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Se enteró del Premio Nobel en un campo de concentración

En la relación de los Premios Nobel de la Paz, al lado del nombre del galardonado en 1935 hay un asterisco, para señalar que nunca lo recibió. Ese es el caso del periodista alemán Carl von Ossietzky, quien se encontraba prisionero de Hitler en un campo de concentración.

Carl von Ossietzky nació el tres de octubre de 1889 en Hamburgo. Con 17 años escribió sus primeras cuartillas en un periódico semanal, portavoz del partido Unión Demócrata. En 1913 publicó su primer artículo antimilitarista, criticando la política del Ministro de Guerra de Prusia.

Pese a su delicada salud fue movilizado al Regimiento bávaro en 1916, por lo que se vio obligado a combatir como soldado en la I Guerra Mundial. De ella salió con un fuerte espíritu antibelicista, que plasmó en sus comentarios periodísticos, los cuales aparecieron en varios rotativos, llevando a la opinión pública el mensaje de una educación para la paz. En 1922 fundó el movimiento Nunca más la guerra.

Más tarde fue Secretario de la Sociedad Alemana de la Paz, con sede en Berlín, donde además era subdirector del diario Berliner Volkszeitung, caracterizado por su línea editorial demócrata y pacifista. En 1924 creó el semanario político Tagebuch.

En 1926 fue jefe de redacción en el semanario izquierdista La tribuna del mundo  y acentuó sus críticas a la política de rearme secreto del gobierno alemán, que violaba el Tratado de Versalles. Poco después fue director de ese diario. Sus posiciones le llevaron a cumplir un mes de prisión en 1927.

Carl von Ossietzky fue condenado el 23 de noviembre de 1931, por el delito de alta traición periodística, a 18 meses de privación de libertad en espectacular proceso llevado a cabo por espionaje contra el semanario El escenario mundial, porque en él había aparecido un artículo suyo denunciando el rearme secreto e ilegal que estaba ocurriendo en su país.

Fue liberado gracias a una amnistía concedida en 1932. Con el ascenso al poder de los nazis en 1933, tomó conciencia de la grave situación política de Alemania. Poco antes del incendio del Reichstag fue detenido en su casa por la Gestapo y sometido a trabajos forzosos a pesar de su delicado estado de salud.

Estaba en el campo de Esterwegen, creado en 1933 y comandado por Otto Reich. En sus instalaciones murieron asesinadas o debido al agotamiento por trabajos forzados unos 30 000 internos. En él fue donde Carl Von Ossietzky enfermó de tuberculosis.

Albert Einstein y otras personalidades iniciaron en 1934 una campaña pro Premio Nobel de la Paz a favor del periodista y pacifista Carl von Ossietzky.

El galardón le fue conferido en 1935. Se enteró en su reclusión de campo y el Reich le pidió que rechazara el premio Nobel, para así lograr un desmentido de las terribles condiciones de vida de Ossietzky y los abusos sobre su persona, pero con firmeza se negó rotundamente.

Goebbels prohibió a la prensa alemana ofrecer noticias sobre la concesión del Nobel. No se le permitió asistir a la premiación en Noruega.

Como resultado de la movilización internacional en favor de Ossietzky fue trasladado en 1936 a un hospital en Berlín. Murió el cuatro de mayo de 1938 a causa de la tuberculosis y totalmente debilitado en el hospital de la prisión sin haber recibido no solo el galardón, sino tampoco el importe del premio, que se asegura le fue entregado a un abogado hitleriano.

Hitler tomó el Nobel a Carl von Ossietzky como una ofensa “personal” y prohibió que en lo adelante los ciudadanos alemanes aceptaran tal reconocimiento. Pero, ironías del destino, un parlamentario sueco tuvo la descabellada idea de proponer al Führer para el mismo premio cuatro años después “por su contribución a los acuerdos de Munich de 1938 con Inglaterra, Francia e Italia”.

Claro que aquello no pasó del escándalo publicitario y la burla internacional. No hay Nobel de la Guerra, ni del Odio. El Nobel a Ossietzky fue también por ser anti-nazi, anti-Hitler. A este hombre que no pudo ir a recibir el significativo galardón, usted y yo podemos concederle otro eterno: el Premio Noble.

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Jesús G. Bayolo
Es periodista e historiador del ajedrez, toda una autoridad del tema en Cuba.

2 thoughts on “Se enteró del Premio Nobel en un campo de concentración

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