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La enseñanza perpetua de la Cinemateca

Por Luciano Castillo

Nuestra Cinemateca arribó a su aniversario 60 el 6 de febrero de 2020 con no pocos resultados y muchos planes, unos perspectivos y otros en distintas fases de ejecución. Sobresale la atención primordial a la restauración de su patrimonio fílmico y un viraje radical en su dirección de comunicación, con especial énfasis en el sitio web y las redes sociales. Lo más relevante, incuestionablemente, es el reconocimiento para nuestra labor que significa la asignación por el gobierno y el Ministerio de Cultura de la siempre soñada nueva sede para la institución.

¡Y qué mejor espacio para acogerla que la residencia de Alfredo Guevara, representante de la estirpe de los fundadores! A su gestión debemos no solo el nuevo cine cubano promovido por el ICAIC, sino todo lo que generó: el Noticiero ICAIC Latinoamericano, la propia Cinemateca de Cuba, los cine móviles, el cine de animación con un criterio artístico, la llamada “escuela documental cubana”, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, el movimiento de una cartelística cinematográfica con genuinos rasgos distintivos y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

La casa de la Cinemateca, situada en la calle 11 no. 806, entre 2 y 4, en El Vedado, deviene espacio idóneo para reunir sus fondos bibliográficos, hemerográficos y su creciente colección de copias en formato DVD y Blu-ray, dispersos hasta ahora en distintas áreas del edificio del ICAIC. Su remodelación permitirá, además, disponer de la pequeña sala El Mégano, destinada a proyecciones y conferencias, y un vasto patio para la realización de actividades multidisciplinarias, con el protagonismo del séptimo arte y sus creadores.

Varias brigadas constructivas trabajan intensamente junto a especialistas de la institución para que el acondicionamiento esté listo con el fin de inaugurarla el 22 de septiembre, fecha conmemorativa del trigésimo aniversario de la desaparición física de Héctor García Mesa, fundador y director de la Cinemateca de Cuba, que vivió por y para ella. El incansable Héctor, tan respetado por sus miembros, fue nombrado hace 35 años para ocupar una de las tres vicepresidencias de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF). Su impronta se advierte a partir de aquellos tiempos fundacionales desde la propia concepción de la programación en su sede original, el Cine de Arte ICAIC (hoy Charles Chaplin), con importantes actores a cargo de la traducción simultánea al español de los intertítulos en las películas silentes, y su extensión a todas las capitales de provincia y otras ciudades, algo que la diferencia del resto de las instituciones de su tiempo y que la convirtió en un museo en movimiento. Muchos cinéfilos nacidos en el interior del país nos formamos gracias a esta iniciativa.

En este sexagésimo año, la Cinemateca contribuyó decisivamente a incentivar la restauración de otra obra mayor en la historia de nuestro cine en el archivo de la Academia de Hollywood: La última cena (1976), de Tomás Gutiérrez Alea, seleccionado para la sección de clásicos por el Festival de Venecia. Ese honor correspondió en 2019 a La muerte de un burócrata, dirigido también por Titón, y exhibido en agosto junto a su documental El arte del tabaco en el Festival Il Cinema Ritrovato, de Bologna.

Coincido con François Truffaut cuando afirmó en 1968: “Todo lo que sé lo aprendí del cine, a través de sus películas. Del cine se aprende su historia, su pasado y presente en la Cinemateca. Solo en ella se aprende. Es una enseñanza perpetua. Yo formo parte de la gente que necesita volver a ver siempre viejos filmes, los del cine mudo y el sonoro. Por lo tanto, me paso la vida en la Cinemateca”.

(Tomado de Cubacine)

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