Conversar con Héctor Ochoa Carrillo es desandar el tiempo, regresar al pasado y vivir el presente, es conocer lo no visto, pero si leído. Él, con su típica boina verde olivo, su hablar rápido y la intranquilidad que oculta sus 85 años se convierte en un interlocutor que no deja nada para después u otro día.ochoa

Así tuve el privilegio de tenerlo frente a mí, por más de media hora, para hablar de sus inicios en la televisión, de su vida revolucionaria, aquella que comenzó, según él, cuando era joven y pertenecía a los auténticos y se deslinda de ellos para estar entre los primeros miembros del M-26-7 en La Habana.

Recuerda cuando era camarógrafo del Palacio Presidencial y desde esa posición privilegiada pudo conocer de muchos hechos y acontecimientos que marcaron la historia de este país.

Precisamente el 15 de abril de 1961 se encontraba en el Palacio Presidencial cuando escuchó los bombardeos en Ciudad Libertad y salió para allá con su cámara en ristre para dejar para la posteridad unas imágenes que recorrieron el mundo. Pero dejemos que sea él, Ochoa, como todos le dicen, quien nos cuente:

“Yo trabajaba como camarógrafo del Palacio Presidencial y el 15 al amanecer supimos que aviones B-26 bombardeaban y ametrallaban Ciudad Libertad, y entonces salimos para allá a filmar lo que estaba pasando. Al llegar me encontré con Jesús Suárez Gayol, lo conocía de nuestros tiempos de la clandestinidad, él era uno de los jefes allí. Filme a Eduardo García Delgado  y a otros militares que estaban muertos y a heridos junto a los camiones.

Por mi trabajo -y además porque soy incansable, por eso me dicen que estoy loco-, estuve en el entierro de las víctimas de los bombardeos y en la declaración del carácter socialista de la Revolución Cubana en la esquina de 23 y 12.

Así recuerda Ochoa aquellos trágicos momentos. Momentos de inmenso dolor que no impidieron al pueblo cubano darle el apoyo a la naciente revolución que cada día se radicalizaba más. Así lo sorprendieron, en ese bregar, los sucesos de Girón que tuvieron su preludio en los ataques del 15 de abril a La Habana.

Para Playa Girón partí el 18 de abril, me acompañaba el fotógrafo René García y el chofer de la máquina era Ponce, uno de los que trabajaba en Palacio. Al entrar a la ciénaga queríamos ir al central Australia y nos detuvo una patrulla, les explicamos quienes éramos y hacia donde queríamos ir. No querían que fuéramos pero salimos para allá y dos kilómetros antes de llegar Ponce dijo que él no seguía, que regresaba para La Habana, y René y yo seguimos a pie hasta el central Australia.

Al llegar, vimos a Fidel Castro conversando con unos artilleros, allí mismo hice los primeros planos. Luego me monté en un camión que iba para Playa Girón y por el camino nos atacó un avión. Todos nos bajamos y el avión nos disparó y cuando dio la vuelta yo lo filmé de frente disparando, fue una toma muy buena. El camión donde me había montado cogió candela y entonces seguí a pie por la carretera. Ahí es donde me topo con el Batallón de la Policía, logré hacerles unos planos bajando de los camiones tomando posiciones y luchando.

Allí también hice planos de mercenarios tomando lanchas para irse, entonces me encontré dos boinas verde olivo, las guardé y una de ellas es esta que uso actualmente.

Estando en ese lugar vi venir tres tanques y me resguardé pensando que eran mercenarios que venían para tomar una lancha, pero cuando se acercan desde uno de ellos me grita José Abrantes: “Oye, Fidel está ahí dentro”. Entonces trato de filmarlo pero no puedo porque estaba usando un rollo de 80 milímetros, que era muy lento y no salió la imagen con nitidez, por eso lo filmo cuando sale del tanque y le hago unos contraplanos tirándole al buque Houston.

Después Fidel salió por el diente de perro pero no lo pude seguir mucho porque andaba con unos zapatos de salir, ya que no me había dado tiempo ponerme mi uniforme de miliciano, andaba de civil.

Entonces decido regresar al central Australia y por el camino me recoge un Jeep y me pregunta quién era yo y cuando les digo no me quieren creer y me llevan preso, pero al llegar al central allí estaba el Capitán Cuza y les dice que me dejen libre y me pregunta cuantos pies de película había filmado y le digo que unos 800, entonces me monta en un carro y me manda para La Habana, para que se transmitiera por la televisión.

Ochoa se emociona, recuerda aquellos momentos difíciles, el sonido de los cañones, las ráfagas de fusil, los muertos y heridos en la carretera o en la orilla del mar, el olor a pólvora, las lanchas destruidas o abandonadas en la fuga precipitada de los mercenarios, de cientos de pertenencias dejadas para aligerar el peso y así evadir a las fuerzas revolucionarias.

Playa Girón lo marcó para siempre, las imágenes que logró hacer aquel día lo acompañan en su mente y es capaz de revivirlas cada día en su imaginación la cual usó para hacer el documental La verdad de la historia.

Mi relación con Girón continuó con las filmaciones que hice en el encuentro que sostuvo la prensa con los mercenarios en el teatro de la CTC. Esas historias que allí se contaron son parte de lo que cuento en el documental.

LA VERDAD DE LA HISTORIA

La idea del documental La verdad de la historia, que se terminó en el 2011 cuando el VI Congreso del PCC, y solo lo ha puesto Cubavisión Internacional y lo repondrá el próximo 18 de abril, a las 10:20 pm, nace de unas acusaciones o historias mal contadas, que salen cada año en el The Miami Herald, sobre los sucesos de Playa Girón, confiesa Ochoa Carrillo.

El material, de casi dos horas de duración, fue premiado por la Caribbean Broadcasting Union, al otorgarle el premio al mejor artículo de noticias.

Me propuse dar a conocer la verdad y para ello me apoyó la televisión cubana. El documental narra, desde una perspectiva realista, los sucesos de Playa Girón con una mirada retrospectiva al cabo de cinco décadas de transcurridos los hechos.

Ochoa aún revive en su mente miles de imágenes que filmó con una cámara a la cual le tuvo gran aprecio. También extraña los viejos métodos de edición y montaje, aunque no deja de reconocer la rapidez que se puede alcanzar con las nuevas tecnologías.

Con la cámara que filmé Playa Girón, cubrí el ciclón Flora. Era una cámara muy buena y hoy se encuentra en un museo de la ciudad de Santiago de Cuba.

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