Diálogo sobre el Código de las Familias
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Cuba se acerca a tener un nuevo Código de las Familias

A finales de abril, Cuba concluyó el proceso de discusión popular del Código de las Familias, una iniciativa jurídica que busca ser un retrato de la sociedad cubana. Llegó por necesidad, porque mucho ha cambiado en el panorama social de la isla desde la década de los 70, cuando el Código vigente entró en vigor.

Hoy, las familias son diversas y la realidad ha cambiado, acorde con el resto mundo. Así coincidieron millones de cubanos quienes, desde cada comunidad, e incluso desde sus perfiles en las redes sociales, han debatido y enriquecido el documento, han sido parte de este proceso imprescindible e impostergable.

La migración, el entorno digital, la modernidad, son aspectos que transversalizan nuestro entorno y han motivado también ese proceso de transformación social que no se detiene en Cuba.

La Unión de Periodistas de Cuba dialogó con la vicedecana de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, Joanna Pereira, en estos días en que el proceso de consulta popular está por terminar. Ella es uno de los principales expertos que han diseñado el nuevo Código, que busca la equidad y la igualdad, y que suma derechos para todos.

¿Por qué era necesario un Código de las Familias?

El interés social que ha suscitado el documento en los últimos meses demuestra lo importante que ha sido su confección para nuestra sociedad. Gracias a él, la gente tomó las redes sociales para compartir sus historias personales, para demostrar que, gracias a la creación del nuevo Código, todos tenemos los mismos derechos, independientemente de nuestra identidad de género, raza, u orientación sexual.

Código de las Familias
Joanna Pereira es también vicedecana docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de la Habana y profesora auxiliar de las asignaturas Derecho Civil Parte General y Derecho Sucesiones. Foto: Stephania Núñez/Cubaperiodistas

Gracias al proceso de debate popular, pudimos conocer la historia de Pauli, un niño que vive feliz con dos mamás. O la historia de Dailene Dovale, quien vivió con sus abuelos después de que su mamá emigró. Y conocimos a Gabriela González, una mujer trans quien desde niño se quiso vestir como niña.

La aprobación de la nueva Constitución de la República, en 2019, desencadenó un proceso de reformas muy vertiginoso. Desde entonces, se han creado proyectos de ley sobre pequeñas y medianas empresas, y otros diversos temas. Pero ninguna iniciativa ha sido tan discutida como la del Código de las Familias.

Se dice que este es un código de los afectos. ¿Por qué?

El mundo del derecho tenía hasta ahora una mirada muy fría hacia todo lo relacionado con el ámbito familiar, y se circunscribía a conflictos, matrimonios, divorcios, separación de bienes. Sobre todo, defendía la familia tradicional: mamá, papá, niño. La nueva versión del Código propone una visión más humana y cercana a la gente, más justa con nuestra sociedad. Prioriza y potencia los afectos y el amor.

Gracias a la visión de psicólogos y sociólogos, incluimos todos los afectos que pueden conformar una familia, que puede estar integrada por una madre y un padre, dos madres, dos padres, abuelos y nietos.

¿Cuál es el cambio que introduce el documento sobre las relaciones de paternidad y la pluralidad familiar?

Este es uno de los temas más debatidos por el pueblo. Potencia la responsabilidad parental y suma los derechos y deberes que deben cumplir los padres hacia sus hijos y viceversa. No quita ni un solo derecho de los que se incluyen en el Código vigente, sino que suma muchos otros.

Elimina, por ejemplo, el matrimonio infantil. Antes de este logro, la isla permitía el casamiento de las niñas a partir de los 14 años y a los niños a partir de los 16 años, siempre y cuando contaran con la autorización de sus tutores legales. Una vez que esto ocurría, los padres perdían potestad sobre sus hijos.

Por otro lado, se agregó el reconocimiento de la autonomía progresiva de los menores de edad. Este término significa que debemos proteger y exigirles responsabilidades a nuestros hijos acorde a su edad.

Por ejemplo, cuando tenemos un niño de tres años y lo llevamos al parque, lo tomamos de la mano para cuidarlo del peligro. Cuando tiene seis años, lo llevamos al parque, pero ya los dejamos correr solo.

Cuando tiene 10 años, el niño va solo al parque y lo vigilamos desde lo lejos. Cuando tiene 15, ya no querrá ir al parque, sino a otros lugares acordes a su edad. En ese momento, tendremos confianza en él y sabremos qué exigirle. A esto nos referimos con la autonomía progresiva.

¿Qué aspectos novedosos introduce sobre el envejecimiento poblacional?

Gracias al documento, se amplía la protección de los ancianos, así como las personas vulnerables o discapacitadas.

En muchos de nuestros hogares conviven varias generaciones juntas, mientras que, en otros, los ancianos viven solos. Por eso, el texto incluye que los abuelos tendrán derecho a comunicarse con sus nietos, y también a tener la guarda y cuidado temporal de ellos en caso de que sus padres estén fuera de la isla.

Igualmente, podrán elegir dónde pasar su vejez, si en un hogar de ancianos, o en su casa; decidir quién se hará responsable de ellos, a quién le dejará sus propiedades, si tuviera. El texto potenciará su voluntad y libertad.

¿Qué camino le queda al Código para entrar en vigor?

Aún queda un largo camino. Tras terminar la etapa de consulta popular, la Asamblea del Poder Popular debatirá la versión que se enriquecerá con los comentarios del pueblo. Luego, se someterá a un referéndum y, por último, las autoridades le darán otro margen de tiempo para su entrada en vigor. Pero estamos cada vez más cerca de tener este documento imprescindible al alcance de todos.

Alejandra García Elizalde
Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana. Trabaja como periodista del diario Granma. Actualmente se desempeña como periodista de Telesur en La Habana

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