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ENTREVISTA NOTAS DESTACADAS

Claudia Lugo entre la cultura y la pandemia

Desde que era niña sabía que iba a ser periodista. El camino no siempre es recto y la llevó primero por la informática. Le costó un par de intentos, pero logó entrar en la Facultad de Comunicación.  Cuando pensaba en su vida en los medios lo hacía desde la perspectiva de la prensa escrita, pero desde temprano llegó a la televisión.

Hoy Claudia Lugo es una profesional del periodismo cultural. Se le puede ver en varios espacios donde hace gala de la elegancia que la caracteriza. Su ambiente natural está en Canal Habana, donde comenzó su formación. Allí se desenvuelve también en otro papel, el de reportera en primera línea desde que comenzó la pandemia.

-¿Cómo ha sido trabajar tan cerca de la COVID-19?

-He visitado prácticamente todos los centros de aislamiento desde que comenzó la pandemia. Había días en los que terminaba de grabar las culturales en el Canal Habana, me quitaba los tacones e iba para un centro de aislamiento.

Ha sido muy difícil trabajar desde la zona roja, porque yo vivo con mi padre que tiene 84 años y me ha tocado reportar desde lugares donde hay personas contagiadas, de donde recuerdo sobre todo a los niños. Tengo que tomar muchas medidas para no llevar la Covid a la casa. Y por supuesto, también está el miedo a enfermar, que es normal en estas circunstancias.

En ocasiones tuve que hacer hasta cuatro coberturas diarias, ya que la inmediatez demanda mucho esfuerzo. Algunos profesionales tuvimos que salir de nuestras zonas de confort para mantener actualizada a la población.

A pesar de eso, ha sido una de esas experiencias que me han hecho madurar como periodista, como profesional y como persona, porque se aprende a valorar muchas cosas de la vida, como el simple hecho de estar vivos. Aunque a veces siento que me han caído 20 años encima, no sé si de experiencia o de cansancio.

-También has participado en coberturas sobre eventos climatológicos…

-Las tormentas y los eventos naturales son de esas coberturas que más disfruto como reportera, porque generan mucha adrenalina. Recientemente, con la tormenta Ida, me puse unas botas de agua y fui a reportar. Es complejo, pero si uno está enamorado de la profesión siente el deseo de reportar.

¿Cómo llegaste al periodismo cultural?

-No sabía que estaba interesada en el periodismo hasta que en sexto grado me mandaron a hacer un trabajo sobre mi barrio y había que entrevistar a una personalidad.  Entrevisté a Norka, la primera modelo de la Cristian Dior aquí en Cuba y esposa de Korda, y a David Calzado, que eran mis vecinos.

Después, cuando entré en la carrera pensaba que iba a cambiar el mundo, pero con el diarismo me di cuenta de que no es así, que se aporta a un cambio que puede funcionar con el paso de los años, aunque no seas el detonante de ese cambio. Hay trabajos a los que le se le imprime el sello personal; sin embargo, son un compendio de sellos personales los que cambian las formas de hacer en el periodismo.

Me gustaba mucho la crítica social, pero cuando me tocó hacer prácticas en el Canal Habana me recibieron Maylín Legañoa y Anelí Ruiz, quienes conducían las Culturales en aquel momento, y me enamoraron del canal.

El periodismo cultural lo tomé como un reto, porque a veces me parecía un poco banal. Al principio quería trabajar en prensa plana, en alguna publicación como el Caimán Barbudo o Juventud Rebelde, pero la televisión me atrapó. Me gustó mucho la libertad que me daban, las maneras de hacer que me enseñaron y me quedé en Canal Habana. Aquí se reciben a muchos jóvenes y es como una especie de academia. Llegan, aprenden y salen para otros medios. Yo he elegido quedarme.

Cuando comencé estuve mucho tiempo haciendo coberturas. En este telecentro no hay redacciones señaladas. Todos los periodistas pasan por todos los sectores y si tienen que apoyar a otros colegas, lo hacen… Claro que los que se encargan de la parte cultural, por ejemplo, crean alianzas con las fuentes y eso propicia confianza.

En ese momento Ilén González Bolaños me propone que comience a trabajar en Sitio del Arte, con Julia Mirabal, que para mí es una de las grandes escuelas que he tenido, junto con Caridad Bermúdez, la directora del informativo de Habana Noticiario. Son dos personas que se asemejan muchísimo en sus maneras de hacer porque son de la vieja escuela.  Ellas me enseñaron la exquisitez y la exigencia en el trabajo. Después de eso, comencé a hacer la conducción de Culturales en el suplemento informativo del canal.

-¿Cómo te sentiste la primera vez que trabajaste en vivo?

-Mi primera experiencia fue en Arte 11, junto a mi compañera en aquel momento y que es como una hermana, Antoinette Duquesne. Después de eso llegó En tiempo real, de Canal Caribe, que es en vivo también. Posteriormente, tuve la oportunidad de trabajar en Buenos Días. Y en estos últimos momentos me mantengo como la conductora de Culturales de Canal Habana y trabajo como periodista del Noticiero Cultural.

Para mí salir en vivo fue como cuando uno se enamora y te da esa cosquilla en el estómago. Es, hasta cierto punto, adictivo. Desde que la pandemia empezó no he podido salir en vivo porque el segmento cultural de Habana Noticiario se graba.

-Algunos piensan que el periodismo cultural es cosa de mujeres…

-En Canal Habana había un esquema de que los periodistas que hacían deportes tenían que ser hombres y culturales mujeres. Miguel Moré es el primer hombre en conducir la sección de culturales en este medio, una propuesta que yo apoyé, porque para mí él es uno de los periodistas mejor preparados que he conocido, pero necesitamos más, porque como dice el refrán: un palo no hace monte.

-¿Qué crees que debería mejorar el periodismo cultural en Cuba?

-Tienen que mejorar muchas cosas. Debemos evitar el eventismo. La covid nos ha demostrado cuántas cosas se podían hacer y cuantos géneros hemos olvidado, que no se tomaban en cuenta por el constante flujo de actividades.

Al no haber actividades y mudarse todo al ciberespacio, se demostró que hay muchas formas de generar información, que no tienen que pasar necesariamente por asistir a un evento. Se pueden realizar más críticas y reseñas. Esos géneros se habían perdido un poco en el periodismo cultural, pero se han ido recuperando a raíz de la pandemia, aunque falta muchísimo más por hacer, en función de un mejor periodismo.  Y en cuanto a la televisión en sentido general creo que la mejor manera de ser buenos profesionales es escuchar a las personas que la consumen, ponernos en el lugar del televidente y no perder nunca la perspectiva de lo que es noticia.

-¿Cuáles son tus planes para el futuro?

-No me quiero quedar solo en la conducción, quiero ser directora de televisión. Estoy esperando que la pandemia me permita estudiar mi master en realización audiovisual, tener mi propio proyecto de programa cuando esté un poco más preparada, también me gustaría hacer documentales.

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