donald_trumpSi de verdad el hombre tuviera alguna gracia, o al menos una cirugía que rejuveneciera su rostro y nos los presentara con un porte cercano al de Superman, quizás hasta pudiéramos equipararlo con la última estrella pop adolescente del momento. Sí, porque realmente, esta mega-grotesca caricatura de la política norteamericana, tiene más pegada que “La Gozadera” de Gente de Zona con Marc Anthony.

Por supuesto, la disparada fama del magnate —con una fortuna superior a los 3 300 millones de dólares según la revista Business Insider— responde a los reiterados “mimos” de los medios de difusión masiva, voceros de cada estupidez que al tipo se le ocurre proferir.

A Cuba le ha dedicado un buen número de sus muy profundas reflexiones, ello con la intención de mostrarse raramente a favor del nuevo acercamiento entre Washington y La Habana, aunque el acuerdo—dice— debió ser más fuerte. Claro, esa postura constituye una forma de marcar distancia respecto a sus rivales en el Partido Republicano. Sin embargo, las declaraciones de mayor polémica de Trump, virales en Internet, conciernen a la comunidad hispana en Estados Unidos.

Sin ningún recato, el tipo ha calificado a los inmigrantes mexicanos como “corruptos, delincuentes y violadores”, situación por la que cree necesario levantar un muro en la frontera de su país con el estado azteca, pagado además por los mexicanos. Y esto, porque lo dice él.

Ante tal afirmación, la reacción de los latinos, con más sangre en las venas que el resto de los humanos, no se ha hecho esperar, pues ciertamente constituye una gran ofensa, sobre todo si consideramos en su justa medida el sudor diario de los hispanohablantes en sectores como la agricultura, la construcción y los servicios en EE.UU.

Pero bueno, el asunto preocupante aquí resulta la “seriedad” con que algunos medios hispanos se han tomado las palabras de la versión más disparatada del Pato Donald: el señor Trump. La casi nunca bien ponderada Univisión, principal cadena de televisión en español en EE.UU., renunció a sus derechos de transmisión de los concursos de belleza Miss Universo, Miss USA y Miss Teen USA, asociados a la franquicia del candidato presidencial.

La iniciativa contó con el respaldo de los grupos mediáticos NBC Universal y Televisa, decididos a “no tolerar racismos”, argumentó Alex Nogales, presidente y director ejecutivo de la Coalición Nacional Hispana ante los Medios (NHMC, por sus siglas en inglés).

Desde entonces, estas empresas de la comunicación y otras muchas emprenden una ofensiva contra el llamado showman de la política norteamericana, con el objetivo de “restarle” créditos a su campaña. No obstante, los efectos de la estrategia lejos de sustraer, suman.

Una encuesta nacional realizada por Monmouth University a inicios de septiembre posiciona a Trump como la preferencia del electorado estadounidense, por encima del afroamericano Ben Carson, el ex-gobernador de la Florida Jeb Bush, los senadores Ted Cruz y Marcos Rubio, y el gobernador de Wisconsin Scott Walker.

No por gusto el magnate inmobiliario ha dicho, sin pudor alguno, que los medios lo aman. Ningún otro candidato ha tenido más presencia que él en la prensa, aun cuando fuere para “ridiculizarlo” y “aminorar” sus méritos políticos.

Eso a él no le importa. A fin de cuentas gana publicidad gratis. Tampoco le afecta tanto; sabe que Univisión y sus compinches, cuando las aguas se calmen, volverán a comer de su pastel, porque los negocios son los negocios. Ver para creer.

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