COLUMNISTAS

¿Solo para escritores muertos?

Recientemente me detuve en el plan de actividades de una biblioteca. Lo leí con detenimiento y me sorprendí al darme cuenta de que todas las actividades programadas — y créanme que no exagero — estaban relacionadas con escritores fallecidos. En todas las fechas conmemorativas, ya sea el nacimiento o la muerte de un autor, se organizaban actividades dedicadas a su obra. Me resultó curioso y, en cierto modo, un tanto desalentador, que las bibliotecas parecieran estar más enfocadas en homenajear casi únicamente a escritores del pasado, que en promover y apoyar a los autores contemporáneos.

Es comprensible que se rinda tributo a grandes figuras de la literatura que han dejado un legado importante; pero, ¿qué pasa con los escritores vivos que también aportan una obra? ¿Por qué no se les ofrece el mismo espacio y reconocimiento en nuestras bibliotecas?

Una de las posibles causas de esta tendencia es el facilismo por parte de las bibliotecas. Es más sencillo organizar actividades sobre un escritor del que ya se ha escrito y del que se dispone de mucha información, que tener que investigar, leer y analizar la obra de un autor de nuestro tiempo. Es comprensible que el trabajo de promover a escritores vivos requiera un esfuerzo adicional, pero es fundamental para mantener viva la literatura actual y ofrecer variedad y frescura a los usuarios. Las bibliotecarias deben leer tanto a los clásicos como a los escritores actuales. ¿Qué libros promueven — o de qué forma los promueve — una bibliotecaria que no lee? En ese sentido vale pensar en una profunda actualización de nuestros recursos humanos. No basta con conocer sistemas de clasificación en instituciones cuya función principal es la de promover la lectura.

Es hora de que las bibliotecas se comprometan a promover también a los autores contemporáneos. Es necesario abrir espacios para presentaciones de libros, análisis de sus obras, charlas, entre otras actividades que ofrecerán visibilidad y apoyo a la literatura actual. Las bibliotecas tienen la responsabilidad de ser un punto de encuentro entre la comunidad y la cultura, y esto implica una oferta variada y actualizada.

Es urgente replantear enfoques en cuanto a las actividades literarias de las bibliotecas y ese es un aspecto esencial e inaplazable: incluir en la programación, propuestas que den voz a escritores vivos. (Tomado de El Caimán Barbudo).

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