FOTOCRÓNICAS

Los primeros colores de La Habana

A principios del siglo veinte la bella ciudad de La Habana apareció por vez primera “a todo color”. En realidad no se trataba de colores auténticos sino de fotografías en blanco y negro transformadas mediante un procedimiento litográfico patentado en Suiza y conocido como fotocromo.

Con la primera intervención norteamericana en Cuba muchos comercios e industrias de aquel país se diseminaron por la Isla. En el sector fotográfico se instalan en la calle de O’Reilly los almacenes Leychehein, distribuidora de  cámaras y productos fotográficos, la Harry Brothers, representante de los productos Kodak, y la American Photo, fundada por Billy Ward, un emprendedor fotógrafo que además de tener una gran galería para retratar y un moderno laboratorio fungía como colaborador de varias publicaciones.

La Detroit Publishing Company tuvo cierto protagonismo en la producción masiva y la popularización de impresos al fotocromo. En 1897 trajo la tecnología a Estados Unidos y contrató como socio al afamado fotógrafo William Henry Jackson (1843-1942), quien aportó más de diez mil negativos en blanco y negro y continuó viajando extensamente por el mundo. En imágenes de distintos tamaños, hasta enormes panoramas, capturó paisajes, ciudades, hoteles, líneas de ferrocarril y llamativas edificaciones.

Eran tiempos en que la fotografía en colores no era aún factible como vendría después en forma de transparencias y fotos impresas. La demanda de los fotocromos entonces fue alta y se dice que solo una compañía produjo siete millones de impresiones en algunos años.

Qué distinto luce hoy el paisaje urbano de los muelles de San Francisco, en la actual Avenida del Puerto (Foto: Detroit Publishing Co)

Cuba y México estuvieron en la hoja de ruta de William Henry Jackson, un fotógrafo andariego que también incursionó en la pintura y en acciones bélicas. Por eso actualmente la colección de fotocromos que lleva su nombre, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, nos trae llamativas imágenes en colores de La Habana, en tiempos apacibles.

La célebre Fuente de la India, también conocida antaño como la Pila de la Noble Habana, en el Prado.

El fotógrafo catalán Jordi Capilla también fue autor de singulares imágenes de la ciudad que actualmente son un imán para coleccionistas de postales fotográficas, como el conjunto titulado Beautiful Havana. Su compañía, identificada como Ediciones C. Jordi, imprimía sus fotocromos en Alemania y en Estados Unidos, con el mismo sistema basado en fotos originales captadas por él en blanco y negro.

Son postales de época donde recordamos la apariencia lejana del Paseo del Prado, el Malecón, el Templete, la calle de O’Reilly o la de San Rafael, o estampas de vida cotidiana en la ciudad capital de Cuba, revividas a todo color gracias al fotocromo, una técnica bien antigua ahora perpetuada en el ambiente digital.

Imagen del Malecón captada por el fotógrafo catalán Jordi Capilla, convertida en uno de los fotocromos de la colección Beautiful Havana

 

Una calle de La Habana, en la colección de fotocromos de la ciudad capital de Cuba

Fuente: Biblioteca del Congreso EE.UU.

www. oc.gov/collections/detroit-publishing-company/about-this-collection/“William Henry Jackson,”

Foto del avatar
Jorge Oller Oller
Fotógrafo, reportero gráfico. Fundador de la Unión de Periodistas de Cuba y del Periódico Granma. Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la Vida. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

2 thoughts on “Los primeros colores de La Habana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *