La realización de los zonales realzará el desarrollo del softbol de la prensa y pasará factura a aquellos territorios que solo desempolven sus guantes y trajes semanas antes del Nacional

El mes de abril toca la puerta y para los amantes del softbol de la prensa cubana se acerca un momento trascendental e inédito en este 2018.

Si bien en la capital ya comenzó el torneo provincial y otras provincias efectuaron topes amistosos durante la Jornada de la Prensa, el plato fuerte del primer semestre será la celebración de los Zonales.

Ese nombre es solo una forma de llamar a los nuevos torneos clasificatorios para el certamen nacional, toda vez que -por cuestiones fundamentalmente económicas- el número de equipos fue reducido a ocho desde el año anterior.

Y como el nivel y crecimiento competitivo del gremio en este período ha sido inversamente proporcional  a esa reducción -surgieron conjuntos de calidad y ha crecido la rivalidad  entre casi todas las escuadras de la Isla- la presidencia de la Liga debió buscar una nueva fórmula para definir quiénes serían los asistentes al evento más esperado por todos.

Sin dudas, esta idea realzará el desarrollo del deporte insignia de los periodistas cubanos y pasará factura a aquellos territorios que solo desempolven sus trajes semanas antes del Nacional. Ahora habrá que jugar todo el año y prepararse mejor.

Hasta aquí todo de maravillas. Sin embargo, en lo que este redactor difiere es con la distribución de boletos por cada región para la próxima justa prevista en Mayabeque.

Según lo anunciado, al Nacional clasifican de forma directa el campeón defensor y la sede, algo totalmente entendible, y el resto de los cupos se repartirán dos por zona. Pero en este último aspecto es donde considero que no se es totalmente justo, pues más allá de la división geográfica se debe tener en cuenta también la calidad de los equipos en cada segmento del país, así como sus resultados recientes.

Para los últimos torneos se había adoptado la política de los que las provincias que no demostraran su actividad constante en el año quedarían fuera, y uno de los que pagó esos platos rotos fue Villa Clara, incluso en par de ocasiones.

Sin embargo, ahora se podría dar el caso de equipos que hace rato no han jugado ni par de juegos tengan acceso a un cupo fácil, mientras en otras zonas donde la competitividad es mayor, se quedarían fuera mejores escuadras.

Para ser más específico. En el Zonal del Occidente, con Medios Nacionales y Vaqueros clasificados, por ser el titular y la sede, quedarían solo los conjuntos de la Isla de la Juventud, Matanzas y Pinar del Río para repartirse dos boletos.

La Isla, el de más nivel de los tres y él único que se he mantenido jugando al menos durante el pasado año, fue el último lugar del Nacional de Camagüey, sin ganar ningún partido, aunque sí derrochó mucho coraje.

Ahora imagínese las dos restantes provincias. Los matanceros se ausentaron de tierras agramontinas por terminar últimos en la competencia anterior en Mayabeque y, por si fuera poco, en sus dos últimas participaciones, en 2014 y 2016, apenas suman una victoria ante 17 derrotas. Pero lo más preocupante es que en ese terruño –del cual sus representantes llegaron incluso a ganar un nacional en la década del 90- hoy en día no se juega softbol.

El caso de Pinar es mucho peor. Allí no existe tradición y la última vez que sus periodistas participaron fue en 2013, cuando se combinaron con aquel sorpresivo Pin-Guan.

Ahora léase bien: con estas argumentaciones no quiero decir que se les impida a estas tres selecciones acudir al Zonal, ni mucho menos al Nacional, pero lo que sí no me parece equitativo es que se les otorguen dos cupos. No cuando en el Centro, por ejemplo, batallarán escuadras de mucha más historia en el último lustro como Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Camagüey y Villa Clara.

Los camagüeyanos llevan dos años consecutivos alzando la medalla de bronce, mientras Ciego se colgó la plata en 2015 y los espirituanos, si bien no ha logrado subir al podio nunca, llevan varios años concluyendo entre los seis primeros.  Los villaclareños tienen los resultados más discretos, con las mencionadas dos ausencias, pero en 2017 al menos evitaron el sótano con una victoria ante la Isla.

De esos cuatros elencos, dos se perderían el próximo nacional, y estoy seguro que cualquiera de ellos tienen más nivel que los restantes del oeste.

En el Oriente sucede algo parecido. A priori, las dos plazas de esa región serán para Las Tunas y Holguín, ahora mismo los dos equipos más estables en el país desde 2013, además de –por supuesto- Medios Nacionales.

Pero que nadie descarte a Granma, que aunque no haya participado desde 2015 por aquella sanción, tienen casta de guerreros y saben lo que es destronar a los mismísimos Galácticos de la capital.

Y restan Guantánamo y Santiago de Cuba, sin mucho que decir, pero que en cualquier día pueden despertar de su letargo si deciden darle oportunidad a figuras más jóvenes.

Después de toda esta larga argumentación, ¿cuál es mi propuesta? Pues sencilla. Considero que a aquellas provincias que no solo hayan obtenidos resultados en el torneo, sino que hayan demostrado que el softbol de la prensa se mantiene activo en esas demarcaciones la mayor parte del año, se le debe garantizar un lugar en el Nacional.

Me decanto por que los cuatro primero lugares de la lid precedente –o los semifinalistas, llámele como quiera- tengan asegurado sus pasaportes para la próxima edición. Además de la sede, claro está. De esa forma, habría cinco asientos definidos, por lo que en cada zonal podría dirimirse uno.

Eso garantizaría que aquellos equipos que tengan un trabajo consolidado a lo largo de los años no vean en riesgo su participación en el nacional por unos torneos zonales que aún se desconocen cómo serán. Ni siquiera hay fecha o estructura definida, y todo se organizará de acuerdo con las condiciones que los territorios que los acojan puedan brindar.

¿Se imaginan que, por ejemplo, Las Tunas, flamante subtitular nacional, se quede fuera porque ese día su mejor jugador tuvo un problema personal y no pudo viajar?

Esta no es –ni mucho menos- una idea definitiva o una camisa de fuerza. Todos los años podría valorarse cuál es el sistema más justo para que haya equidad en el torneo.

Creo que el tema de los zonales debe tratarse con mucha delicadeza y debe consultar minuciosamente cada detalle. Si algo le pudiera hacer daño al movimiento de softbol de la prensa cubana es el secretismo y las divisiones entre los participantes.

Nunca debemos perder de vista que la razón de ser esta Liga es el la confraternización entre los colegas del gremio que amamos los deportes y el intercambio de experiencias profesionales.  El softbol es de todos y entre todos debemos cuidarlo.

 

Raúl del Pino Salfrán / Cubaperiodistas

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2 comentarios

  1. Querido autor de estas líneas… le rectifico… Matanzas no quedó en el último, sino en el penúltimo lugar en el Torneo del 2016 en Mayabeque… Quizás eso no cambie mucho lo que ud desea demostrar, pero en periodismo la veracidad es MUY importante, verifique… le rectifico… en Matanzas sí se juega softbol. Varios de los miembros del equipo juegan con otros equipos durante el año. En 2016 y 2017 sostuvimos varios topes amistosos… incluidos dos con el equipo MEJOR Y MÁS CAPAZ… el todos estrellas… ahhhhh… después de mediados de 2017 la historia fue otra… el director histórico del equipo, FUNDADOR DE LOS TORNEOS Y RESPONSABLE DE ORGANIZARLOS EN MATANZAS EN 3 OCASIONES, en protesta por el giro que ha tomado el softbol de la prensa, que se aleja de los objetivos por los cuales fue creado, decidió no participar más… (ESO ES ALGO QUE PUEDE SOLUCIONARSE) y nuestro director actual emigró hacia el equipo TODOS ESTRELLAS pues fue, es su derecho, a trabajar a Radio Rebelde. En fin, Raúl del Pino Salfrán, creo que su comentario, aunque tiene razón en parte, es ofensivo hacia equipos que hacen un esfuerzo… el espíritu del torneo, y en eso coincido con Ventura de Jesús García, no puede ser el del championismo… no somos sofbolistas, somos periodistas, fotógrafos, camarógrafos, webmáster… en nuestras profesiones sí que deberíamos practicar el championismo, y duro… Y NO LO HACEMOS SIEMPRE… pero el softbol es para divertirnos, para encontrarnos, para relajarnos, no para agregar tensión a nuestras vidas, ya de por sí, agitadas… creo que deberían ir todos los equipos a la liga nacional y divertirse mucho, mucho… y eso se podría hacer con el mismo presupuesto. Muchos presidentes provinciales hemos defendido eso. Todo esto me da mucha risa… jajajajajajajajajajajajajajajajajaja… los equipos que hoy están consolidados mañana pueden desmoronarse… Sí, el Matanzas se recompone… tiene unos cuantos veteranos y algunos jóvenes, tendremos que recurrir a los estudiantes, pero la oportunidad tiene que ser para todos… Yo les digo algo, Jorge Luis Valdés Rionda, quien fue mi tutor cuando entré recién graduada a trabajar en el periódico Girón y por quien lloré un montón cuando llamaron un día para decir que se estaba muriendo en el hospital Hermanos Amejeiras por un derrame cerebral que había sufrido jugando softbol, sin dudas NO ESTARÍA FELIZ CON ESTE TORNEO DE SOFTBOL… Y no porque Matanzas no haya podido estar el año pasado (eso influyó negantivamente en el equipo), no, no por eso, él era de los que cedía su puesto a cualquiera, sino porque Jorge creía en la amistad, en la pureza, en defender la solidaridad, en divertirse, en disfrutar la vida, en compartir… Y no sé si tengo derecho como presidenta de la Upec en la provincia de Matanzas y como pupila de Jorge Luis Valdés Rionda, y no le he pedido permiso a quienes tienen más derecho que yo, pero lo voy a escribir aquí, SI EL TORNEO VA A SEGUIR DIVIDIENDO, SEGMENTANDO, ELIGIENDO A UNOS POR SOBRE OTROS… entonces, por favor… creo que ese torneo sería indigno que llevara el nombre de alguien como Rionda. Y el Zonal en Matanzas, si Pinar hace equipo, VA… nos vemos a finales de mayo…

    • Raúl del Pino Salfrán

      Estimada Yirmara, a ver, vamos por parte, porque su comentario amerita una larga y argumentada respuesta. En primera lugar, sí, ud tiene razón, en el torneo de Mayabeque 2016, Matanzas no fue último, sino penúltimo. El último fue Santiago de Cuba. Mi error está en que solo pensé en el grupo donde jugaron uds, en el que si fueron los últimos. En Holguín 2014, sin embargo, sí fueron últimos sin ganar ni un juego.
      Pero mi punto en ese trabajo no era resaltar el mal resultado de un equipo, eso puede pasarle a los mejores. Incluso, mi Camagüey fue por muchos años el sotanero de todos los torneos en los que participaba, hasta 2014, que la cosa cambió.
      Para serle honesto, no entiendo el por qué del tono de su comentario, porque para nada mis palabras fueron con la intención de ofenderla a ud, ni a nadie en Matanzas. Incluso las releí una y dos veces más para encontrar donde podía herir a los matanceros y no lo veo. Ahora, otra cosa es cuando la verdad molesta, y sobre todo cuando no se tienen argumentos para rebatirla. Cuando digo que en Matanzas no se juega softbol, me refiero a que el equipo de la UPEC no se mantiene activo, ni siquiera una parte del año. Unos pocos jugadores no cuentan.
      Conozco a provincias que les sucede lo mismo, sin embargo, una o dos veces al año reúnen a su gente para realizar un tope o algún juego por un aniversario o simplemente porque sí. Según he sabido en Matanzas, lamentablemente, desde el nacional de 2016 el equipo de la UPEC no se junta y, antes, solo lo hicieron para ese tope con Medios Nacionales y luego con Villa Clara, si mal no recuerdo.
      Pero créame que cuando me enteré de esos juegos fui uno de los primeros en alegrarme porque sé la falta que le hace Matanzas al softbol de la prensa cubana. Y fíjese si reconozco y tengo en cuenta la calidad de los jugadores de allí, que para el Nacional de Camagüey, en 2017, un matancero, John Vila, fue el primer refuerzo que pedimos, y con varios meses de antelación.
      Yirmara, yo tengo 29 años y me gradué en 2012. Llegué a esta liga en 2009 con 19 años en segundo año de la carrera, precisamente, en el segundo torneo que organizaron uds allá, el mejor del que tengo recuerdo. Yo no tengo la culpa de viejas rencillas que puedan existir entre jugadores y colegas que llegaron primero que yo, pero sí me toca preocuparme por el futuro, y por eso hago trabajos como estos.
      A nosotros nos sucedió igual que a uds con Ventura. Luego de la suspensión de los torneos por cuatro años, cuando Villa Clara reasumió la organización en 2013, Camagüey fue dejado deliberadamente fuera del nacional (ese de 10 equipos), esgrimiéndose como motivo sus malos resultados anteriores. Eso provocó que el director en ese momento renunciara y varios jugadores ya veteranos se desvincularan. Dos o tres recién graduados tuvimos que asumir y armar desde cero ese equipo.
      No me gusta darle bombo a los logros propios, pero si una provincia quiere renacer en el softbol, ahí tiene el ejemplo de Camagüey, que fuimos sacando softbolistas de donde no los había. Hubo incluso algunos que nunca en su vida habían cogido un bate en la mano, y el año pasado terminaron entre los mejores del torneo. Ah, la clave estuvo, primero, en el apoyo que nos dio Yuldys todo el tiempo. Incluso desde 2016, la UPEC de Camagüey se reúne con el equipo y planifica parte de su presupuesto en función del softbol. Pero también los jugadores tuvimos que pagar el precio de jugar más de 30 partidos al año para mejorar y crecer. Más de 30 domingos sin dedicarle tiempo a la familia. Mucho dinero invertido del bolsillo propio para que eso echara palante.
      Y si no le convence lo que hicimos nosotros, pues pregúntele a Dubler y Adaris en las Tunas por su fórmula… o a los holguineros, o a los espirituanos…hay muy buenos ejemplos por todo el país.
      Y siempre pongo el ejemplo de la relación que existe entre la UPEC y el círculo de softbol en Camagüey porque Yuldys es la que decide, pero jamás ha hecho nada sin consultarlo con nosotros, y las ideas que defiende en plenos y otros espacios son las que le trasmitimos nosotros como equipo, los que jugamos y sabemos lo que queremos. El día que no sea así, existirá una ruptura como pasa en otras provincias, pero afortunadamente la nuestra ha sido una relación bien fructífera que ya va para cinco años, y los resultados del equipo en los torneos nacionales y topes, así como la organización exitosa del pasado nacional, es un ejemplo de ello.
      Por eso le aclaro lo que he dicho en otros espacios y seguiré defendiendo: no estoy de acuerdo en que los presidentes de la UPEC de las provincias decidan unilateralmente sobre el softbol. Eso nos toca a los que cogemos sol todos los fines de semanas –hablo de todo el país, no de tres o cuatro personas-, aunque no puede existir un divorcio. Los extremos son malos siempre.
      Yo tampoco quiero que los torneos de softbol de prensa sigan “Dividiendo, Segmentando, Elegiendo a unos por sobre otros” como ud dice en su comentario, al contrario, hay muchísimas cosas que plantea con las que comulgo. Lamentablemente, la decisión de reducir el número de equipos dio al traste con esto, de que unos participen por encima de otros, y al final los que tienen más calidad se impondrán, por lo que cada provincia tendrá que mejorar para participar de nuevo. Ojalá mañana puedan ir los 15 equipos, pero mientras no se pueda, por una decisión que me sobrepasa a mí, e incluso a ud, que es miembro de la presidencia nacional de la UPEC, tendremos que seguir buscando la manera más justa entre todos.
      Ahora le quiero hablar del “championismo”. Le reitero, no jugué antes de 2009 y no sé cómo eran los torneos, pero sí le puedo asegurar que por lógica de la vida tienen que ser diferentes, la calidad del juego tiene que haber mejorado, porque si no la liga hubiera muerto. Por supuesto que un jugador que en el 2000 tenía 35 años, en 2017, con 52, no va a jugar igual. Y también sucede que hay muchos jugadores jóvenes hoy en día, debido fundamentalmente a las nuevas facultades de periodismo en varias provincias, que hicieron eso posible. Le puedo decir que más del 50 por ciento del equipo de Camagüey es fruto de eso. Y los dos mejores jugadores matanceros de los últimos cinco años, John y Guillermito, también.
      No puedo hablar por colegas que me sobrepasan en 20 años o más que prefieren o necesitan de excesivas comodidades para relajarse, pero sí le puedo decir que la semana al año donde que más disfruto es la del torneos. Pero eso no significa que no vaya a ganar, pq a todos nos gusta. Que tire la primera piedra el que no piense así. Dígame un matancero que no lo haga. Ah, pero si la prioridad es ir a un torneo a vacacionar entonces no estamos de acuerdo.
      Ahora mismo le confieso que gracias al softbol de la prensa estoy donde estoy, porque gracias a las amistades que hice en esta práctica, trabajo donde trabajo hoy, y tengo amigos y colegas en todas las provincias de Cuba, incluida Matanzas, gracias al softbol. Mis mejores amigos de la vida, además, son de mi equipo de softbol en Camagüey. Por lo que soy el primero que defiende que la confraternización siga siendo parte, no importante, sino imprescindible de esta liga. Y para más dudas, lea el párrafo final de mi comentario en Cubaperiodistas, ahí también lo dejo claro.
      Entonces me vuelvo a preguntar, por qué su respuesta en ese tono. Para nada le quise “tirar” a Matanzas. El único desacuerdo que muestro en ese trabajo es con la repartición de cupos por zonas para el Nacional, que considero debe hacerse teniendo en cuenta los resultados de los equipos. Y mi crítica –si así quiere llamarle- va hacia los que tomaron esa decisión, no con Matanzas, ni con la UPEC de Matanzas, ni con nadie de esa provincia en específico.
      Ojalá muchas cosas cambien en el softbol de la prensa para que, por ejemplo, Dayán y Guillermito, softbolistas matanceros ilustres, puedan retornar al equipo que los vio nacer. Lamentablemente, ellos debieron jugar por otras selecciones, a pesar del amor que le profesan a esa región. Yo, que también me fui de mi tierra, no he tenido que hacerlo y siempre me he mantenido jugando por Camagüey, y así lo haré aunque viva en Júpiter.
      Y nada Yirmara, cuando ud desee hablar de este y más temas aquí estaré, en el más afable de los tonos, porque mi idea es sumar, no restar. Y mis intenciones para nada secundan, ni tienen que ver con más nadie. Intento ser original y escuchar a todos. Un abrazo camagüeyano desde La Habana.

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