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Barrosoooo: pa´l Escambray

Medio en broma, medio en serio, Jorge Emilio Barroso Cruz, pasó buena parte de su vida diciendo que cuando muriera de ninguna manera lo metieran en una tumba, sino que lo cremaran y lanzaran sus cenizas en El Escambray.

Él no nació ni creció en esa cordillera ubicada en el centro de la isla. Sencillamente pasó allí varias etapas, quizás las más intensas de su vida, durante la lucha contra las bandas de contrarrevolucionarios que operaron en esa zona durante el primer lustro de la década del 60.

Cuando de niños, sus hijos y nietos le pedían que les contara sobre los combates o los alzados que capturó -también medio en broma, medio en serio- solía decir que, con sus 20 añitos a cuestas y su inexperiencia militar, más bien corrió delante de ellos.

Como hay tantas fórmulas para hacer periodismo, podría decirse que con las cartas, notas, fotos, objetos y enseres que se han atesorado por décadas en las gavetas y escaparates de este miliciano, se puede obtener material para escribir cien crónicas sobre la lucha contra bandidos en El Escambray o, quién sabe, construir una instalación artística digna de una galería. Uniforme, hamaca, mochila, cantimplora… parecían estar listos siempre para una movilización repentina.

Lo cierto es que, como miembro de las Brigadas universitarias José Antonio Echeverría, él rompió zapatos marchando en la que entonces llamaban Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana, subió al Pico Turquino en enero de 1960 junto a Fidel como entrenamiento para la misión que asumirían y se unió ese mismo año al Batallón que fue enviado al Campamento Dos Arroyos, ubicado en una intrincada zona de ese macizo montañoso.

Abril de 1960. Cerca de Algarrobo. Sancti Spíritus.

Barroso no era graduado universitario, ni estudiaba en la Colina. Había trabajado desde los 14 años. Más bien se infiltró entre aquellos jóvenes de la U.H., buscando un lugar, su lugar, para defender la Revolución que entonces no comprendía del todo, pero que empezó a amar desde ese espacio de estudios superiores al que no había podido acceder como estudiante.

Formado finalmente a finales de los años 60 como Técnico en electrónica, Barroso llegaría a ser una especie de electrón suelto dentro del heterogéneo pueblo que apoyó y ayudó a crecer a la Revolución cubana. Más que nada fidelista, no militó en partidos ni en organizaciones juveniles políticas, no tuvo cargos sindicales ni administrativos. Malamente hacía las guardias cederistas allá por los 70 y los 80.

Las mismas décadas en que, como todo un adelantado, además de trabajar responsablemente para el Estado, lo hizo por cuenta propia. Probablemente 50 por ciento de los televisores crin, caribe y otras marcas ya olvidadas, de todo Santiago de las Vegas, pasó por sus manos de mecánico avezado.

El combatiente del Escambray tuvo una clientela diversa, en lo político, en lo económico, en lo religioso… El respeto era mutuo, la necesidad también. Él era algo así como un médico, el que curaba esos aparatos en una época en que no se tiraban o cambiaban con tanta frecuencia como ahora, sino que acompañaban a las familias por largos años, siendo reparados una y otra vez.

Abril de 1960. Construcción de la carretera de Algarrobo a Condado. Sancti Spíritus.

Barroso nunca rompió relaciones de amistad con amigos o familiares que emigraban y, aunque fue a las marchas del pueblo combatiente y a la Plaza, tantas veces, no hizo actos de repudio ni a su admirado fotógrafo del barrio, ni a la vecina que vivía encima de la bodega, ni a nadie que pensara o actuara diferente a él. Nunca juzgó ni permitió que lo juzgaran y a uno de sus mejores amigos, pero extremista “revolucionario”, le cantó las 40 más de una vez.

No lo dijo explícitamente, pero creyó que la patria es muy grande, tanto así que para él cabían dentro de ella lo humano y lo divino, por lo tanto, también sus amigos espiritistas de El Vedado, por ejemplo.

Claro, todos tienen sus preferencias y para Barroso, eras sagrados los miembros de su batallón: Alicia, Lecsy, Pedro Pablo, Cuevas, Vizcaíno, Capote, Carvajal, Miyasaka…, con los que acudió, también una y otra vez, a homenajes, actos, fiestas, recorridos, y a la narración, frecuentemente en la propia Universidad de La Habana,  de las anécdotas de cuando corrían, no delante, sino tras aquellos bandidos para capturarlos.

Marzo 2022 Indicador de la entrada a Campamento Dos Arroyos, ubicado a unas 3 horas caminando de la comunidad Algarrobo, Sancti Spíritus.
Eduardo Soto (Uva). Trabajador de la planta de agua de Algarrobo.

Muchos de esos milicianos ya hicieron su último viaje, el que hace ahora Barroso, en marzo de 2022, desde La Habana hasta Manicaragua (Villa Clara), de allí hasta Güinía de Miranda, pasando después por Algarrobo (Sancti Spíritus), donde ha aparecido Uva, un guía voluntario, improvisado, salido de la nada, quien ha servido de “práctico” por el sendero que lleva hasta el sitio donde estuvo el Campamento Dos Arroyos, en la limpia del Escambray.

Paraje del Escambray espirituano.
Movilización años 80

En un punto del trayecto, quienes acompañan a Barroso esta vez -combatientes a sus maneras de otras batallas, humanas y políticas- se han detenido ante tanta belleza natural, para dejarlo seguir solo y libre, con esa misma libertad de pensar, creer y hacer lo que se le vino en ganas, por su patria y por su Revolución, sin pedir ni recibir nada a cambio, que no fuera la satisfacción de haber sido feliz, aquella vez, peleando entre esas montañas.

Foto de portada: Abril del 1960. El Escambray espirituano. Barroso sentado a la derecha.

Fotos: Carol Canel, Daniela Muñoz y Archivo personal de Jorge Barroso Cruz

10 thoughts on “Barrosoooo: pa´l Escambray

  1. Muy bella esa crónica mi querida esthersita, tu padre un gran hombre, especial, que fundó una familia excepcional junto a tu madre bondadosa y la abuela conocí. Ustedes son muy especiales y siento que me une algo más que la amistad a ese colectivo que siempre me recibe y apoya con tanto cariño. Un abrazo.

  2. Es maravilloso rendirle tributo a quienes han forjado una gran familia como la Barroso-Sosa y sus bellas descendientes en lo espiritual y físico. Muy emocionante y magistralmente contadas estas memorias cronicadas. ¡Gracias Esthercita por tu delicada y tocante forma de comunicar en cualquier lenguaje que utilices! BENDICIONES

  3. Preciosa crónica sobre tu padre, que ser maravilloso,no lo conoci,pero conociéndote a ti ya comprendo, que bien formó su familia,que valores y humanidad,para heredar,que padre tan lindo tuvistes,que lugar tan especialmente bello par a pernoctar, hasta siempre, Barroso.

  4. Jorge fue y es nuestra familia un hombre al que quisimos y queremos los que estamos y los que ya no están físicamente. Dejó un vacio que se complementa con su vida, llena de recuerdos , de gratos recuerdos, para quienes tuvimos el privilegio de sentirlo tan cercano. Gracias Esthersita por tu tan puntual remembranza.

  5. Me ha emocionado mucho lo que hiciste por tu padre porque desde su sencillez fue un Fidelista cabal y defensor de los principios revolucionarios.
    Además, se mantuvo firma en su humilde posición de obrero y revolucionario fiel a sus principios, nunca lo olvidaremos y se mantendrá vivo en todos los corazones que lo conocieron, esta es la opinión de una familia olvidada, Adelita ,de Capdevila.

  6. Gracias por los comentarios. Sabía que para lectores y lectoras estaría claro que se trataba de mi papá, pero no quise hacerlo explícito pues mis sentimientos personales quedan en casa y mi objetivo era sobre todo dejar un mensaje de cómo es posible sostener un ideal político sin herir, ofender o agredir al contrario. Eso , y además, intentar demostrar que todas las personas, por sencillas que sean, han hecho algo extraordinario en su vida.

  7. Excelente crónica de un hombre bueno que conocí mucho al lado de una mujer que atesoran una familia hermosa y con valores de ejemplaridad. Tengo la buena suerte de estar en el destino de ellos cuando nos conocimos en Nueva Gerona y nos unió para siempre el cariño por esthersita. QEPD querido Jorge.

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