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COVID-19

Covid-19: Una dosis de vida para África

John Nkengasong, director de los Centros Africanos para el Control de Enfermedades, no pudo encontrar mejor asociación de ideas al expresar, hace unos días, que “África está experimentando una hambruna de vacunas”.

Ese preocupante escenario al que se enfrenta el país fue contorneándose poco a poco y aunque nunca faltaron las alertas por parte de la comunidad internacional ante el retraso de la inmunización en el continente, ninguna acción ha sido lo suficientemente efectiva para revertir la situación.

Al cierre del mes de septiembre, solo 15 de los 54 países soberanos que integran la región, lograron la vacunación completa del 10 por ciento de la ciudadanía, un objetivo superado por casi el 90 por ciento de las naciones ricas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con ese organismo internacional, en la mitad de los 52 países africanos que han recibido los fármacos contra la COVID-19, solo están vacunados con el esquema completo, un dos por ciento o menos de sus habitantes.

La agencia de Naciones Unidas para la Salud planteó, como propósito, finalizar el 2021, con el 40 por ciento de la población vacunada, una cifra cada vez más utópica e irrealizable en el continente.

Para el coordinador del Programa de Inmunización y Desarrollo de Vacunas de Salud para África, Richard Mihigo; la principal dificultad no está en los envíos de los medicamentos sino “en los opacos planes de entrega”. De ahí que la OMS haya abogado por que en las farmacéuticas se hagan públicos sus planes de distribución y prioricen a las naciones más pobres, pues de las más de 6 000 millones de dosis suministradas a nivel mundial, solo el dos por ciento ha llegado a África, una realidad que contrasta con los elevados porcentajes de Europa y Estados Unidos.

El director regional africano de la OMS, Matshidiso Moeti, expuso que el mundo está movido por “decisiones políticas que priman sobre el conocimiento científico, porque aún no existe consenso de que las vacunas pierdan su eficacia con el tiempo”, un enunciado que pronunció ante el hecho de que algunas naciones administran dosis adicionales a quienes ya están vacunados.

La secretaria general adjunta de Naciones Unidas y directora del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo (Pnud), Ahunna Eziakonwa, considera que cumplir con los propósitos trazados deriva de un aumento significativo del ritmo de administración de dosis, solución que depende también de la capacidad de los países africanos para construir sus propias instalaciones de producción.

“Poner fin a la pandemia mundial -expuso la lideresa- depende de que se logre rápidamente la equidad vacunal en África” porque-agregó- una vacuna para todas las personas “ofrece a cada africano y a la comunidad mundial, una dosis de vida”.

Foto de portada: WHO/ UN.

(Tomado de Cuba en Resumen)

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