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Aló cubano: una inyección de adrenalina

Aló Cubano intenta unir al periodismo y al entretenimiento para informar al público rompiendo esquemas arraigados en la televisión. Recientemente comenzó a transmitirse  por el Canal Educativo esta revista de 30 minutos en la que  se abordan temas de la actualidad nacional desde el debate.

El  proyecto pretende trasladar la polémica de las redes sociales a las pantallas televisivas, empleando una estética y lenguaje diferentes, propios de las plataformas digitales. En un principio, la  iniciativa se concibió para ser divulgada  en la web, pero alcanzó su espacio en la tele gracias a la frescura con la que aborda los asuntos  más complejos en materia de política, permeándolos con un toque de humor, sátira y hasta ironía.

“En cuanto al formato y lenguaje, queremos romper esquemas, que la gente comente por lo bien o por lo mal… en Internet todo es posible. Un sin número de tendencias, causas, creaciones visuales, aparecen cada día en las redes sociales, así que nuestro contenido debe estar actualizado, no solo con la inmediatez noticiosa, sino, además, en el formato”, explicó Ever Miranda, realizador de Aló Cubano.

Videos, memes, emojis, gifts y una serie de colores llamativos forman parte de su visualidad. En ella, juegan a la vez con lo moderno y lo vintage, dándole un toque sobrio, y al mismo tiempo informal. Sin embargo, lo  visual  no significa  todo, pues también puede  verse a periodistas del Sistema Informativo desdoblándose en el rol de panelistas, interactuando  unos con  otros y debatiendo entre los diferentes puntos de vista que rodean a un fenómeno.

Según Miranda, el programa está dirigido al público que menos consume contenidos de actualidad noticiosa: los jóvenes millennials y centennials, aunque satisfactoriamente han alcanzado otros grupos generacionales que van hasta el adulto mayor. Pretenden, asimismo, captar la atención de los espectadores que tienen a influencers como líderes de opinión o que piensan que la televisión es aburrida y utilizan a Facebook para informarse.

Con este mecanismo se pretende redimensionar la noticia y brindarla de una forma alternativa, siempre con toda la seriedad y el profesionalismo que va detrás de la práctica periodística. De igual modo, el programa intenta recuperar una parte de la audiencia que cada vez más opta por  las redes sociales al  no encontrar  en los esquemas tradicionales televisivos la respuesta a sus inquietudes, o simplemente no se ve representada en este medio masivo de comunicación.

Aunque la  estrategia no es para nada nueva, y se implementa en las grandes televisoras del mundo, sin dudas constituye un reto cambiar los quehaceres arraigados dentro de nuestra televisión y que se han convertido en el estándar para informar. De ahí que el programa busca  mantenerse en contacto con el público como su nombre lo indica.

Aló Cubano se diferencia de otros espacios por la propia  desigualdad que  ocurre entre diálogo y debate. Actualmente, existen varios espacios donde se genera un diálogo consensuado entre los panelistas o presentadores quienes comparten los mismos puntos de vista con respecto a un tema. Aló Cubano da margen a la contradicción, a discutir, al debate. Ofrece diversas formas de entender determinado  tópico,” comenta Yuri Aguiar, uno de los panelistas.

El programa se transmite con una frecuencia semanal los lunes a las seis de la tarde, lo cual  trae consigo un reto considerable: el de la inmediatez. “Eso nos obliga a buscar temas atemporales, donde  mezclamos los políticos con los culturales, las misceláneas, las curiosidades… Además de que pretendemos reflejar en los debates los temas que son tendencia en las redes sociales, es una forma de que la teleaudiencia vea reflejada en el programa lo que comparten y leen en Facebook u otra red”,  explicó Aguiar.

Aló Cubano es una propuesta interesante que intenta dinamizar las noticias, hacer que el televidente sea parte de la experiencia y,  en esencia, trasladar el debate sobre la actualidad nacional a los medios tradicionales; por ello es un buen ejemplo a tener en cuenta para futuras producciones.

Resulta  un espacio necesario en nuestra parrilla de programación,  pues  ofrece al periodismo televisivo una inyección de adrenalina. Según Yuri Aguiar, “es necesario que el ICRT se encamine en la creación de programas que vayan más allá y logren capturar las complejidades y contradicciones que hoy conforman la realidad cubana, porque de no hacerlo estamos perdiendo espacios. Nuestros públicos simplemente están buscando otros referentes. No podemos darnos el lujo de que el debate en la sociedad lo impongan o lo pretendan imponer referentes políticos que no están necesariamente en favor de la sociedad como conjunto”.

 

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