Tiempos de alianzas al rescate de nuestra historia y de nuestra cultura

El Presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios, durante su intervención en el acto central por el Día de la Prensa Cubana, en el Memorial José Martí, en La Habana (Foto: Yoandry Avila Guerra)

Un día como hoy, en 1892, se fundó por José Martí el periódico Patria, sin dudas, el más profundo, comprometido y visionario de los órganos de prensa que la emigración cubana creara en el siglo XIX para fomentar el ideal independentista en la Isla. Era, lo mismo que el Partido Revolucionario Cubano, un instrumento fundado para hacer la guerra.

Ya el 10 de junio de 1887 el propio Martí había sentenciado en el diario argentino La Nación: “Tiene tanto el periodista de soldado”, sin dudas, pensando en la importancia estratégica de la prensa en la defensa de procesos políticos y proyectos emancipadores nacionales.

Patria, no fue el primer periódico independentista cubano. Desde inicios del siglo XIX, y en especial con el comienzo de las guerras de independencia el 10 de octubre de 1868, el exilio cubano publicó más de un centenar de periódicos propugnando la causa de la libertad. Cien de ellos en los Estados Unidos, uno en Chile, seis en Venezuela, once en México, cuatro en Costa Rica, cuatro en París, cuatro en Colombia, dos en República Dominicana, y uno en Jamaica.

A ellos se unen periódicos de carácter nacional y local, en varios países, donde lo patriotas cubanos insertaban sus punzantes trabajos en pos de la independencia. Así lo recogen las páginas de El Hijo del Ahuizote y El Continente Americano en México, La Estrella de Panamá, en Colombia, La Nación de Buenos Aires, La Prensa Libre en Costa Rica, entre otros, donde escribieron destacados patriotas cubanos.

Félix Varela, desde las páginas de El Habanero, en 1824, había inoculado el germen del independentismo. Por la Independencia fue al cadalso en 1852 el primer mártir del periodismo cubano, Eduardo Facciolo y Alba, joven de veintitrés años de edad, condenado a muerte en garrote vil por editar el periódico clandestino La Voz del Pueblo Cubano.

 El padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, fundó el 17 de octubre de 1868, a escasos días del levantamiento, el diario El Cubano Libre, símbolo de la prensa irredenta y de combate, que tuviera una segunda vida con Antonio Maceo en la gesta del 95 bajo la dirección de Mariano Corona. Decía Maceo:

“El Cubano Libre es un cuerpo de ejército compuesto de doce columnas, que se bate, se bate bien, diariamente por la causa de Cuba; y los españoles darían algo por darle una carga. Mucho ojo… y aprieten”.

 Una tercera época de este Diario, vio la luz durante la guerra de liberación, cuando el Che lo refundara en octubre de 1957, en plena Sierra Maestra.

 Céspedes, Martí, Gómez y Maceo, otorgaron a la prensa una función estratégica. El generalísimo la emplearía entre 1898 y 1905, para esclarecer a nuestro pueblo el camino escabroso de la construcción de una patria nueva. Las páginas de La Lucha y La Discusión dan fe de su obra periodística. Su propio hijo Panchito, caído en simbólica comunión con su padrino y jefe el general Antonio Maceo en San Pedro el 7 de diciembre de 1896, había fundado en junio de 1895 en el poblado de Monte Cristi, junto a su hermano Urbano y Lorenzo Despradel, dominicano meses después teniente coronel del Ejército Libertador y ayudante del general Máximo Gómez, el diario Las Albricias.

La idea de la independencia de Cuba nació pareja con la idea de libertar Puerto Rico. El 14 de marzo de 1892, en ocasión de la fundación de Patria, José Martí escribiría:

“Nace este periódico, por la voluntad de los cubanos y puertorriqueños independientes de Nueva York, para contribuir sin premura y sin descanso, a la organización de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico… Para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico.”

 No era esa la primera vez que cubanos y puertorriqueños unían sus esfuerzos para fundar órganos de prensa en pos de la independencia común. Entre 1865 y 1867 mantuvieron vivo el diario La Voz de América como vocero de la Junta Republicana de Cuba y Puerto Rico. En los primeros años de la gesta grande, fundaron en Nueva York La Revolución de Cuba y Puerto Rico, diario que junto a La Independencia y La Revolución, se irguieron como los principales representantes de la prensa cubana en la emigración en aquel período histórico. En el 95, acompañarían a Patria, El Porvenir y El Yara, dirigidos por Enrique Trujillo y José Dolores Poyo, respectivamente.

También para defender la causa común de cubanos y puertorriqueños, entre 1869 y 1876, los emigrados dieron vida en Cayo Hueso al periódico “El Republicano. Cuba y Puerto Rico.”

Patria, nació inmerso en un ambiente antillanista. Su editor sería el puertorriqueño Sotero Figueroa. En los clubes de emigrados puertorriqueños encontraría el periódico, la causa de la Revolución y el Partido Revolucionario Cubano, contagioso y entusiasta apoyo. El poeta y periodista boricua Francisco Gonzalo Marín director del periódico El Postillón, caído después en los campos de Cuba libre, se presentaría por entonces a Martí como cubano de Puerto Rico. Para Patria escribieron Hostos y Betances. Patria fue trinchera antimperialista y solidaria, como ha sido y será la prensa revolucionaria cubana.

De aquellas semillas se nutrió la nueva generación de revolucionarios cubanos agrupados en torno a Mella, Villena y Guiteras, quienes desde las páginas de Venezuela Libre, América Libre y El Machete, entre otros, dieron la guerra a las sangrientas dictaduras que ensombrecieron la cotidianidad de nuestros pueblos americanos. Desde las páginas de Hoy, los comunistas cubanos defendieron al pueblo trabajador. Lo mismo harían Fidel, el Che y Raúl a través de la prensa clandestina y la Emisora Radio Rebelde.

El triunfo de la Revolución convirtió desde la primera semana de enero de 1959, a la prensa radial, escrita y televisiva, en extenso y complejo, frente de batalla. De ahí la importancia que Fidel le diera a su atención. Ahora debíamos enfrentar la fuerza aplastante de los medios imperiales, hegemónicos, aliados al gobierno de los Estados Unidos en su propósito de derrotar a la naciente Revolución. Esa batalla perdura hasta nuestros días y tiene en ustedes, mujeres y hombres de los medios de comunicación, un ejército en la primera línea de combate, en defensa de la Patria y del futuro de la nación.

En un artículo titulado “Sobre periodismo”, publicado en Patria en 1892, Martí conceptualizó lo que a su entender debía ser la labor de un periodista:

“…que no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidente no sorprendan al diarista: eso es hacer un buen diario. Decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir. Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saberlo. Y decirlo con un lenguaje especial para cada especie: escribiendo en todos los géneros, menos en el fastidioso de Bibeau, desdeñando lo inútil y atendiendo siempre lo útil, elegantemente. Que un periódico sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo. El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón. Al menor accidente, debe saltar sobre la silla, sacudir la fusta, y echar a escape el caballo para salir pronto y para que nadie llegue antes que él. Debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Deber desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público. Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico”.

Nuestro Comandante en Jefe en su reflexión, La historia real y el desafío de los periodistas cubanos, alertaba:

“La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos, donde los medios de divulgación masiva están en manos de los que amenazan la supervivencia humana con sus inmensos recursos económicos, tecnológicos y militares. ¡Ese es el desafío de los periodistas cubanos!”

 A 150 años del inicio de las guerras de independencia de Cuba, víspera del 140 aniversario de la gloriosa Protesta de Baraguá y del 60 aniversario del triunfo de nuestra Revolución, sigamos el ejemplo de quienes, en las más adversas condiciones, primero contra el colonialismo español, después contra el interventor estadounidense y los gobiernos que fueron serviles al imperio, marcaron la ruta de la dignidad y el decoro; la ruta cespedista, martiana y fidelista, que nos compromete a servir a nuestro pueblo, con optimismo, objetividad, creatividad y luz de aurora. Hagamos el periodismo revolucionario que los tiempos de la revolución tecnológica imponen y demandan.

Solo a través del rescate de nuestra historia y cultura podremos enfrentar con éxito la avalancha cultural e ideológica que el imperio trata de imponer en el mundo, con especial énfasis, en su nueva estrategia de dominación contra la isla irredenta, rebelde y soberana.

Los tiempos imponen la alianza indestructible entre periodistas, historiadores y maestros. Avancemos con ella a la conquista del futuro y construiremos un país luminoso.

Palabras de René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, en la entrega de los Premios Nacionales de Periodismo “José Martí” y “Juan Gualberto Gómez”, en ocasión del Día de la Prensa, el 14 de marzo de 2018.

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