ENTREVISTA

El valor detrás de un lente

Por Yadira Mena Luis

Con casi 50 años de experiencia detrás del lente, Manuel de Feria García es uno de los fotógrafos jubilados más notorios de la prensa villaclareña. Comenzó su labor informativa en el periódico Vanguardia en 1970, y fue en el 2017 cuando puso un punto final a su profesión. Antes, al inaugurarse en el 2007 la carrera de Periodismo en la Universidad Central «Marta Abreu» de las Villas, se le invitó a que ejerciera como profesor de fotografía de prensa, labor que llevó a cabo durante cinco cursos.

Foto de la autora.

El año 1973 trajo sorpresas para De Feria, como lo conoce el gremio, al ser asignado a su primera misión internacionalista. «Mi primera misión de trabajo fue en Alemania, durante el X Festival de la Juventud y los Estudiantes, y estuve tres meses por allá. La segunda fue en el año 1983, en Angola, trabajando para el periódico Verde Olivo, y duró un año. La tercera y última la asumí en el 2000, cuando me asignaron la tarea de acompañar a una delegación médica de Cuba en Haití y estuve cuatro meses en ese país».

Para De Feria no hubo una misión más importante que otra, pero si más compleja y peligrosa. «Angola fue difícil, muy difícil, porque la guerra estaba en auge y había que ir a los lugares donde existían conflictos. Tuve suerte de que no me ocurriera nada desde el punto de vista físico, pero pasamos muchos aprietos» confesó el fotógrafo.

—De todas las anécdotas que vivió en el país africano, ¿en cuál vio la muerte más de cerca?

—Nosotros corrimos muchos riesgos, pero recuerdo una vez en que salvé el pellejo de pura casualidad. Un periodista amigo mío y yo teníamos que viajar un viernes, pero nuestros compañeros estaban organizando una fiesta, nos convencieron de que cambiáramos los pasajes para el martes de la semana próxima y pudiéramos asistir a la celebración. Así lo hicimos, y después nos enteramos que al avión en el que pensábamos viajar le habían puesto una bomba y murieron las 137 personas que iban a bordo.

La tenacidad y audacia propia de la juventud ayudaron a Manuel de Feria García a vencer muchos retos durante su misión en Angola. «Recuerdo una experiencia muy peligrosa en Huambo. La UNITA tenía una zona tomada, y aunque estaban rodeados por las tropas cubanas, no se sabía exactamente dónde se encontraban. Me preguntaron si en un helicóptero podía tomar fotos del lugar y sin pensarlo acepté. Como desde el aparato no lograba tirar buenas fotos, se me ocurrió buscar una tabla buena y amarrarme a la base. Me subí ahí y tomé las imágenes, aun a riesgo de ser descubierto y asesinado por el enemigo».

Durante sus años de experiencia, De Feria tuvo la posibilidad de acompañar a Fidel en 31 de sus viajes por la provincia villaclareña, siendo el último recorrido el de los restos del Comandante:

«Yo le tenía mucho aprecio a Fidel. Sentí y siento mucha admiración por él, no solo por lo que hizo por la Revolución, sino porque lo conocí desde niño. Mi padre era colono en Banes y tenía propiedades allá. Fidel y la madre de su hijo mayor enamoraban en la casa que estaba al lado de la de nosotros porque los padres de la muchacha no aprobaban ese noviazgo. Yo tendría 8 o 9 años y como él jugaba con nosotros, cada vez que llegaba era grande el corre corre que se armaba».

Los ojos de Manuel de Feria García se empañan por las lágrimas acumuladas tras sus espejuelos mientras recuerda a un Fidel joven, enamorado y juguetón. Para el fotógrafo, esos son detalles que no se borran ni siquiera con el paso de más de siete décadas de vida.

Foto de portada: Cortesía del entrevistado.

(Tomado de Vanguardia)

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