fbpx
COLUMNISTAS

Cuba, Pandora y la lista donde no estamos

A nuestros enemigos les encanta ponernos en cuanta lista se les ocurra, pero en algunas nos quedamos fuera. Pandora abre la caja de vez en cuando y deja salir un pomposo escándalo, que salpica con sus aguas corruptas a presidentes (como los de Chile y Ecuador), cantantes, empresarios y a otras celebridades de la misma especie. Todo se hace en nombre del dinero y muy poco, o casi nada, sucede a los encartados, más allá de titulares en los grandes medios, análisis de expertos y declaraciones altisonantes.

Los ricos ya no solo son cada vez más ricos, sino también más tramposos y dentro de esa caterva van los políticos de la sacrosanta democracia capitalista, esa que reclaman para Cuba, pero donde hay solo dos opciones: o eres un presidente millonario y todo estará «bien» o eres un presidente humilde, como una rara excepción (puede ser indio, maestro u obrero), pero entonces, de manera automática y sin importar lo que hagas, el aparato de prensa y los engranajes del poder lo convierten en «dictador». Cuando un mandatario o funcionario público se aparta de la supuesta normalidad del lucro y no amasa fortunas, evadiendo impuestos o simplemente explotando el trabajo ajeno, debe pagar bien cara la herejía.

Entre muchas otras cosas, no le perdonan a Cuba que pretenda gobernar con ministros sin cuentas bancarias abultadas en paraísos fiscales, yates personales, autos de lujo y viajes de placer; no es aceptable un país con jefes de Estado que no han aprobado para sí sueldos vitalicios, ni pueden concebir un parlamento con diputados que jamás reciben un centavo por su labor.

Y no es que la corrupción resulte ajena en estas tierras, pero la impunidad y la desvergüenza no son tolerables, ni tienen nuestros problemas de esa naturaleza la magnitud de aquellos que cotidianamente sacuden a esas sociedades, donde el soborno, la trampa y el robo a las finanzas públicas son indisolubles de la política en esas latitudes.

Pandora seguirá abriendo su caja, algunas caras podrán sonrojarse y tal vez se abra un tímido y dilatado proceso, en el cual casi seguro no serán condenados los de mayor fortuna, pero algo es real, mientras tengamos Revolución y el socialismo, antídoto contra esos vicios, no habrá un dirigente cubano en la lista de tan oscuros papeles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share via
Copy link
Powered by Social Snap