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Carlos A. Palacio: Siempre al lado de Capablanca

Le pregunté a Carlos A. Palacio que en la época de las dos federaciones por cuál tomó partido y me respondió: “Siempre al lado de Capablanca.”

Su nombre completo es Carlos Antonio Palacio Toscano. Nació el 4 de noviembre de 1904 y falleció el 29 de diciembre de 1985. El primer historiador del ajedrez cubano fue Andrés Clemente Vázquez (1844 – 1901) y Palacio el continuador de su obra. También hizo aportes José Luis Barreras (1916 – 2005).

Esta entrevista duró más de 20… ¿horas? ¡años! Hicimos amistad desde mi inicio en el periodismo. Fue el árbitro principal en los tres Magistrales Juventud Rebelde (1975, 76 y 78). Era una enciclopedia andante que yo consultaba continuamente y cuando los datos eran complicados, a la mañana siguiente los tenía por escrito.

Un reportero novato que se estrena en una especialidad, si le gusta, en algún momento comienza una especie de metamorfosis para convertirse en especialista (y no me refiero a las gratificantes categorías docentes). Fue en uno de esos días indefinidos que me enteré de la existencia de un libro llamado “Ajedrez en Cuba. 100 años de historia”. Y además que el autor era mi amigo Carlos A. Palacio, quien, seguro estoy, no me lo había dicho por su modestia extrema.

-Me he enterado de la existencia de tal libro. ¿Cómo puedo conseguirlo?

-Con alguien que lo haya guardado y quiera venderlo. Yo no tengo ni un ejemplar.

-¿Y cómo se las arregla para ofrecerme tanta información especializada?

-Porque conservo los originales.

-¿Cómo es ese libro? ¿Cuál es su historia?

-La idea se me ocurrió en 1925. Me llevó muchos años recopilar datos y luego escribirlo. Quise plasmar todos los acontecimientos del ajedrez en Cuba desde 1836 hasta 1960. Bueno inicialmente era hasta el 58, pero lo extendí hasta el 60 al correrse su publicación, que finalmente fue a mediados del 61.

Palacio no conoció la computadora. Foto: Archivo del autor

-¿Y se agotó en seguida?

-Casi se agotó antes de que saliera, porque como yo no tenía dinero para su impresión, vendí suscripciones en todo el país para sufragar los gastos. La mayoría de los que aportaron aparecen en una relación dentro del libro, pero hubo otros de última hora que no están en la lista.

-¿Cuántos ejemplares se publicaron? ¿Dónde?

-En la imprenta Arquimbau, en La Habana. Salieron 250 ejemplares. He tratado de conseguir uno, pero no he podido.

-¿Ese libro tiene dos prólogos?

-Pudiera interpretarse así. El prólogo es del doctor Rosendo Romero y el doctor José Raúl Capablanca (hijo) escribió unas líneas sobre el autor.

(Ahora “hablo” con el lector. Estamos abordando el tema del incunable de la literatura ajedrecística cubana. Pude escribir de ajedrez cuando no tenía el libro, porque tenía a Palacio. Sé que hace unos años se vendió uno en la Argentina por 500 dólares).

-¿Qué otros libros ha escrito?

-Bueno, en 1962 se publicó la primera edición de La Defensa Siciliana. Pero no es el que le he dedicado. Esta segunda edición actualizada acaba de salir en 1973.

-¿Es cierto que fue elogiado por Fischer?

-Cierto, pero el que conoció fue el más sencillo, el de 1962.

-¿Y los demás libros?

-Como usted sabe pasé un tiempo en México para completar una petición y en mayo de 1985 vio la luz “Ajedrez en México. Apuntes Históricos”. En este mismo año salió el otro que le di, “Reglamento Oficial del Ajedrez”, publicado por la Editorial Oriente, de Santiago de Cuba.

Palacio detrás de Más Martín. En la imagen, Bayolo y Silvino García. Foto: Archivo del autor

-¿Cuándo aprendió el ajedrez?

-Cuando tenía 17 años, con el amigo Ramón Combarro el movimiento de las piezas y con Luis Soler Montes los aspectos técnicos.

-¿Su éxito de más destaque sobre el tablero?

-Campeón de Marianao en 1932, luego de superar en un match a Pedro Pablo Pino, y seguidamente tercero en el Campamento de La Habana, detrás de Francisco Planas y Miguel Alemán.

-¿Y en la modalidad de ajedrez rápido?

-En ella sí he ganado varios torneos, sobre todo en los años 50.

-Me han dicho era temible en el Club Capablanca…

-Por esos años se jugaba a peseta la partida y gracias a eso pude comer no pocas veces.

-¿Acudían muchos al club?

-Siempre estaba lleno. Asistían también personalidades de la cultura, como el actor Reinaldo Miravalles.

-¿Es de los primeros árbitros internacionales de Cuba?

– Los tres primeros fuimos en 1963 José Luis Barreras, Alberto García y y este servidor. Luego vino el título de Rolando Bruno Vázquez en 1965.

Palacio cambia el reloj de Smislov. Foto: Archivo del autor

-¿Gratos recuerdos en este aspecto?

-Muy gratos, sobre todo en la Olimpíada de La Habana y en los memoriales Capablanca. Una vez Smislov, tan correcto, se quejó del reloj y lo cambié inmediatamente.

-¿Cuál torneo destaca entre los que ofició como árbitro principal?

-El campeonato abierto de México, en Saltillo 1964, que ganó Francisco J. Pérez. Y, claro, nuestros queridos magistrales Juventud Rebelde, con la ayuda de Francisco Planas.

-Sé que ha ofrecido varias conferencias, pero hay una que se repite mucho. ¿Cuál es?

– Descripción de la Batalla de Waterloo en una partida de ajedrez. Ciertamente es la que más me gusta… y parece que a los que asisten también.

-¿Cuándo apareció su primera nota de ajedrez en un periódico?

-El 30 de enero de 1925, en La Prensa, firmada como “K. Arlos”, porque no me permitieron hacerlo con mi nombre y además era sin remuneración.

-¿Y cómo continuó?

-Permítame auxiliarme de lo que escribió J. R. Capablanca Simoni:  “En 1925 simultáneamente colaboró en la revista deportiva Fanático hasta que en 1927 continuó su sección en el Heraldo de Cuba. En 1930 a instancias de Joe Massaguer inició sus “Notas de Ajedrez” en el periódico El Mundo. Más de diez años escribió al  mismo tiempo una página de ajedrez en la revista “Carteles”, habiendo sido director de varias revistas ajedrecísticas y co-fundador de otras. Fue también uno de los que tuvo a su cargo la confección del libro Homenaje a mi padre, en 1942”.

-Los primeros recortes que guardé fueron publicados por Palacio en El Mundo. Eran Siluetas del IV Capablanca. ¿Hasta cuándo escribió en ese periódico?

-Hasta 1968. Me agradó mucho este testimonio del hijo del campeón mundial. “En 1941, en más de una ocasión oí a mi padre hablar en los términos más encomiables sobre el Sr. Palacio, periodista de ajedrez de El Mundo”.

Palacio, Bayolo y Planas en el I Magistral JR. Foto: Archivo del autor

-Datos para su archivo era una sección que yo no me perdía. ¿Dónde nació?

-En Jaque Mate y la continué en LPV. Le di este título para abordar temas históricos.

-¿Cuál es su gran orgullo en ajedrez?

-Que Capablanca me haya ayudado a escribir una crónica para El Mundo. Fue cuando la muerte de Lasker, en 1941. Se sentó a mi lado y me dijo “Puede usted escribir que de todos los maestros que he conocido, Lasker era el mejor…

-¿Cuándo conoció a Capablanca?

-En octubre de 1925, en una sesión de partidas simultáneas en el Club de Ajedrez de La Habana, lo vi de cerca por primera vez. Luego fuimos coincidiendo en otros sitios y comenzamos a saludarnos e intercambiar frases. Me causó muy grata impresión que en época en la que todavía existía algo (o bastante) de discriminación racial, Capablanca me tratara siempre con mucho respeto.

-¿Llegó a ser su amigo?

– Tuve el honor de ser su amigo, y conocí algunas de sus amarguras. Puedo asegurar que por encima del ajedrez Capablanca anhelaba sin cesar una superación concreta de nuestras relaciones mundiales.

-Cuando en 1938 Capablanca fundó la Federación Nacional de Ajedrez, oponiéndose a la Federación Cubana de Ajedrez, ¿por cuál tomó partido?

-Siempre al lado de Capablanca.

-¿Cómo era nuestro campeón?

-Ya publiqué un extenso trabajo con el título “El Capablanca que yo conocí”. Esta es una muy breve reseña: buen tipo y mujeriego, era abstemio y tampoco fumaba. Practicaba el tenis, el billar y el bridge. Dominaba los idiomas inglés, francés y portugués. Era amante de la música y la literatura. También de la vida bohemia, iba a desayunar muchas veces cuando todos almorzaban y prolongaba frecuentemente sus noches hasta la salida del sol.

-¿Era buen conferencista?

-No, no lo era, porque reducía las explicaciones a términos esenciales, creyendo equivocadamente que los demás seguían el proceso de su pensamiento privilegiado.

-Condecorado con la medalla Félix Elmuza, de la Upec, ¿cuál es el trabajo que más recuerda de los premiados en concursos José González Barros?

-“Presencia de Capablanca en la Unión Soviética”, publicado en la revista Bohemia del 15 de marzo de 1974.

-¿Puede decirme algo para utilizar en un trabajo sobre el fallecimiento del Campeón mundial de 1921 a 1927?

-Capablanca murió como debía, acaso como quisiera, al lado de un tablero de ajedrez.

-¿Enfrentó a Capablanca sobre el tablero?

-Varias veces, en simultáneas. Tengo esta partida, jugada el 7 de marzo de 1936. Como es natural, él lleva las blancas: 1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 d5 4.Ag5 Cbd7 5.e3 Ae7 6.Cf3 h6 7.Af4 c6 8.h3 Ab4 9.Db3 Da5 10.Cd2 0–0 11.a3 Ae7 12.Ad3 Te8 13.0–0 Af8 14.Cf3 dxc4 15.Axc4 Cd5 16.Ah2 Cxc3 17.bxc3 Df5 18.Tfe1 b5 19.Af1 Ab7 20.e4 Df6 21.e5 Dd8 22.c4 a6 23.c5 Ae7 24.Tad1 Cf8 25.Db2 f5 26.exf6 Axf6 27.Ad6 Cg6 28.Da2 Ac8 29.Ad3 Ce7 30.Ab1 g6 31.h4 Cf5 32.Axf5 gxf5 33.Dd2 Rh7 34.g3 Tg8 35.Af4 Df8 36.Da5 Ad8 37.Ac7 Af6 38.Ad6 De8 39.Te3 Ta7 40.Tde1 Tag7 41.Rh2 Dh5 42.Dd2 Tg4 43.De2 f4 44.Dc2+ Rh8 45.Axf4 Txf4 46.gxf4 e5 47.Tg1 Ag4 48.De4 exd4 49.Td3 Af5 50.Dxc6 Tf8 51.Dd6 Df7 52.Ce5 Axe5 53.Dxe5+ Rh7 54.Txd4 Te8 55.Dd6 Te6 56.Dd5 Df6 57.Dd8 1–0.

DIPLOMAS JIMAGUAS

En la clausura del torneo internacional Radio Rebelde de 1984, sin previo aviso, Luis Mas Martín, director de esa emisora y promotor del ajedrez en Cuba, entregó dos “diplomas jimaguas”. Eran por… bueno, usted sabe, uno para Palacio y el otro para mí. Lo tengo en una pared. El de Carlos A. Palacio no debe existir, porque unos delincuentes saquearon su modesta vivienda a poco de su fallecimiento. Si yo lo tuviera, lo ubicaba encima del mío, porque es ese, el de Palacio, el que le da valor “al de abajo”.

Jesús G. Bayolo
Jesús G. Bayolo
Es periodista e historiador del ajedrez, toda una autoridad del tema en Cuba.

One thought on “Carlos A. Palacio: Siempre al lado de Capablanca

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