer año de Periodismo

Sentados en el local, Ernesto Lahens Soto, estudiante de cuarto año de Periodismo, comparte anécdotas de su travesía por el programa competitivo de la televisión cubana La Neurona Intranquila, del cual es actualmente su ganador más joven.

—Has contado que no entraste al concurso por la vía normal, tengo entendido fue algo que surgió de repente.

—Desde hacía algún tiempo me interesaba el programa, así que comencé a investigar en su página de Facebook para saber cómo podía participar. Lamentablemente ya habían pasado los castings y lo único que pude hacer fue dejar mis datos para el próximo año.

“De repente, me llaman un día y me dicen que hubo un fallo y estaban interesados en que ocupara el puesto de esa persona y acepté, a solo dos días de comenzar a grabar”.

—¿Los conocimientos adquiridos en la carrera te ayudaron a ganar?

—Pienso que sí. La carrera aporta muchas herramientas, sobre todo en cuanto a cultura general, ya que para ser un buen periodista debes leer mucho y mantenerte informado. Además, siempre he sido bueno al retener información acerca de las cosas que leo, me considero una persona con buena memoria.

“Agradezco a esos profesores que me recomendaron buenos libros; a mis compañeros, con quien hablo de los temas más variados. La facultad es un buen espacio para desarrollarse en todos los sentidos”.

—El programa transcurre en una competencia de conocimientos muy rápida y variada, además tus oponentes te sobrepasaban en años. ¿En algún momento te sentiste intimidado?

—Nunca me sentí intimidado, pero si es cierto que hubo momentos difíciles. No me pasó por la cabeza que iba a ganar, ya que conozco a muchas personas bien preparadas que se quedaron en la mensual, pero me propuse llegar, por lo menos, a la trimestral ya que eso me daría una posibilidad de repechaje.

“Así fue como sucedió, llegué a la trimestral aunque lamentablemente la perdí. Sin embargo, no me dejé derrotar. Usé mi repechaje -la oportunidad de volver a concursar- y me preparé adecuadamente, sobre todo psicológicamente, pues tenía muchos problemas de concentración y esa fue la causa principal del fracaso anterior. Poco a poco aprendí a controlarme, y bueno…, rindió frutos”.

—¿Qué fue lo mejor de La Neurona Intranquila?

—Las personas que conocí allí, pues, aunque competíamos un poco fuerte en las grabaciones, en verdad todos nos hicimos buenos amigos. Cuando terminábamos de grabar salíamos juntos a conversar. La rivalidad era solo la necesaria.

—He escuchado que no te gustan mucho las cámaras, ¿cómo hacías para no distraerte durante las grabaciones?

—Esa es una pregunta muy graciosa, tuve que crearme un personaje serio para interpretarlo durante los programas, una especie de “cara de póker”, pues de otro modo los nervios no me hubiesen dejado concentrarme.

—La Neurona es conocida por mezclar lo intelectual con la risa. Cuéntame alguna anécdota graciosa.

—Bueno…, como te dije anteriormente, tuve que interpretar un personaje serio para poder sobrellevar los nervios, y muchas veces mis compañeros, que ya sabían esto, me pellizcaban bajo la mesa o bromeaban para sacar mi verdadero yo.

—¿Cuál será tu relación a partir de ahora con el programa?

—Voy a comenzar a colaborar con el programa, enviándole preguntas para las próximas competiciones. Mi objetivo real es en un futuro convertirme en uno de sus guionistas.

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