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Cuando nuestra televisión era “de palo”     

En el reino del celuloide

Se habla poco o nada sobre estos temas y siempre es bueno hacer un poco de historia. En la segunda mitad del siglo XX, el cine se integró rápidamente a la televisión, haciendo uso de la técnica más avanzada de la época: película de celuloide de 16mm.

Al triunfar la Revolución en 1959, los canales comerciales existentes ya acumulaban una década de experiencia en la utilización de las técnicas cinematográficas aplicadas a la televisión, sobre todo en la realización de noticieros, cortos y programas. Con el kinescopio(1) se filmaban los programas completos para su posterior exhibición en otras provincias y fuera de Cuba.

Las cámaras Bell & Howell, especialmente diseñadas en los Estados Unidos para soportar los rigores de la guerra, eran las preferidas por los camarógrafos del NTV. Eran cámaras de cuerda que se cargaban con un rollo de cien pies de película silente, dotadas de una torreta con tres lentes: uno normal, uno angular y un telefoto de poco alcance, pero suficiente para las coberturas noticiosas.

También contábamos con cámaras Bolex Paillard, de fabricación suiza, -menos blindadas que la B&H-, pero dotadas de un versátil y confiable mecanismo de cuerda. Mejor aún, admitían los entonces novedosos lentes Zoom(2).

A mediados de los 70, el NTV adquirió cámaras soviéticas Konvac. Había que sincronizarlas a 24 cuadros/seg con la película rodando. Esto era una dificultad para filmar “cámara en mano”, aunque, como ventaja, trabajaban con baterías portátiles recargables.

Estas cámaras se utilizaban en el NTV para cubrir noticias y realizar otros géneros con película silente de 16mm, en blanco y negro, de dos perforaciones y reversible. ¿Qué es esto de reversible? Pues que, al revelarla, se obtenía una película en positivo. Una vez seca, podía editarse y su contenido transmitirse con relativa inmediatez.

Su Majestad, la Auricon

En realidad, la favorita de las cámaras de la época era la Auricon, fabricada en Hollywood, meca del cine en Los Ángeles, California. Utilizaba la misma película, pero de una perforación. Trabajaba con corriente alterna de 110 v y daba la posibilidad del sonido directo; de ahí su utilidad en el género entrevista.

En el margen no perforado del celuloide se registraba el sonido mediante una minúscula lámpara excitadora dentro de la cámara. Este procedimiento se conocía como sonido-óptico, ya que la banda sonora era visible en la película revelada. Esto lo diferenciaba del sonido grabado mediante el registro magnetofónico normal en el cine, pero inadecuado, -por lo complejo y largo del proceso-, para la realización de noticieros televisivos de frecuencia diaria.

Cámara Bell & Howell.

La entrevista filmada con la Auricon se editaba con los mismos medios técnicos que la película silente: dos carretes con manivelas, un visor, una empalmadora (splicer) para cortarla y splicing-tape para pegarla. Hoy parece algo totalmente artesanal, -y lo era-, pero exigía de los editores un riguroso desempeño profesional.

Cuatro fotogramas de diferencia entre la imagen y el sonido dejaban sin sincronismo el movimiento de los labios y la voz del entrevistado. Los editores debían cortar la película con suma precisión. Curiosamente, esto de la falta de sincronismo se ve hoy todos los días en pantalla, pese a la total digitalización de la imagen y el sonido. ¡Que enigma entre las tecnologías!

La pechera de “El Ñato”

Trabajar con la Auricon no resultaba fácil por su peso, la impedimenta de la “maleta de sonido”, los también pesados magazines de 200, 400 o 600 pies de película y el changing bag (3). Requería un buen trípode para ser utilizada. Sin embargo, con un poco de imaginación y destreza, se lograba filmar secuencias poco usuales en las entrevistas.

Cámara Auricon.

En una ocasión hice una entrevista “por cortes” que parecía grabada con una unidad de control remoto y tres cámaras. Se trataba de un reportaje sobre la primera computadora electrónica que funcionaba en Cuba. Instalada en un gran salón de la entonces Junta Central de Planificación (Juceplan), la enorme máquina se estrenaba en función del primer Censo de Población y Vivienda, en el año 1970.

Por sus dimensiones y complejidad, la computadora ocupaba un espacio igual al de un apartamento grande, de sala-comedor y tres cuartos, lo que me daba posibilidades para “mover la entrevista”. Mi camarógrafo, Orlando O´Reilly, alias “El Ñato”, movía la Auricon sostenida sobre una pechera ajustada al torso con unos arreos. Gracias a esta innovación de su propia factura, el experimentado camarógrafo filmó varios planos secuencia (4) en los que el entrevistado y yo recorríamos las áreas que ocupaban la computadora y sus complicados y voluminosos controles, interfaces e impresoras.

Camarógrafo con Konvac.

En otra ocasión entrevisté al director de una empresa agrícola mientras conducía su yipi por las guardarrayas de los campos sembrados. O´Reilly iba en el asiento trasero con la Auricon en la pechera. Buscó un encuadre en plano medio del director mientras este manejaba y respondía mis preguntas con los campos cultivados de fondo, visibles a través del parabrisas.

Había que buscar formas creativas de utilizar el travelling (5) en una entrevista ante la poca movilidad que permitía aquella cámara. En este caso, la corriente para operarla se obtenía de una batería de 12v, a través de un convertidor de voltaje, dos pesados trastos más a cargar. Era trabajoso, pero no imposible.

El celuloide: una gran escuela

La ventaja de la Auricon consistía en que simplificaba el proceso de filmación – revelado – edición. A pesar de los engorros y dificultades con la cobertura y realización de noticias y otros géneros en la época del celuloide, este constituyó una gran escuela para reporteros y redactores del Noticiero de Televisión y demás programas informativos.

Entrevista con Angela Davis.

Trabajar con película creó en todos nosotros un sentido de la racionalidad en el trabajo que, a mi juicio, se ha perdido; primero con el advenimiento del videotape y luego con la digitalización de los soportes audiovisuales. Sobrevino una era de derroche de recursos y tiempo.

Durante la televisión “de palo”, 36 pies de película editada equivalían a un minuto “en el aire”. Los magazines que utilizábamos con la Auricon en las entrevistas, cargaban 200, 400 o 600 pies de película; poco más de 5, 10 y 15 minutos de duración, respectivamente.

El género entrevista en las emisiones del NTV dependía de la Auricon, que además se utilizaba para filmar los discursos, testimonios o declaraciones de dirigentes y personalidades. Cuando el periodista del NTV salía a hacer entrevistas con la Auricon tenía que tener muy claro lo que iba a preguntar y la intencionalidad con que iba a hacerlo, para asegurar respuestas precisas.

La película no se podía rebobinar y regrabarse como se hizo en su momento con el videotape. La entrevista mal filmada, un sonido mal grabado o la pregunta mal hecha, con una respuesta insuficiente, sólo tenía un destino: el latón de la basura.

Pero la cámara Auricon, en nuestro quehacer como periodistas-realizadores del NTV, fue una tremenda escuela de disciplina, sagacidad y exigencia profesional. No daba margen para imprecisiones y errores. Por todo esto, la Auricon tiene mucho que ver con la historia de un género tan difícil como la entrevista para la televisión.

Para hablar de la entrevista y otros aspectos de televisión informativa habrá tiempo y espacio. Preferí adelantarles hoy el tema del celuloide como soporte que marcó una época… antes que se me olvide. La Habana del Este, 16 de abril de 2019.

Notas:

(1) Kinescopio: consistía en una cámara de película acoplada a un monitor, debidamente sincronizada, para filmar los programas “en vivo” y garantizar su posterior retransmisión en las provincias y su conservación en filmoteca.

(2) Lente zoom: daba la posibilidad al camarógrafo de variar la distancia focal a voluntad y variar el encuadre sin desplazar la cámara.

(3) Changing bag: (o chichimbá, en el argot de nuestros camarógrafos), era un saco negro sellado, con dos mangas ajustadas para introducir los brazos y así recargar los magazines a puro tacto, sin peligro de exponer la película a la luz en exteriores.

(4) Plano secuencia: comprende una secuencia completa, donde la cámara avanza, retrocede y se desplaza en cualquier dirección y encuadre, sin cortar la toma.

(5) Travelling: movimiento de la cámara cuando sigue a alguien o algo que se desplaza. Requiere de un vehículo con marcha estable o de un estabilizador de cámara, como el steadicam. Bastante bien lo lograba “El Ñato” con su pechera.

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